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viernes, 15 de agosto de 2014

La desfachatez de Pablo Iglesias

Los hay que sacan a relucir las fechorías de los principales partidos políticos españoles como si eso justificase a Podemos, esa cosa que, obedeciendo a la Ley de Murphy, está en auge.
Estuve hablando con uno de los acérrimos votantes de Podemos. Yo no quería hablar de política, pero no pude evitar que saliera a reducir. Pero me defendí. Le dije que en el caso de que este partido gane las elecciones y forme gobierno el número de parados, que en estos momentos es de cerca de seis millones, pasaría en un abrir y cerrar de ojos a más de diez. Sería el momento de fijarse en las caras de sus votantes y ver si se sentían responsables del desaguisado. Supongo que no.
Está muy bien que se critique al PP y al PSOE, pero esa crítica debería incluir la autocrítica, porque la realidad es que los políticos de un país suelen estar un escalón por encima del nivel medio. Es decir, si los políticos españoles han venido cometiendo toda esa serie de desmanes es porque los ciudadanos españoles, en promedio, son peores que ellos. Y la prueba es que para sustituirlos se vota a este otro nuevo y funesto partido.
Su líder, Pablo Iglesias, con toda la cara dura, ha dicho que Jesucristo habría estado en Podemos. Si dice eso ya es capaz de cualquier cosa, como se puede comprobar en cualquiera de los vídeos en los que aparece.
El ideólogo, Monedero, escribe en una web o blog que se llama Aporrea. No tiene desperdicio. Supongo que a quienes tienen el corazón lleno de odio y de rencor les gustará.
Para terminar de arreglar las cosas, y por si a alguien le queda alguna duda de la catástrofe que propìcian estas gentes, Podemos insta a la desobediencia civil en Cataluña. Donde no impera la ley triunfa el salvajismo. Los indefensos lo tienen mal con éstos.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Contra Podemos no hay nada

Como dice la Ley de Murphy, todo error susceptible de ser cometido se cometerá. El ascenso de esta formación de nuevo cuño parece imparable, y cuando más se dan a conocer sus barbaridades y sus inconsistencias más crece el número de sus simpatizantes.
Parece ser que Podemos es el coco que nos va a hundir en la miseria, cosa que probablemente es cierta. Pero nos olvidamos de que ya tenemos aquí a Bildu, Amaiur, ERC, que tampoco son moco de pavo. Ya deberíamos estar acostumbrados a vivir tapándonos la nariz. Me refiero a los que tenemos un poco de olfato todavía, porque los hay que viven a gusto en medio del hedor.
Alegan los votantes de Podemos que le votan por la corrupción en la que están inmersos los partidos más importante, pero olvidan que han sido ellos, con sus votos, quienes la han propiciado.
Quienes de verdad quieren acabar con la corrupción votan a políticos no corruptos, teniendo en cuenta que la corrupción abarca muchos campos y no sólo el del dinero.
Alonso Puerta fue expulsado de su partido por denunciar un acto corrupto que había visto en el mismo. Fundó el PASOC, con el que se presentó a las elecciones, y vio como la gente votaba mayoritariamente a los corruptos. Ahí empezó la corrupción institucionalizada en España. Los políticos vieron que aunque fueran corruptos la gente les seguía votando.
Los partidos que pugnan por la honradez no encuentran apoyo, puesto que éste es todo para los demagogos, caraduras y déspotas varios.
La historia de Alonso Puerta se repite. La honradez es arrinconada, porque ser honrado es complicado y difícil y pocos son los que quieren emular a los honrados. Si se admira a Julio Anguita no es porque haya sido capaz de renunciar a los privilegios que le corresponden, sino por sus descabelladas propuestas. Hay que hacerse el ánimo, comprar pinzas y esperar el éxito de Podemos.

lunes, 11 de junio de 2012

Duran i Lleida exige más reformas

Lo que ocurre es que esas reformas de las que habla no dejan de ser secundarias. Lo primordial es traer la democracia a España. Que el político se sienta servidor del ciudadano, y no jefe suyo. Si se hubiera hecho así desde el principio los nacionalistas no hubieran podido condicionar tanto la vida política española.
Ahora no se sienten culpables de lo que pasa, pero sí amenazados por la situación. Por eso intentan caldear los ánimos de quienes han sido infectados por el virus nacionalista. Si los políticos supieran que sus cargos dependen de los votantes y no de los encargados de hacer las listas, es posible que la situación de España no fuera tan mala.
Los nacionalistas no sienten culpables de nada porque si fueran capaces de sentir culpa no actuarían del modo en que lo hacen. Por cierto, no se puede criticar a ningún nacionalismo militando en otro. Sin embargo, abundan los que lo hacen. Hay una ley, creo que de Murphy, que dice “todo error susceptible de ser cometido se cometerá”.
Hay que hacer muchas reformas estructurales en España, para impedir que ocurran casos como el de Millet, o que se hable del tres per cent y no pase nada, y que haya tan numerosa tropa política.
Se habla mucho de la ayuda del Estado a los bancos, pero no se dice nada de las subvenciones a la prensa. ¿Qué sería de La Vanguardia y El Periódico sin la ayuda de los políticos? Pero un periódico al servicio del poder es una aberración. Esta situación de la prensa no sólo afecta a la de Cataluña, sino también a la del resto de España. Y luego los directores de los periódicos dan lecciones de ética, y de todo lo que se les ocurre.
Es necesario, para poder hablar de democracia, que un trabajador español, en su puesto de trabajo, pueda sentirse un señor y que un pobre pueda pleitear con un rico albergando razonables esperanzas de ganar.