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viernes, 2 de noviembre de 2007

El viaje del Rey a Ceuta y Melilla

Desde antes de que existiera Marruecos, el Rey de España podía visitar las ciudades españolas Ceuta y Melilla. Y ahora dice el gobierno marroquí que ya no puede ir más. Dice ese dictatorial gobierno que todos los marroquíes opinan que Ceuta y Melilla son suyas y que su prensa, con total libertad y de un modo unánime, abunda en este concepto. Que un gobierno de este tipo hable de libertad de prensa es un sarcasmo. Que se permita ofender gratuitamente a un país vecino resulta aleccionador. Resulta mucho más fácil manipular a las gentes, que resolverle sus problemas, como bien saben los nacionalistas españoles. También esta actitud marroquí pone de manifiesto la escasa predisposición a mantener una política común por parte de los países miembros de la Unión Europea. ¿Qué actitud adoptaría Francia en este caso? El desinterés del país galo por la razón y la justicia, cuando a cambio de ellas puede obtener beneficios materiales se hizo evidente con motivo del reciente viaje de Sarkozy a Marruecos, en el que no mostró el menor interés por los saharauis. Y eso que el gobierno marroquí ha venido incumpliendo una tras otra todas las resoluciones de la ONU sobre el Sáhara Occidental, aunque ya se ha visto que todo eso lo ha venido haciendo con el apoyo de los Estados Unidos de América y de Francia y de algunos otros países. Vivimos un tiempo en el que están aflorando grandes problemas a escala mundial. La inmigración y el terrorismo mundial ocupan el primer plano. No se puede olvidar tampoco a China, ya que es imposible predecir el camino que va a tomar este país, a la vista de su rápido crecimiento. También produce inquietud lo que pueda surgir en Rusia. Es decir, todo esto precisaría del reforzamiento de la ONU, de la observancia de sus resoluciones. Sin embargo, se le permiten chulerías infames al gobierno de Marruecos, sólo porque es aliado y se pisotea a los saharauis, con toda la razón que tienen, a los ceutíes y melillenses, y con todos a España.

'¿Cómo habla Dios?'
'La fe del ateo'
'El Poder y la Gloria'
'Diarios. La hierba crece despacio'
'El sueño de la nación indomable'
'El código de Arquímedes'
'Las puertas del Mal'
'Descalza por la vida'

martes, 31 de julio de 2007

El otro eje del mal

Bush, en su simplista visión del mundo, definió el eje del mal. Para los saharuis el eje del mal es Marruecos. Y resulta que es el propio gobierno de EE. UU. el que apoya al dictador rey marroquí. Si nos fijamos en las cosas que es capaz de hacer a España, cabe imaginar las que les debe de estar haciendo a los humildes saharuis. Ellos hablan de torturas y hasta reparten fotos. Los saharauis no tienen más apoyo que la razón, es lo que les permite resistir durante tanto tiempo, en unas condiciones tan precarias. Y el moralista que pretende ser Bush es capaz de encontrar excusas para ponerse esta vez del lado del mal. Es capaz de decir que su alianza con el rey de Marruecos tiene como finalidad luchar contra el terrorismo. Precisamente, esa alianza puede hacer que el terrorismo crezca. Al terrorismo islámico no se le puede vencer por la fuerza, por la sencilla razón de que no se sabe dónde está ni cuando piensa actuar. Es muy grande el número de los posibles terroristas y éstos están repartidos por todo el mundo. Sólo se puede vencer al terrorismo islámico usando la razón y la inteligencia. Conviene evitar, siempre que sea posible, acciones que puedan ser empleadas para generar odio contra el mundo occidental. Una de las cosas que puede generar mucho odio y especialmente entre los marroquíes oprimidos por la dictadura a la que están sometidos es precisamente la alianza de Marruecos con Estados Unidos. Se entiende que aquella imagen en la que Bush leía un libro del revés y otras similares no es casual. Por otra parte, también está Zapatero, de cuya perspicacia hizo dudar el que permaneciera sentado al paso de la bandera estadounidense. Ahora tampoco presta su apoyo decidido a quienes tienen la razón y un gran número de resoluciones de la ONU incumplidas prueba que las cosas son así. ¿Cómo pueden fiarse los pobres españoles de Zapatero si éste es capaz de dejar tirados a quienes no tienen otra cosa que la esperanza?

'La búsqueda'

'Terrorista'

'Tu mentira es mi verdad'

'Pasajes de la historia'

'Una novela criminal'

'Diarios. La hierba crece despacio'

'La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional'

'Los pergaminos cátaros'