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viernes, 8 de noviembre de 2013

La viga en el ojo de Francesc Marc-Álvaro

Escribe en un medio que, sin rubor alguno, hace editoriales conjuntos; vive en una Comunidad que vota de modo casi ininterrumpido al partido más endeudado de España y que se encamina hacia la ruina; y tiene la televisión autonómica más endeudada de todas.
Mas no tiene dinero para las farmacias, pero sí para otras cosas. Para pagar a las farmacias está un sonriente Montoro. Del dinero que sí tiene mas para otras cosas, no se atreven a hablar algunos, por la cuenta que les trae.
No obstante, el altísimo número de vigas de gran tamaño que tiene en cada uno de sus ojos, se dedica a hablar de la paja en el ojo ajeno.
Ah, pero antes de entrar en materia, se muestra condescendiente. Evitará, como catalán, mirar a los valencianos por encima del hombro. También habla de evidencias históricas. ¿Las ha leído en la Wikipedia? De lo yo me he enterado es de las muchas tergiversaciones históricas perpetradas por los nacionalistas catalanes. Auténticas fechorías.
A mí me sabría muy mal que alguien me mintiera al hablar de la historia de Valencia, aunque fuera para engrandecerla. Puedo entender que un historiador, un médico, o cualquier otro profesional se equivoque en el desempeño de su labor, siempre y cuando el error sea involuntario y no se deba a la desidia, aunque las consecuencias fueran nefastas. Lo que no puedo aceptar es el error intencionado, la falsificación.
En ese sentido, en Valencia se respira libertad. Hay gentes que tratan de introducir el odio y a tal fin hablan de Almansa una y otra vez, para que el rencor tome cuerpo. Y pinchan en hueso.
Lo que ha ocurrido en la Comunidad Valenciana puede achacarse a la mala suerte. Dado el sistema político que sufrimos los españoles, el hecho de que la persona inadecuada tome las riendas acaba resultando catastrófico. Si en lugar de Zapatero el Congreso socialista lo hubieran ganado Bono o Díez, no estaríamos tan mal los españoles. Si en lugar de Camps hubiera sido otro el elegido no estaríamos tan mal los valencianos. Queda por añadir que TV3, aunque sea la que más dinero pierda, será la última en cerrar, pero también cerrará.

martes, 9 de julio de 2013

¿Quién mató a Olof Palme?

Se conoce que Arcadi Espada anda por Suecia y que pasó, sin pretenderlo, por el lugar en que mataron a Olof Palme. Termina así su artículo:
Se convirtió en un hombre muy odiado para las dictaduras, primero la de Franco y luego la de Pinochet, que también combatió activamente. Alguna de las teorías sobre el crimen implican a los dictadores y su venganza. Pero no creo. Creo más bien que a Palme solo lo mató la utopía. Un cine. Un invierno. Un primer ministro. Un paseo en la noche. Sin escolta. Sin mirar atrás. Lo mató esa utopía, que es la única por la que aún cabe luchar. 
En la wikipedia pone esto de Olof Palme:
Sus viajes por el Tercer Mundo, así como por los Estados Unidos (donde fue testigo de una profunda desigualdad económica y la segregación racial) contribuyeron a definir sus puntos de vista. “
Creo que eso está mal escrito. No fue testigo, sino que se fijó particularmente en esta profunda desigualdad social que aquel sistema no sabe corregir, porque teme perder sus esencias si se empeña en ello.
Tampoco se puede comparar Suecia con Estados Unidos. Las circunstancias de esos dos países son totalmente diferentes.
Lo cierto es que Olof Palme fue tocado por la idea socialdemócrata como forma de salvar al mundo de la hecatombe hacia la que se dirige. La suerte para el mundo fue que se trataba de un salvador de la humanidad pacifista, de modo que todas sus iniciativas eran llevadas a cabo de este modo. Porque era radical y los radicales ya se sabe que son muy peligrosos. Olof Palme no era peligroso, dado que era pacifista, sino que era él quien se ponía en peligro. Y no ver este peligro fue su mayor error. Las personas radicales suelen tener opositores igual de radicales y a menudo no tan pacifistas.
 
'El olvido de sí'