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lunes, 23 de diciembre de 2019

Argumentos en contra del Impuesto de Sucesiones

La clase política española es muy nutrida y si con eso no hubiera suficiente ha parido, además, un número extraordinariamente alto de chiringuitos, improductivos, por supuesto. Como consecuencia, ha desarrollado una voracidad fiscal alta, muy alta, tan alta como la luna. Una vez en sus manos el dinero de los impuestos, resulta que no es de nadie. Lo dijo una señora de Cabra, pero lo piensa la mayoría de los políticos, de ahora y de antes.
En este punto merece la pena tomar ejemplo de los Estados Unidos, en donde sí hay respeto por el dinero de los ciudadanos.
Vengo a decir esto porque muchos padres se desloman con el fin de dejar algo en herencia a sus hijos. Ese esfuerzo hace mucho bien a la economía de un país y merece premio, pero la casta política no se da cuenta y en su afán recaudador mete mano donde no debería. No es justo, porque esos padres han hecho muchos sacrificios por sus hijos y de todo ese esfuerzo extra que han hecho se ha beneficiado todo el país. Las herencias deberían pasar de padres a hijos intactas, sin que hubiera que pagar un solo céntimo por ningún concepto.
Vienen algunos, que tienen acceso a las tribunas de prensa, alegando que no es justo que al nacer unos tengan ventajas sobre otros. Quienes así opinan no piensan en la justicia en sus vidas ordinarias, sino que llevan a cabo sus actos en virtud de sus conveniencias. No suelen tener hijos, por lo que pueden lucirse con su sentido de la solidaridad y de la justicia teóricos.
Quienes pretenden transformar la sociedad son torpes, aunque se las den de listos. Cada vez que se ha intentado hacer, el resultado ha sido peor.
La vida no es justa ni injusta. El concepto de la justicia está en las personas, pero generalmente solo le hacen caso cuando se creen perjudicadas. Para transformar la sociedad hay que cambiar la mentalidad de la gente y eso se hace mediante el ejemplo.

jueves, 29 de marzo de 2018

El NY Times contra la democracia

Pide este medio a Alemania un gesto conciliador con respecto al fugitivo Puigdemont, que tanto daño ha hecho a hecho a Cataluña.
Olvida este medio que no es de Alemania la responsabilidad, sino de un juez, que tampoco debe dejarse llevar por su opinión, simpatías o antipatías, sino que debe ajustarse a lo que marca la ley.
En un tiempo ya lejano, los jueces de Estados Unidos fueron tenidos como faros por los del resto del mundo. Entonces ellos creían que su país era el más recto del mundo y obraban en consecuencia. Cuando se dieron cuenta de que no era así, comenzaron a corromperse ellos también y hoy quizá puedan dar lecciones en este particular. Particularmente, he tenido con un percance muy revelador con un abogado estadounidense, que además preside una sociedad, a la que no pienso pagar más cuotas. Hacerlo en un lugar en el que el presidente, en un alarde de incultura, grosería y sin demostrar ni una pizca de amor por la justicia, me ofende, ante la mirada indiferente de los espectadores, al modo que explicó Aurelio Arteta en ‘Mal consentido’ , no me parece una decisión inteligente.
Todo esto que va ocurriendo me hace pensar en Don Quijote, cuya naturaleza es difícil que logren comprender los beocios. Ese empeño suyo en defender a los oprimidos, en alzarse contra los atropellos, enfrentándose sin dudarlo ni un segundo con quien hiciera falta, no puede ser entendido por los espíritus mezquinos.
Don Quijote estuvo en Cataluña, pero su paso por esa región no sirvió para infundir a sus pobladores ese espíritu grandioso que le caracteriza, esa solidaridad con el mundo, esa generosidad en el trato, ese deseo de grandeza, esa nobleza en el proceder, sino que al menos dos millones de ellos, en los que se apoya el fugitivo de la justicia, gustan de la traición, el egoísmo y la mezquindad.

miércoles, 28 de junio de 2017

Carrascal y el NYT

Cuando Carrascal habla del New York Times sabe lo que dice, porque es un señor muy culto y además ha vivido mucho tiempo en Estados Unidos, en donde seguramente sigue pasando largas temporadas. Se advierte leyéndolo que no es absurdo asociar la palabra amarillismo a este periódico.
Se desprende también de la lectura de su último artículo sobre este medio (desconozco si anteriormente hubo otros) que el indicio más claro de que el intento secesionista catalán va a fracasar es la postura adoptada por este periódico, amén de se comprende que tenga un corresponsal en España tan malo.
Todo el mundo supo desde el primer instante que la aventura secesionista está llamada al fracaso por motivos tan reales como que carece de moral, de ética, de justicia, de rigor histórico y conveniencia económica. El problema del secesionismo no es que no tenga posibilidad alguna de triunfo, sino el daño que va haciendo a lo largo del tiempo. Es criminal lo que hacen y, no obstante, los responsables van a quedar impunes. Si alguno recibe algún castigo será por motivos distintos y si lo es por la intentona secesionista será mínimo. Pero que sepan ellos que Cervantes dijo que más vale merecer que alcanzar, merecen el fuego eterno por el mal causado.
La causa secesionista, por si no fuera bastante guarra ya, ha conseguido la adhesión, al menos en alguna de sus vertientes, de dos personajes nefastos, como son Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, cuya misión principal consiste en destruir al PSOE, pero que no se conforman con eso y quieren hacer más desmerecen
Cabe decir que la experiencia demuestra que no se puede esperar nada bueno de Pablo Iglesias, y por si no fuera bastante con la experiencia la contemplación de su cara y sus coletas puede disipar cualquier duda. De Pedro Sánchez se podrá decir todo cuando acabe su obra.

'El Parotet y otros asuntos'
'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978. El año en que España cambió de piel'
'Cantos al camino'
'Historias de la otra razón'
'Por qué España'

sábado, 25 de febrero de 2017

Trump veta a la prensa

El presidente de Estados Unidos ha vetado la entrada a un acto suyo a unos cuantos medios y basta con que vete a uno para que todos se sientan vetados, porque lo que hoy hace con uno puede hacerlo mañana con otro.
Vivimos tiempos confusos, quizá debido a que la población ha bajado la guardia, e incluso en ese país del norte de América en el que sus habitantes presumen de saber sacarse las castañas del fuego por sí mismos y esperan que el Estado haga milagros. Sólo así se explica que este remedo de Chávez haya alcanzado la presidencia del país.
Argumenta igual que el desaparecido Gorila Rojo: Ellos son los enemigos del pueblo. Inventan noticias y estorban a los que buscamos proteger a nuestro país, a los verdaderos patriotas”, y es evidente que quienes le aplauden son exactamente iguales que los que vitoreaban al venezolano.
Trump no sabe que su cometido consiste en procurar el bienestar de sus administrados y por ello, en lugar de utilizar el dinero de los impuestos para ese fin, pretende gastarlo en armamento, como si no tuviera ya bastante. No comprende que los tiempos han cambiado y que una nueva guerra mundial sería la última. Provoca a todos y espera que los aludidos se achanten ante sus bravatas. En todo se le parece a Chávez.
El nacionalismo es una ideología nefasta y no obstante está presente en todo el mundo, perjudicando el desarrollo de humanidad. La política debería estar enfocada a servir a las personas, pero los nacionalistas y los populistas, otra peste política, se sirven de las personas engañándolas con proclamas que las hacen creerse, falsamente, importantes.
Esperemos que el sistema estadounidense, tan alabado, pueda activar los mecanismos institucionales que conduzcan a la destitución de este nefasto y peligroso presidente, que además de lo dicho puede desencadenar una crisis económica mundial.

sábado, 21 de enero de 2017

La suerte de Obama

Tengo escrito que todo ser humano posee alguna cualidad en la está por encima de la media. Otra cuestión es que sólo se valoren cuatro o cinco, pero no deben de ser muy recomendables, porque muchos de quienes las poseen se vuelven megalómanos, o casi, y a menudo insoportables, aunque siempre hay pelotas que les aguantan todo.
Digamos que Estados Unidos es un país en el que rige una competencia atroz, basada precisamente en esas cuatro o cinco cualidades, y que hay una parte de la población que sucumbe, porque no tiene ninguna posibilidad.
Obama fue el primer presidente negro de los Estados Unidos y pudo haber sido sustituido por la primera mujer presidente, pero lo ha hecho por el mayor patán. Ese contraste entre un presidente refinado y otro sin miramientos puede reforzar el brillo del anterior, al que quizá se echará de menos.
El Obamacare encontró muchas resistencias, porque no está entre las preferencias de sus habitantes, porque creen que puede desvirtuar el comportamiento nacional, tan habituado a esa competencia que ha llevado a esa nación a ejercer el liderazgo mundial. Pero el Obamacare habría servido para humanizarla. El hecho de Trump lo vaya a desmantelar puede servir para reforzar la idea de que los estadounidenses mediten sobre su conveniencia y acabe por implantarse definitivamente.
Estados Unidos ya no puede ser el gendarme del mundo como hasta hace poco, porque la situación ha cambiado mucho y los enemigos de la democracia han visto su lado débil y las multinacionales también se saben en peligro, porque la competencia es feroz en todo el mundo. Este tiempo nuevo requiere más de la inteligencia que de la fuerza. Las bravatas de Trump pueden encontrar un freno en otros dirigentes mundiales que aun tienen menos escrúpulos y saben cómo usar su fuerza para hacer daño.
El movimiento pendular puede servir para reforzar la figura del presidente saliente.

martes, 22 de noviembre de 2016

Incertidumbre sobre Trump

En Estados Unidos rige la democracia desde el nacimiento de esta nación. Sus instituciones son fuertes y dignas de confianza, pero el sistema democrático precisa de personas adultas.
La democracia no es ninguna panacea en sí misma, sino que es el sistema mediante el que las personas en conjunto y libremente rigen los destinos de su nación, evitando dejarlos en manos de una sola persona, con los efectos perniciosos que conlleva.
Los estadounidenses, en general, tienen hábitos democráticos, nacidos de la costumbre más que de la convicción íntima, como lo prueba el hecho de que a la hora de votar son tan infantiles como los de los demás sitios.
En España, por ejemplo, el líder más valorado es Garzón. En su día lo fue, y en este caso sí que era merecido, Rosa Díez, pero quizá se debiera a motivos ajenos a los racionales. Zapatero escondía su maldad y su incompetencia detrás de una sonrisa, y ya se vio que esto resultó efectivo y tuvo consecuencias catastróficas para casi todos los españoles. No ha servido tampoco para que la gente medite mejor su voto. Ha desaparecido UPyD y ha irrumpido con fuerza Podemos, lo que demuestra una inconsistencia social, de tinte autodestructivo, ya manifestada anteriormente en muchos detalles.
En el caso de Estados Unidos, si su electorado fuera adulto y exigente, sus sucesivos gobiernos no se habrían podido comportar con tanta prepotencia ante el resto del mundo, aunque tampoco se le pueden negar otros méritos, ni el agradecimiento que merecen.
Pero ahora la cuestión se llama Trump. Lo han votado y todo el mundo lo presiente como un peligro. ¿Servirá eso para hacer madurar a todos a marchas forzadas? Es difícil que ocurra eso. Pero tranquiliza saber que puede ser destituido. En España hubo muchos intentos, por parte de su partido, para quitar de en medio a Zapatero y sólo cuando las encuestas certificaron su caída en picado en estimación de voto aceptó marcharse.




lunes, 14 de noviembre de 2016

Obama no ha sido un mal líder mundial

Lo que no ha sido es un líder al uso de lo que venía siendo habitual, pero es que los tiempos han cambiado. Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial, pero Putin por un lado y los terroristas islámicos por otro han sabido ver sus debilidades.
Por su parte, los populistas están instalados desde hace algún tiempo en América del Sur y saben cómo neutralizar la influencia del gigante del norte.
Durante el mandato de Reagan, y debido a un empujón que le dio éste, se hundió la Unión Soviética, pero ocho años antes, y quizá tampoco cuatro años antes, no habría podido hacerlo.
Cada país tiene su idiosincrasia, que aunque cambia con el tiempo, en cada momento de su historia condiciona a los gobernantes. Pero también lo hace el resto del mundo.
En Estados Unidos son muchos los que encuentran oportunidades que ni siquiera en su país podrían soñar, pero también son muchos los que no tienen, ni tendrán jamás ninguna oportunidad. Es muy difícil cambiar este estado de cosas.
Estados Unidos ha hecho muchos servicios al mundo, pero en política exterior ha sido generalmente torpe y egoísta, entrometiéndose en la política interna de muchos países, imponiendo soluciones que no eran las que más convenían al país intervenido sino a ellos mismos. Han tardado mucho en darse cuenta de que la mentalidad imperante en otro país no era exactamente la misma que la suya. Han actuado con la prepotencia propia de todas las primeras potencias del mundo habidas hasta el momento y ahora las cosas han cambiado, como pronto tendrá que admitir el nuevo presidente.
Cuando los grandes empresarios le expliquen que cualquier paso en falso puede provocar una recesión, cuando se dé cuenta de que el enemigo le ha tomado la medida, cuando vea que corre el riesgo de no poder acabar siquiera los cuatro años de su mandato, no tendrá más remedio que calmarse.


martes, 13 de septiembre de 2016

España y el proceso de paz de Colombia

Es difícil saber desde España la situación real de Colombia, aunque se pueden hacer muchas deducciones sobre el caso. De cualquier modo, hay una cuestión clara: Las FARC son terroristas.
Que el gobierno colombiano haya decidido que la mejor solución es pactar con los terroristas haciéndoles concesiones es decisión suya y de los colombianos, pero no tiene ningún derecho a pedir que los demás le aplaudamos por ello.
En España tenemos experiencia con el terrorismo. Surgió de forma injustificada gracias a que hay partidos nacionalistas que les han proporcionado coartadas morales y esas coartadas han posibilitado también que las personas infames hayan mirado hacia otra parte, cuando que hayan apoyado o escondido a los terroristas. Es decir, para que haya terrorismo se necesita alguna coartada moral que permita a un grupo de desalmados contar con el apoyo de una masa social.
Siempre el Estado, por muy corrupto que sea, representa la ley y el orden. Tratar de destruir al Estado es tratar de destruir a la nación. Por tanto, la solución de los problemas no consiste en destruir al Estado, y es seguro que el proceso de paz de Colombia si no ha destruido al Estado, lo ha debilitado mucho, sino en tratar de mejorar lo que hay. Mediante el terrorismo nunca se consigue nada bueno, como demuestra la degradación del País Vasco, en el que se homenajea a los etarras, y del resto de España, que contempla con indiferencia tamaña afrenta a las víctimas del terrorismo.
El gobierno colombiano puede resolver sus problemas como quiera, pero el gobierno español debería mantenerse totalmente al margen del asunto, habida cuenta de que no es un triunfo de Colombia, sino del terrorismo. Esos representantes de las FARC que van a firmar el acuerdo no pueden visitar Estados Unidos porque si lo hicieran serían puestos a disposición de la justicia inmediatamente. Son terroristas.