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lunes, 7 de marzo de 2011

Sobre la intervención militar en Libia

Las revueltas en los países árabes han puesto de manifiesto la escasa consistencia de los valores morales de los países democráticos, puesto que hasta el momento no han prestado atención al descontento de los ciudadanos de estos países. Los gobernantes de los países democráticos han venido pactando y estableciendo negocios con los tiranos árabes, sin preocuparse lo más mínimo por las brutalidades que vienen perpetrando.

Alguna acción conjunta podrían haber pactado con anterioridad los gobiernos democráticos que sirviera para aliviar las penalidades que esos tiranos hacen sufrir a sus súbditos. Ellos se han dado cuenta de que no pueden esperar nada del civilizado mundo occidental y han decidido actuar por su cuenta. Algunos dictadores han caído y ahora veremos lo que ocurre en esos países. Gadafi, en cambio, resiste, lo que significa que muchos ciudadanos libios han tenido que perder la vida. Ese es el motivo por el que se plantea la conveniencia de intervenir en Libia para derrocar a Gadafi.

Por su parte, Zapatero, tan preocupado siempre por las apariencias, quiere que la intervención esté avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU, por la Liga Árabe y la Unión Africana, y probablemente habrá pensado en pedir también la del papa de Roma, pero se habrá refrenado a última hora. ¿Por qué intervenir ahora en Libia y antes no? ¿Es que Gadafi no mataba a nadie antes? ¿Por qué intervenir en Libia y no en Marruecos? ¿Es que Mohamed no lleva a cabo represiones brutales? ¿Es que Mohamed no ha invadido un territorio que no pertenece a Marruecos? ¿Es que los saharauis tienen menos derechos que los libios? Pero Zapatero, tan preocupado por las apariencias, acaba de reunirse con dos tiranos árabes. La legalidad internacional es pisoteada muy a menudo. Estados Unidos, sin ir más lejos, tiene encerrada en sus cárceles, de forma ilegal, a María José Carrascosa. El Reino Unido no cumple las resoluciones de la ONU sobre Gibraltar. En este estado de cosas, las consideraciones sobre la conveniencia de intervenir en Libia equivalen a cogérsela con papel de fumar. O se convierte a la ONU en un organismo serio o se disuelve. Para ahorrar dinero.

'La Europa revolucionaria'

'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes contadas a los niños'
'El tiempo mientras tanto'
'La biblia contra el cáncer'
'Los sinsabores del verdadero policía'
'Ajuste de cuentas'
'En defensa de las vacunas'
'Les Xanes'

miércoles, 10 de febrero de 2010

Una asociación pide al Sindic de Greuges que investigue

Según una noticia difundida por Europa Press y publicada por varios medios, la Asociación de Padres de Familia Separados de Burgos ha remitido un escrito al Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana para que investigue si la hija de la valenciana María José Carrascosa, condenada a 14 años de prisión en EEUU por el conflicto que mantiene con su ex pareja por la custodia de la menor, está "debidamente protegida".
Esta asociación pasa por encima de las leyes españolas y de los jueces españoles que las han aplicado, puesto que en juicios iniciados a petición de Peter Innes, fallaron tribunal tras tribunal a favor de María José Carrascosa. También, en su petición, esta asociación abofetea a la Generalidad valenciana, tutora de Victoria Solenne, al lanzar la insidia de que pudiera estar obrando incorrectamente. Pero, ¿por qué la Generalidad valenciana tiene que aceptar el veredicto del juez Venezia, de Nueva Jersey, y no los de los jueces españoles?
Se puede admitir que haya quien piense que la culpa de todo la tiene María José Carrascosa y que los jueces españoles se han equivocado, aunque los hechos son tozudos y demuestran que Peter Innes actuó de mala fe desde el principio. Pero lo que denotan, por regla general, quienes están en contra de MJC es que “desean” que la culpable sea ella, se alegran de su sufrimiento e incluso los hay que aún le desean mayores males. No les importa tampoco perjudicar a su hija, Victoria Solenne, que vive con sus abuelos, bajo la tutela de la Generalidad, y que pide vehemente que le traigan a su madre.
Don Francisco Javier Sánchez-Pego, ex-Magistrado del Tribunal Supremo, ve las cosas con mayor sentido de la justicia. Ahora bien, algún partidario de Peter Innes, tras leer su
artículo, ha dicho que es irrelevante. Con eso dan a conocer su escaso interés por la justicia.

lunes, 25 de enero de 2010

Lo que no puede hacer Peter Innes

Lo que viene poniendo de manifiesto Peter Innes, con su proceder, es que está fuera de su alcance ponerse en el sitio de los demás. De su hija, Victoria Solenne, por ejemplo. ¿Le importa el sufrimiento de la niña? Lo que viene demostrando es que no le importa en absoluto. ¿Qué opinión cree que tendrá la niña de quien ha hecho tanto daño a su madre? Pues tampoco parece que le preocupe demasiado. Lo que desea es ver derrotada y hundida a la familia Carrascosa.
Pero Peter Innes y el juez Venezia demuestran que el estado la niña no les preocupa demasiado. Saben que está muy bien atendida. Y lo que no quieren es que María José pueda disfrutar de la infancia de su hija. Eso es lo que dan a entender los jueces de Nueva Jersey y el progenitor, que no padre, de Victoria Solenne. Los defensores de Peter Innes, en los comentarios que suelen dejar en los periódicos sobre este asunto, no demuestran tener buenos sentimientos ni amor por la justicia. Al parecer están despechados por algo y basta con que María José Carrascosa sea madre y los jueces españoles hayan fallado a su favor para que le deseen todos los males del mundo. Pues no tendrá todos esos males, porque el peor mal de todos es ser una persona perversa y ella evidentemente no lo es.
Peter Innes pidió una sentencia “ejemplar”, y luego que la declaren “
presa de alto riesgo” y que la deporten. Paralelamente, se presenta ante la opinión pública española como un corderito inocente. No le llega ni a la suela de los zapatos a María José.
¡Ah!, pero ha tropezado con un abogado que tiene un mostacho como la copa de un pino; y que está esperándolo, parapetado tras sus bigotes, que es tanto como decir de su sapiencia, para poner de relieve las carencias suyas, las del tal Peter Innes. Carece de humanidad, de empatía, de sinceridad, de vergüenza, de sensibilidad, de responsabilidad, etc.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Héroes cotidianos y final de año

Digamos que héroe es quien enfrentado a una situación extrema saca lo mejor de sí mismo, en lugar de dejarse arrollar por las circunstancias. Algunos de los héroes alcanzan gran nombradía, pero otros permanecen en el anonimato. Digamos que alcanzar la fama no es la recompensa por la buena acción, sino que quienes de este modo lo hacen obedeciendo la llamada de su buen corazón.
El diario La Vanguardia da noticia hoy de Jorge Luis Carreño, que hace tres años encontró 18000 euros y los entregó a la policía. Pero hoy ha aparecido en el periódico por otro
motivo: cuando alguien está en una cola tiene que poner cara de aburrido o mostrarse inquieto y con prisas; de no ser así, puede dispararse la paranoia.
Heroína es, sin duda, María José Carrascosa, que no duda en hacer los sacrificios que sean necesarios para proteger a su hija. Hermoso el
artículo que escribió la fiscal de menores Gema García. Fanfarrón el juez Venezia que no sólo pisoteó a la justicia española, sino que además se permitió la “gracia” de sermonear a la madre con la que se había ensañado. Así cualquiera.
Héroes fueron hace algunos años los jubilados Guillermo Caballero Martínez y Julio Antonio Casino Ibáñez, que primero uno y luego el otro, ambos en solitario, se enfrentaron a un atracador armado de una gran navaja que aprovechaba los permisos carcelarios de una condena de 25 años para atracar bancos. Los dos arriesgaron sus vidas por defender a alguien a quien no conocían, sin que, hasta la fecha se les haya dado ningún premio. Pero merecen ser considerados como héroes.
Y hay otras dos heroínas, Ana Sullivan y Helen Keller, a las que suelo recordar siempre, por las enseñanzas que cabe extraer de su caso. Afortunadamente, son muchos los héroes, aunque no tengamos noticia de ellos. Son los que hacen que el mundo siga siendo habitable. Gracias a ellos podemos mirar el futuro con optimismo.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El juez Venezia y Peter Innes

El abogado de María José Carrascosa en Estados Unidos, Scott Finkenauer, esperaba una condena de 5 años. La pena de 14 años puede considerarse, entonces, como excepcionalmente severa. Personalmente, la catalogo como cruel. A lo largo de los años que viene durando este proceso, Peter Innes ha venido dejándome comentarios en distintos. En ellos se refiere a Reyes Monforte, a mí, y a los jueces españoles. Lo que dice de Reyes y de mí, siendo desagradable me parece normal; su opinión de la justicia española es, sin embargo, significativa.
Lo que dice, al respecto, en uno de sus comentarios es lo siguiente:
“In Spain, you must work to correct the problems in your courts. Children must not be treated as if they are "property" of the mother. This is wrong and it damages children.”
Curiosamente, ese mismo argumento lo ha empleado el juez Venezia, pero no acusando a los jueces españoles, cosa que lo hubiera dejado en evidencia, sino a la misma María José. Ello no obsta para que se pueda considerar que dicho juez, al que le cuadra el epíteto de altivo, ha pisoteado sin disimulo alguno a los jueces españoles. Ahora bien, si María José se hubiera quedado en España, el altivo juez no hubiera podido ensañarse con ella, ni Peter Innes mostrarse tan satisfecho al conocer la sentencia. Lo que le debería importar a él es su hija, y la sentencia no le garantiza ni mucho menos que la vaya a ver, así que a saber qué le producirá tanta satisfacción.
El gobierno español permite que un juez de Estados Unidos menosprecie al sistema judicial español. Hace como que no se entera, calcula que el asunto no le va a costar ningún voto y a fin de cuentas la perjudicada es una ciudadana que inocentemente confió en la justicia de aquel país y en la bondad de sus jueces y se ha dado de bruces con la realidad. El gobierno español debe encargarse de la defensa de María José Carrascosa, puesto que ella tiene la sentencia favorable de los jueces españoles. Defendiéndola a ella, defiende también el honor de nuestros jueces.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Fernando Villalonga Monforte, indignado

Mostró su justa indignación, renuncia llena de asco incluida, Fernando Villalonga Monforte, en un artículo publicado en el diario Levante-EMV, ante el atropello que está a punto de sufrir el Jardín de Monforte, que fue declarado Monumento Nacional. Aparte de las numerosas razones que exhibe en defensa del patrimonio de todos, y a la par que descubre el modo de actuar de otros ciudadanos ilustres de Valencia, viene a demostrar que el Consejo Valenciano de Cultura, que pagamos entre todos, está al servicio del poder.
También alcanza la indignación del Cónsul General de España en Nueva York a la barbaridad que se cometió con el Teatro Romano de Sagunto, pero pasa por alto la que se hecho con las leyes en este mismo caso. Se refiere sólo a la cuestión arquitectónica, obviando que se hizo de modo ilegal, y que en la actualidad se han vuelto a pisotear las leyes. Y si no que se lo pregunten a Marco Molines, a quien se le ha llegado a desear algo malo, por su empeño en defender la justicia. Todas las actuaciones se han llevado a cabo con la conformidad del Consejo Valenciano de Cultura.
El hecho es que este caballero que tanto se indigna ahora aceptó, en tiempos de Zaplana, la consejería de Cultura, siendo así que sus convicciones entraban en colisión con los deseos del pueblo valenciano, que Zaplana se había comprometido a asumir. A resultas de ello, y si no recuerdo mal, la fachada de su casa fue objeto de actos vandálicos, inaceptables se mire como se mire. Lo cierto es que siendo su opinión la que es, no debió aceptar esa consejería. Zaplana debió haberle ofrecido otra.
Ahora guarda alguna relación con el caso Carrascosa. El gobierno español, al que representa, propone que María José Carrascosa cumpla en España la pena a la que sea condenada. ¿Pero cómo va a estar en una cárcel de España alguien a quien los jueces españoles han dado la razón?

martes, 1 de diciembre de 2009

El caso Carrascosa hoy

La familia de María José Carrascosa, presa en Nueva Jersey por salvaguardar a su hija, ha dado a conocer una serie de documentos mediante los que salta a la vista la indefensión en la que se encuentra. En un país extraño, metida en la cárcel, en donde la someten a todo tipo de vejaciones y castigos caprichosos, y con su familia en España, sus posibilidades son muy pocas. Otra cosa sería si se hubiese encargado de su defensa el Estado español, como corresponde.
Sus circunstancias son tan penosas y su situación inspira tan poco respeto que incluso el hecho de que se haya publicado un libro sobre su caso ha sido considerado como un punto en su contra. Si se hubiera tratado de alguien poderoso no hubiera ocurrido así. Pero ella está dejada de la mano de Dios. María José podría haber aceptado el trato que se le propuso hace poco, pero prefirió seguir en la cárcel para proteger a su hija. No se fía. No ha aceptado ninguna propuesta que ponga en peligro a su hija. Pero si Peter Innes hubiera viajado a España sí que le hubieran dejado ver a la pequeña. Pocas ganas de verla tiene, puesto que no ha venido a verla. Se le ha visto riendo mientras contemplaba las penurias de su ex esposa. Insulta a quienes la defienden.
Ella está en la cárcel de un país extranjero, con riesgo de su vida, porque su salud se deteriora día a día, a pesar de que la justicia española ha emitido sentencia firme en su favor. Siendo éstas las circunstancias, el gobierno español debería haberse encargado de la defensa, porque no debe consentir que una ciudadana española inocente, según las leyes españolas, esté en la cárcel, y para evitar que los jueces españoles sean humillados de este modo. La embajada española tiene medios para diseñar la línea de defensa más conveniente y por otro lado inspira más respeto que una extranjera sola.

martes, 20 de octubre de 2009

Moratinos en Cuba

Acaso al observar a Zapatero de lejos se pueda llegar a la impresión de que es una persona bienintencionada que busca reparar situaciones injustas. Pero en cuanto se le mira más de cerca se aprecia con toda nitidez su sectarismo. Para él, todo lo que venga de la derecha es malo, y cuánto más a la derecha más malo. No demuestra tener ninguna duda sobre la cuestión.
Ahora bien, cuando se refiere a la izquierda es capaz de encontrar matices a personajes tan funestos como Chávez o Castro. El dolor de los venezolanos o de los cubanos no le importa demasiado. Sería impensable que Zapatero estableciera relaciones diplomáticas con el Chile de Pinochet. Sin embargo, no le importa compadrear con la Cuba de Castro, ni con la Venezuela de Chávez. Como si no tuvieran presos políticos, como si no hubiera cubanos y venezolanos desesperados, por culpa de los regímenes de sus países.
Ahora, Moratinos ha ido en visita oficial a Cuba y allí ha dicho que no hay que pedir gestos al gobierno cubano, sino que “hay que seguir trabajando, teniendo respeto a lo que es su política y su acción.” Como se ve, brillan por su ausencia el respeto de Moratinos por la gramática y por los presos políticos de Cuba, por los cubanos hambrientos de la isla y por los cubanos exiliados.
Dice también Moratinos que "nosotros creemos que son los propios cubanos los que tienen que dictar cuál es la manera de llevar sus asuntos políticos, lo respetamos y los acompañamos"; pero los propios cubanos que no están conformes van a la cárcel, si no han podido escapar de la isla, para ir a vivir a un país extraño. ¿Diría lo mismo Moratinos del Chile de Pinochet?
Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores deja desatendida a una ciudadana española, María José Carrascosa, presa en Nueva Jersey, pese a que cuenta con la sentencia favorable de los tribunales de Justicia españoles.

jueves, 19 de marzo de 2009

El cónsul de España en N.Y. y M.J. Carrascosa

El cónsul de España en Nueva York es Fernando Villalonga, y dice que como representante del gobierno español está “implicadísimo” en el caso Carrascosa, que habla todos los días por teléfono con María José Carrascosa y que la visita cada quince días. Ningún otro preso recibe ese trato, añade. No cae en la cuenta este hombre en la cuestión fundamental: al decir que ningún otro preso recibe ese trato da por bueno el hecho de que ella esté en la cárcel. Olvida que los tribunales españoles fallaron a su favor. A partir de estos datos, cualquiera puede pensar que si estuviera en el lugar de María José Carrascosa consideraría las llamadas del cónsul como mortificaciones que habría que soportar para no empeorar las cosas.
Por otro lado, estando tan implicadísimo como dice que está, María José Carrascosa sufre vejaciones constantes, agresiones y castigos, y tampoco se la medica como requiere su estado de salud, motivo por el cual ha sufrido una gran desmejora. ¿Cómo serían las cosas si no estuviera tan implicadísimo? ¿Qué respeto le tiene a él el director de la cárcel? ¿Podemos los españoles viajar tranquilamente a Nueva York sabiendo cómo se “implica” el cónsul y qué resultados obtiene?
El dato relevante es que ella tiene unas cuantas sentencias favorables de los tribunales españoles y que la justicia de los Estados Unidos de América ha pasado sobre ellas, sin miramientos de ningún tipo. Debería haberse personado en el caso, haber nombrado un abogado y haber decidido una estrategia. Dadas las circunstancias que concurren en el caso, el Estado español no debería consentir que una ciudadana española, sola y desconcertada afrontara una situación tan complicada.
Dice el cónsul que está tratando de hacer un pacto con Peter Innes. Quizá el gobierno español le ha ordenado que haga que parezca que hace. Peter Innes ha demostrado que disfruta con el sufrimiento de su hija y de su ex esposa.

lunes, 2 de febrero de 2009

María José Carrascosa y la custodia compartida

Cada cual es dueño de su pensamiento, por tanto, no se puede saber lo que va a pensar la hija de María José Carrascosa y Peter Innes en el futuro. Incluso podría ocurrir que cambiara varias veces su manera de enjuiciar el proceder de sus padres. Pero lo que no cabe descartar es que opte por solidarizarse con su madre, por deplorar que haya ido a la cárcel. Y esta decisión puede tomarla desde un principio, o más adelante, después de haberle dado muchas vueltas. En este caso, Peter Innes no tendría nada que hacer con su hija. Es decir, en su apuesta, él no ha tenido en cuenta a su hija.
Ha sido catalogado como psicópata por algún tribunal español y los hechos vienen a demostrar que algo de eso hay, puesto que no le importa el sufrimiento de María José, ni que su hija esté sin madre. Si realmente quisiera a su hija, hubiera renunciado a todo, con tal de no perjudicarla.
Incomprensiblemente, Peter Innes se ha encontrado con el apoyo incondicional de algunos que dicen que luchan por la custodia compartida. Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género, ha hecho unas
declaraciones a La Vanguardia, en las que demuestra que los conoce bien: "Tratan de cuestionar que las mujeres sean vistas como las idóneas para criar."
No tienen en cuenta las sentencias de los tribunales españoles, a los que menosprecian, ni el trabajo de investigación de Reyes Monforte, que ha dado lugar al libro “Amor cruel”. Por el simple hecho de que Peter Innes es hombre y María José Carrascosa, mujer, ya se ponen de parte del primero. Se alegran de que ella esté en la cárcel y en lugar de aplaudir que sea capaz de hacer un sacrificio tan grande, se burlan cruelmente de ella.
No puede decirse que les importe la razón o la justicia, ni que quieran lo mejor para los hijos. Simplemente, dan fe de su egoísmo.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Victoria Carrascosa

Algunos de los comentarios que ha suscitado la entrevista publicada en Periodista Digital tienen intención constructiva, o por lo menos dan esa idea. Pero la gran mayoría son indefendibles, prueba de ello es que sus autores se esconden en el anonimato. Ya he dicho alguna vez quienes deseen actuar de este modo deberían abstenerse de atacar a nadie, cosa que sólo se puede comprender si se hace a cara descubierta y en igualdad de condiciones.
En lo que respecta a la mayor parte de los comentarios que le han dedicado a Victoria Carrascosa, y también a su hermana María José, se advierte que el común denominador de todos ellos es la disconformidad con el sistema judicial español. Y no es que el sufrimiento de María José no les importe, sino que disfrutan con él y no les causa rubor decirlo. Su odio a la justicia española les lleva a ensañarse con una mujer que se sacrifica por su hija. Así son ellos.
Es posible, e incluso probable, que María José haya cometido algún error. Todo indica que durante un tiempo fue tomando, una tras otra, decisiones equivocadas. La primera es obvia, casarse con Peter Innes, persona que no demuestra tener sentimientos de ningún tipo. Ni quiere a su hija, ni ha querido nunca jamás a su ex esposa. Resulta difícil de creer que sea capaz de querer a nadie. El segundo error bien pudo ser no haberse quedado en Nueva Jersey, cuando lo tenía todo a favor ante la justicia de aquel país. Y el tercer error, este evidente, fue no quedarse en España cuando la justicia española había fallado a su favor y sabía que estaba en busca y captura en Estados Unidos.
Lo cierto es que todo el mundo comete errores y ella sí está demostrando tener un corazón enorme, un amor por su hija más allá de toda duda. Si eso no la redime a los ojos de todos, es porque quien mira tampoco tiene sentimientos. Peter Innes está demostrando una crueldad sin límites, por tanto no se le puede entregar a la niña.
El gobierno español debería asumir la defensa de María José ante los tribunales estadounidenses, decidir la estrategia más conveniente y optar por el abogado más adecuado. La obligación se la da el hecho de que los tribunales españoles han fallado a su favor y el detalle objetivo de que Peter Innes no es la persona más adecuada para que se le entregue una niña. A la que, por otra parte, no quiere.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Los simpatizantes de Peter Innes

Nunca hubiera podido imaginar que Peter Innes tuviera simpatizantes, puesto que yo me limitaba a informarme de lo ocurrido, sin preocuparme por las reacciones. A la vista de los hechos, es difícil imaginar que alguien pueda solidarizarse con quien es capaz de mandar a la madre de su hijo a la cárcel. Y no he tenido más remedio que enterarme de que existen porque algunos me han puesto comentarios.
Los comentarios, como no podía ser de otro modo proviniendo de simpatizantes de Peter Innes, son tremendamente insultantes, agresivos y prepotentes, y generalmente parapetados tras el anonimato. Alguno es, además, malpensado.
Hoy es el día en que se ha puesto a la venta el libro “
Amor cruel”, de Reyes Monforte. Quien quiera enterarse del asunto, tiene aquí todos los datos. No hay modo humano de ponerse en contra de María José. Todo lo que le viene ocurriendo a partir de cierto momento es inhumano, como lo es atacarla.
En el libro se cuenta la brutal reacción de Peter Innes al saber que su entonces esposa había telefoneado a su lugar de trabajo, averiguando las primeras mentiras.
Un amante de la justicia no debe aprobar estas cosas. Aparte de que chirría el intento de Peter Innes de conseguir a su hija, encarcelando a su ex mujer, con lo que demuestra que el cariño de la hija le importa poco. Y se entiende perfectamente, después de leer el libro, María José quiera proteger a su hija, haciendo para ello los sacrificios que sean necesarios.
Alguno ha dicho que en Estados Unidos hay justicia de verdad y con esa simpleza pretende devaluar el hecho de que los tribunales españoles han dado la razón a María José Carrascosa, motivo que debería bastar para que la “perfecta justicia estadounidense” respetara algo más a la presa española y no consintiera que sus carceleros hurgaran en su cuerpo. Conviene tener en cuenta también que un juez estadounidense no es la justicia de ese país, quizá otro juez hubiera obrado de otro modo.
No está de más aludir al test de Robert Hare, sobre los psicópatas.

domingo, 31 de agosto de 2008

María José Carrascosa merece que se la apoye

Basta con mirar por encima los comentarios que recibí la anterior vez que me referí a María José Carrascosa para sentir de inmediato una gran simpatía por ella. Quienes se rebajan insultando de modo tan tosco y grosero y, al menos, bastantes de ellos escondidos tras el cobarde anonimato, es improbable que tengan razón. No valdría la pena tomarlos en consideración si no fuera porque las almas cándidas y pusilánimes que puedan acercarse a leer pueden sentirse intimidadas por la rotundidad de los insultos y pensar que las cosas son como los insultadores dicen.
Proceden, al parecer, de un foro que propugna los derechos de los padres. Me parece correcto que los padres formen una asociación o plataforma para defender sus derechos, si piensan que, en términos generales, los jueces favorecen a las madres. Pero de ahí a mostrarse corporativamente siempre a favor de los padres y en contra de las madres hay un trecho.
Conviene recordar que es María José Carrascosa quien está en la cárcel y se arriesga a ser condenada a una pena durísima. Y que es Peter Innes quien hace esto posible. A esto hay que añadir que fueron varios los diputados valencianos, representando a varios partidos, los que se desplazaron a Nueva Jersey, para interesarse por ella. El viaje no ha servido para nada, probablemente. Pero es que si, además, hubieran viajado a la ligera, sin cerciorarse previamente de que la razón asiste a María José merecerían la cárcel.
Sin olvidar que la justicia española ha fallado a favor de ella. Que en el asunto ha intervenido el Rey de España y también el gobierno español. Que otros jueces españoles han estudiado el asunto, para tratar de encontrar alguna solución favorable a la madre española, presa injustamente en Estados Unidos. Quizá, los contactos diplomáticos no sirvan para mucho, ya que la justicia en aquel país es totalmente independiente. Hay que alabar esa independencia. Pero ello no debe esconder que los jueces de Estados Unidos no son infalibles, ni dejan de cometer errores.
En el sitio
http://www.caso-carrascosa.com/index.htm hay amplia información sobre el caso, y se puede comprobar que todos los organismos y autoridades españolas, desde el Rey hasta el Colegio de Abogados de Valencia, que han estudiado el caso, están a favor de María José Carrascosa. Se ruega a las buenas personas que aporten su firma en dicho sitio.

jueves, 28 de agosto de 2008

María José Carrascosa, nuevo capítulo

Conviene recordar que María José Carrascosa es la española que está presa en una cárcel de Nueva Jersey, desde noviembre de 2006, por negarse a entregarle a Peter Innes, su ex marido, a su hija. Me causa verdadera extrañeza leer en algunos foros que lo que debe hacer María José es obedecer al juez estadounidense. Sin duda que ésta es una visión superficial y nada humanitaria. Como si una hija fuera igual que una mesa.
Con respecto a este asunto conviene recordar también que un grupo de diputados valencianos, representando a varios partidos, se desplazó a Nueva Jersey, para visitar a la presa y la prensa dio noticia de que había contratado un abogado. En la actualidad, todo apunta a que ni el viaje ni el abogado han servido para nada. Al ciudadano le queda la sospecha de que si realmente hubieran querido ayudar a María José, hubieran intentado medidas más efectivas.
La prensa valenciana ha dado hoy la noticia de que el caso ha llegado al Supremo de EE.UU. Sería bueno que los jueces de Estados Unidos hicieran examinar la salud mental de Peter Innes. Para quien se pare a pensar, durante tan sólo dos minutos, en la situación resultará inconcebible la falta de empatía que demuestra el demandante hacia su ex esposa y su hija. No hay ningún indicio de que le importe lo más mínimo el sufrimiento de ambas.
A nadie se le puede escapar que es muy probable su hija lo considere un monstruo de maldad, a la vista de que mantiene a su madre en la cárcel. Resulta difícil comprender que alguien que desee tener a su hija consigo se haga odiar de tal modo por ella. Es evidente que no le importan los sentimientos, lo único que le interesa es conseguir sus propósitos. Desea que su hija esté con él, pero no porque la ame, sino por vencer a María José Carrascosa. Cobra sentido entonces la idea de que ésta es una heroína que se sacrifica por su hija, puesto que sabe de primera mano la pasta de que está hecho Peter Innes.

martes, 10 de junio de 2008

El corcel y los forofos

El corcel no tiene por misión ayudarme a huir de los forofos, que ya dijo Fatima Mernissi en “Sueños en el umbral” que hay que mirar a los ojos a quien amenaza. La misión del corcel, aunque luego le daré nombre, es la de introducir la elegancia necesaria para comprender que decir que a Gallardón "le da igual que haya 200 muertos y 1.500 heridos con tal de llegar al poder" es un exceso verbal inadmisible. Cabe señalar que entre mis interpelantes, en distintos medios, ha habido alguno bastante comedido, y también ha habido algún otro cuyos modos son los propios de un matón de barrio, ante el que, en este caso sí, el caballo el caballo le vuelve la espalda y con paso majestuoso se va sin preocuparse más por él.
Cuando algo no me parece correcto y decido criticarlo, no miro de donde procede, así que aquí he criticado a personajes de todos los partidos, e incluso al Papa, y nunca me había ocurrido que apareciera tanta gente dispuesta a defender lo indefendible. De modo que si Losantos dice que a Gallardón no le importa tal, sus seguidores le creen a pies juntillas y la emprenden contra quien ose decir lo contrario. Pero si a estos forofos les interesara la Justicia, y no sólo lo que se ventilaba en el juicio del 11 – M, se hubieran solidarizado con María José Carrascosa, injustamente presa en EE.UU. Escribí, no hace mucho, un artículo sobre ella y dos sobre Peter Innes, su ex marido, al que no le importa verla sufrir en la cárcel. ¡Ah!, pero esas cosas no interesan.
Ken Kalfus, en un “Trastorno propio de este país”, demuestra que la crueldad de la vida cotidiana tiene poco que envidiar a la de los terroristas. En la vida de las personas inciden muchas circunstancias y condicionantes. También hay que tener en cuenta las opciones que ha elegido cada uno y las metas que se ha marcado. La mayor parte de las cosas que conciernen a alguien son desconocidas para los demás. ¿Cómo se me puede decir que Losantos en el futuro será reconocido como un gran periodista y a mí no me conocerá nadie? Sócrates no hizo nada para pasar a la historia. Si no lo hubieran condenado a muerte ahora no lo conocería nadie. Hay mucha gente que ha sido muy valiosa para los demás y no ha pasado a la historia y viceversa. Quien se aventura, entonces, a emitir juicios de valor sin necesidad viene a ser como ese al que Goethe definió como “tonto en la oscuridad que sólo vive al día”.
Hubo un
corcel que recorrió Valencia conmigo en el verano de 2005. Ese caballo no tiene nada que ver con lo que antecede pero su recuerdo me ha ayudado a escribirlo.

martes, 3 de junio de 2008

Peter Innes insiste

Ha vuelto a escribirme y esta vez su correo es algo más extenso, aunque no mucho. Esta renovada brevedad y la puerilidad de sus alegaciones vienen a demostrar que carece de argumentos y lo sabe. Se aferra a lo que tiene de su lado. La ley, a veces, se opone a la razón.
Tal vez piense Peter Innes, dada su obcecación en el asunto, que defiendo a María José Carrascosa porque es española como yo. Pero soy de los que opinan que uno no elige el lugar en el que nace, pero sí la actitud que adopta; en consecuencia, mi patria es la justicia y si yo creyera que lo que defiende Peter Innes es justo lo diría. Lo que ocurre es que a la vista de su actitud comprendo que su ex mujer dé su vida para salvar la de su hija.
Si Peter Innes quisiera a su hija lo último que hubiera hecho es hacer que encarcelen a su madre. Yo en su lugar no lo hubiera hecho. De todos los caminos que tenía ante sí para conseguir que se quedara con él fue a elegir precisamente el que más los separa. ¿Qué va a pensar en el futuro del hombre que hizo que su madre muriera en la cárcel? Le quedará, sin embargo, la alegría de saber que su madre sí la quiso mucho, tanto que entregó su vida para salvaguardarla.
Vuelvo a insistir en que no hay ningún atisbo de duda en la actitud de Peter Innes, se aferra con terquedad a aquello con lo que tantos sufrimientos proporciona a otros seres humanos. Las cosas no son tan fáciles como pregonan sus abogados españoles, a quienes, si no recuerdo mal, les leí en un artículo de prensa o entrevista, que todo lo que tiene que hacer María José Carrascosa para salir en libertad es entregar a la niña. La niña no es un paquete, es una persona y tiene una vida por delante.
Lo que demuestra Peter Innes es que es capaz de utilizar a su hija, y de hacerle daño si es necesario, para vengarse de su ex esposa.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Peter Innes dice que estoy equivocado

He recibido un correo de Peter Innes, en inglés, breve y tajante. Hago constar que me ha escrito en inglés, para que quede claro que la brevedad no está motivada por sus dificultades con el idioma, puesto que me ha escrito en su lengua materna.
La brevedad está motivada, pues, por la certeza con la que encara el caso, ninguna duda le afecta, por lo que no se considera obligado a dar más explicaciones. La situación, no obstante, no es tan fácil. Hay dos personas sufriendo intensamente por esta cuestión, que son María José Carrascosa y su hija. Y sus demás familiares están sufriendo también lo indecible.
Mi corresponsal, Peter Innes, al que su sinrazón no le proporciona ninguna de las tan humanas dudas, sino muchas de las a menudo crueles certezas, no se ha parado a considerar lo que expliqué anteriormente sobre el caso y que tanto le ha molestado. Si María José Carrascosa no hubiera viajado a Estados Unidos ahora estaría en su casa con su hija y con la sentencia de justicia española, que le fue favorable, en su bolsillo. Desconocedora del peligro que se cernía sobre ella, por creer que la sentencia judicial española la ponía a salvo de todo, viajó a Estados Unidos, en donde fue cazada sin misericordia.
Ella se arriesga a no ver a hija en toda su vida, dada la condena a la que la pueden sentenciar. Si hubiera entregado a su hija, tampoco la volvería a ver, pero ella estaría libre. Pero prefiere sacrificarse por su hija. A la vista de lo hay, se comprende y se aplaude su sacrificio.
Peter Innes, al que el sufrimiento ajeno no le conmueve, ni aún en el caso de que quien sufre sea su hija, se siente muy seguro de su fuerza, pero no se da cuenta de que no puede salir ganador nunca. Disputa con su ex esposa por la custodia de su hija, pero ésta, si tiene corazón, jamás podrá querer a quien ha sido capaz de hacer sufrir tanto a su madre. Y si la hija no tuviera corazón tampoco valdría la pena que la tuviera con él.
Si él quisiera a su hija, por la que dice luchar, hubiera procurado que fuera feliz mientras durara el litigio. Con su actitud demuestra que no quiere a su hija ni a su ex esposa. Salomón sabría qué decisión tomar.

domingo, 25 de mayo de 2008

La justicia española y María José Carrascosa

Creo que los jueces españoles son tan buenos, o tan malos, como los estadounidenses. Me refiero al sistema, entonces.
Creo que hay un dato crucial, que no se tiene en cuenta, y es que María José viajó tranquilamente a EE.UU., porque ya tenía una sentencia favorable en España, y no era consciente de lo que podía ocurrir. Si su ex marido hubiera sido noble no hubiera presentado la denuncia estando ella allí y si ya estaba presentada la hubiera retirado. El juez encargado del caso también debió haber tenido eso presente. Hay que considerar también que ella prefiere la cárcel antes que entregar a su hija y a él no le importa perjudicar a la hija con tal de hacer daño a su ex mujer. No es probable que él pueda conseguir ya jamás el cariño de la hija y tampoco parece que le importe el sufrimiento que les está infligiendo a las dos.
La familia de María José Carrascosa está tratando de encontrar ayuda en todas partes, de modo que recurrieron a los políticos valencianos. Fueron seis, de diferentes partidos, los que viajaron a Estados Unidos, para entrevistarse con María José. Al parecer, para justificar el viaje, contrataron los servicios de otro abogado. Gastaron mucho dinero de los contribuyentes para nada que no fuera su viaje. Si verdaderamente hubieran querido ayudar a la presa se hubieran puesto en contacto con los ministerios de Justicia y de Asuntos Exteriores para ver de qué modo era más conveniente hacerlo.
Los jueces estadounidenses puede que tengan muy mal concepto de los jueces españoles, puesto que ellos no se pliegan ante el poder político. Los políticos españoles son capaces de pasar por encima de la ley todas las veces que consideren oportuno. Por ejemplo, lo hicieron en el caso del Teatro Romano de Sagunto al principio y se disponen a hacerlo de nuevo ahora, ambas veces con la ayuda de los intelectuales que tienen en nómina.
Si la justicia española tuviera más fama de ser independiente frente al poder político y sus decisiones fueran más respetadas, quizás ahora fuera más fácil liberar a María José Carrascosa.

domingo, 29 de abril de 2007

El juez que no es como Salomón

El título también podría haber sido “la eficiencia de los políticos valencianos”. O la falta de ella. Un buen número de políticos valencianos viajó, con cargo a los contribuyentes, a Estados Unidos para interesarse por el estado de María José Carrascosa. La misión de los políticos consiste en servir a los ciudadanos. En este caso hicieron bien en preocuparse por la situación de la presa española, quizá hubiera sido mejor que lo hubieran hecho antes. Lo que no resulta convincente es que tuvieran que desplazarse tantos y ni siquiera que fuera necesario que viajara alguno. Podían haber hecho todas las gestiones desde Valencia. Se echa en falta, una vez hecho el gasto, que, por otra parte, va a seguir creciendo, un informe ante la opinión pública sobre la situación. ¿Opinan que María José hace bien no entregando a su hija? ¿Piensan que hay alguna posibilidad de ganar el juicio? ¿Han tratado de ponerse en contacto con el padre de la niña para que retire la denuncia? ¿Por qué no viene él a España a visitar a su hija? Todo parece indicar que al casarse, María José aceptó someterse a las leyes estadounidenses. No obstante, su matrimonio se torció y en uno de sus viajes a España logró que los tribunales españoles le dieran la custodia de su hija. Tranquilamente, viajó a Estados Unidos y se encontró con la sorpresa de que su ex marido no había aceptado el fallo de la justicia española y la había denunciado en su país. El juez estadounidense se ha decantado por dar la razón al padre de la niña y mientras no se la entregue María José estará en la cárcel. Este juez no tiene ningún deseo de imitar a Salomón. Si la madre prefiere estar en la cárcel antes de entregar a la niña, debe de tener motivos muy poderosos. Si el padre prefiere que la madre y la niña sufran, no da muestras de ser una persona muy recomendable. Lo que no es correcto es que los políticos se gasten el dinero de los contribuyentes y luego no expliquen con todo lujo de detalles qué es lo que han conseguido averiguar y cuántas gestiones más y a qué niveles se pueden hacer.

martes, 27 de febrero de 2007

Diputados valencianos viajan a Estados Unidos

Una valenciana está presa en Estados Unidos. Según la prensa, el motivo se debe a que ella no entrega su hijo a su ex marido, al que los tribunales de aquel país han otorgado la custodia. Pero ella había viajado a Estados Unidos ignorante de lo que podía suceder, porque previamente los tribunales españoles le habían concedido a ella esa custodia. La situación ha salido a relucir repetidas veces en la prensa, siempre acompañada la noticia de alguna foto en la que la madre del niño aparece esposada y aparentando desorientación. Finalmente, una multitud de diputados valencianos, pertenecientes a varios partidos, ha viajado, con cargo al bolsillo de los contribuyentes, a Estados Unidos, para tratar de ayudar a María José Carrascosa, que así se llama la mujer valenciana. Al contribuyente le debe parecer muy bien que la clase política se preocupe por una compatriota, que puede estar viviendo una situación injusta, en un país lejano y poderoso. Al contribuyente le debe molestar que los políticos hayan tardado tanto en preocuparse por el asunto. Y al contribuyente le escama en gran medida que hayan tenido que viajar tantos, puesto que piensa, porque lo ha ido leyendo, que si el ex marido de María José, ciudadano estadounidense, tiene un abogado en Valencia, podían haberse puesto en contacto con él, para que les informe sobre la cuestión. La detenida también tiene abogados en Valencia y en Estados Unidos, los cuales proporcionan a los políticos nuevas oportunidades para acopiar datos. Por otro lado, España tiene embajada en Estados Unidos, a la cual también cabía recurrir. Si después de todo, convenía viajar, hubiera bastado con que fuera una persona, como mucho dos. Todo lo cual lleva al contribuyente a pensar que María José Carrascosa es la excusa de los políticos que han hecho el viaje, para desplazarse a Estados Unidos. Algunos de ellos parecen poseídos por la fiebre viajera, si los viajes corren a cuenta de los contribuyentes. Varias personas han tenido que autorizar el viaje y el gasto. Dentro de poco, nos pedirán el voto y lo harán con el gesto grave y solemne.