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jueves, 23 de abril de 2015

La pretensión de publicar los nombres de los 715

La política española es, cada vez más, como un circo al que acude la gente a contemplar a los enanos, gigantes y cabezudos. La política espectáculo se instalado de forma que parece definitiva, aunque cabe conservar la esperanza de que no sea así.
Ahora van a mogollón los principales partidos políticos exigiendo que se den a conocer los nombres de los 715 sospechosos, demostrando con ello su gusto por los linchamientos públicos y lo cómodos que se sienten en este modo de hacer política. Por parte del gobierno se perciben ganas de mostrar esa lista. Un representante suyo ha dicho que es «la repera patatera», alimentando con ello la curiosidad de las gentes.
Nadie ha dicho, sin embargo, que todo eso ha salido a relucir porque hay un partido político que trabaja bien, o sea que está haciendo aquellas cosas que prometió hacer cuando fue fundado.
Ninguno de estos 'grandes' políticos que quieren exponer a los sospechosos al juicio de la calle ha caído en la cuenta de que lo que interesa no es saber quiénes son los presuntos delincuentes, sino que las instituciones funcionen. Que el fraude fiscal y el blanqueo de capitales resulten muy difíciles de llevar a cabo y que la mayor parte de quienes lo hagan sean descubiertos en un plazo razonablemente breve y puestos en manos de la justicia.
Lo que importa no es el espectáculo, sino la confianza en las instituciones. En que aunque quienes estén en ellas o las dirijan no sean dechados de virtudes no tengan más remedio que actuar correctamente porque el sistema obliga a ello.
Pero a nuestra clase política no le interesa eso, porque se ha acomodado a un modo de vida, y a los votantes se conoce que tampoco, porque al no estar acostumbrados a al rectitud piensan que más vale malo conocido que bueno por conocer.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El programa económico de Podemos

Al leer el resumen del programa económico de Podemos que ha hecho Pilar Gassent en República, lo primero que se piensa es que el infierno está empedrado de buenas intenciones.
Por no hacer largo el análisis me centraré en muy pocos puntos. En el tercero, por ejemplo, se habla de fortalecer a los sindicatos. Eso es un error de bulto. A los sindicatos hay que darles el mismo tratamiento que a los partidos políticos, las religiones, las empresas o empresas; es decir, una normativa suficiente que les permita desarrollar con holgura su labor. La fuerza de los sindicatos ha de estar en la confianza que tengan en ellos los trabajadores.
El punto cuarto es claramente demagógico.
Hay un punto que se echa en falta y es el del fortalecimiento del Estado y su independencia de los partidos políticos. Es decir, a los funcionarios no les deberían afectar de ningún modo los sucesivos cambios de gobierno, y tampoco a los organismos e instituciones estatales. La televisión pública debería seguir su línea, independientemente de cual fuera el partido político dominante, lo mismo el Banco de España, el Fiscal General, y todos los demás.
Sólo si se diera esta premisa podría comenzar a pensarse en reinstaurar una banca pública, como propone Podemos, que tendría que tener además la obligación de dar servicio a aquellos pueblos que se han quedado sin él al desaparecer las cajas de ahorros, punto este que a lo mejor se le ha olvidado a este nuevo partido.
En lo de combatir con eficacia el fraude fiscal hay que estar de acuerdo, pero hay que temer la reforma fiscal que pretenden, porque las armas las carga el diablo. Una cosa es lo que se pretende, que a primera vista puede parecer bonito, y otra muy distinta el modo de conseguirlo, porque como no se acierte el resultado puede ser catastrófico.

martes, 25 de noviembre de 2014

Montoro no encuentra a los ricos

Creo que fue en un programa de La Clave, durante el mandato de Felipe González, donde un experto fiscal explicó que a partir de unos ingresos de ocho millones de pesetas anuales se podía acceder a una serie de posibilidades que manejadas con tino permitían pagar menos impuestos. Puntualizó el experto que el sueldo de los ministros era de ocho millones.
Han seguido pasando gobiernos y las cosas siguen igual o peor. El ministro actual, que se llama Montoro, y los anteriores cuyos nombres más vale no recordar, siguen mirando con la lupa las declaraciones de aquellos que tienen bajo control, mientras permiten que una gran cantidad de gente pueda eludir sus obligaciones con Hacienda.
Dice uno de estos despabilados que se han apuntado a vivir del dinero público que negociarán con los ricos. Esperándolos están los ricos para atenderles amablemente. De lo que se trata es de conseguir que la Hacienda Pública pueda hacer su trabajo con eficiencia, para que cada cual pague lo que según la ley le corresponde.
Habría que reducir a límites razonables el fraude fiscal, y evitar la sospecha generalizada de que Hacienda deja prescribir muchos expedientes. Y aparte de eso ocurre que muy pocos contribuyentes declaran unos ingresos acordes con lo que se ve por las calles, en donde se ve mucha opulencia, pero todo eso luego no se traduce en ingresos para el Estado.
En España hay muchos políticos muy gastadores y muy pocos contribuyentes que paguen lo que deben. Y se va viendo a través de los sucesivos gobiernos que no hay voluntad de arreglar esto, porque las oligarquías, a las que pretenden incorporarse unos cuantos, son egoístas por naturaleza. Hasta el momento, y a través de los siglos, todos los gobiernos españoles han estado al servicio de las oligarquías. También los autonómicos y especialmente los nacionalistas.

jueves, 20 de junio de 2013

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He tenido que ir a Hacienda en repetidas ocasiones, y no por gusto, obviamente. Una de las veces se me exigieron ciertos justificantes, lo cual era un trámite innecesario, puesto que la Agencia Tributaria tenía todos los datos y eran coincidentes los suyos y los míos.
Resulta muy enojoso todo esto, no sólo por el tiempo que se pierde, sino también por el que gastan los trabajadores de Hacienda en trabajos inútiles en lugar de perseguir el fraude, que en España alcanza características descomunales. En otras ocasiones tuve que ir porque había olvidado poner cien euros en una y en otra doscientos ochenta y tantos euros. Son cantidades que se olvidan por no formar parte de los ingresos habituales. La cuestión es que a mí Hacienda me tiene controlado hasta el último céntimo.
Es posible que el fraude fiscal en España supere de largo los 50 000 millones de euros y ya se va viendo que a unos se nos controla exhaustivamente con otros hay más manga ancha.
Las confusiones que hay con las propiedades de la Infanta y con su DNI llenan de perplejidad a quienes año tras año hemos de visitar las oficinas de la delegación de Hacienda y comprobar que en ellas no hay más que pobres.
Y es que en España unos somos más Hacienda que otros. Todos contribuimos a pagar las nóminas de los Inspectores de Hacienda y de sus jefes. Pero el dinero que se deja de recaudar no disminuye. De pronto inculpan a un famoso, y eso lo hacen todos, y da la impresión de que lo hacen, no ya para asustar, sino para hacer creer que se toman en serio eso de reducir el fraude.
Pero no se lo cree nadie, claro. Ya sabemos todos que lo que hay es, más o menos, lo que ocurre con la Infanta.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Episodio en una peluquería

Realmente, no ha ocurrido en una peluquería cualquiera, sino en la que voy desde hace decenios, no años. Mi peluquero me ha podido atender hoy, tiene una agenda en la que es difícil encontrar hueco.
Una de sus características, y no se si lo hace con todos, es que cuando me lava el cabello parece que quiera lavarme el cerebro, por el empeño que pone en clavar sus dedos hasta lo más hondo. Puede que quiera hacer gimnasia de dedos, conmigo que se lo aguanto, o quizá que piense que mi cuero cabelludo precisa ser estimulado. Esto último sería una buena metáfora de nuestra casta política, que se gasta todo el dinero de los contribuyentes y luego les hace daño y, tanto una cosa como la otra, por el bien de los contribuyentes.
Ya se sabe que en España los ricos no contribuyen, o contribuyen poco.
El episodio tampoco ha transcurrido en la peluquería. Al llegar me he encontrado allí al anterior dueño, que se jubiló hace dos o tres años y con el que he bromeado un poco pidiéndole que me corte el pelo, porque su discípulo, que se reía, no sabe.
El anterior dueño y yo nos hemos ido al bar y me ha contado que estando de visita en la peluquería, al poco de jubilarse, apareció por allí un inspector que lo amenazó con quitarle la pensión y ponerle una multa de unos cuantos miles de euros si lo veía con las tijeras en las manos. Ya sólo le corto el pelo a mi hijo, le dijo él. Pero hágalo en su casa, le respondió el inspector.
Y esa es la cuestión, el inspector le dijo todo eso sin venir a cuento en el simple ejercicio de su papel como Autoridad.
En España, un pobre está muy controlado y le puede caer la gorda si da un paso en falso y le pillan. El grueso del fraude fiscal está en las clases pudientes.

'Los penúltimos días'
'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'

viernes, 14 de diciembre de 2012

Montoro quiere sonrojar a los defraudadores

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quiere hacer pública la lista de los defraudadores, pero luego añade que sólo la de los que tengan sentencia firme condenatoria.
Eso es todo, amigos, como decía Bugs Bunny.
Sólo pretende dar la lista de aquellos a los que ha decidido dar caza. Si le cambian la o del medio por una e se queda en Montero, el cazador.
¿Por qué no hace pública la famosa lista de los 569?
No cabe duda de que España es un país que está, desde tiempo inmemorial, en manos de las oligarquías. Parecía que eso se iba a acabar con el advenimiento de la democracia, pero bien se ve que se ocuparon de que no fuera así.
De modo que cuando un pobre no paga, Hacienda sabe cómo obligarle a pagar. Pero los que ni con sentencia firme en contra piensan pagar y a Montoro no se le ocurre más que hacerles chantaje, amenazándoles con la vergüenza pública.
Pues a ver si los susodichos contraatacan difundiendo dossieres de defraudadores protegidos por los sucesivos gobiernos. A ver si resulta que algunos prebostes políticos también defraudan por todo lo alto. A ver si resulta que algunos ministros o ex ministros tienen o han tenido cuentas en paraísos fiscales.
Si se desvelara algo parecido ningún español se sorprendería.
El fraude fiscal en España es desorbitado y ningún gobierno se ha avergonzado de que las cosas sean así, ni se les ocurre cambiar el sistema para acabar con él. Ideas “geniales” sí que van teniendo unos y otros. En el arte de marear la perdiz tenemos muchos expertos.
¿Por qué De la Rosa ha denunciado ahora una cosa del pasado que venía callando? Dado que se sabe a ciencia cierta que el fraude fiscal sobrepasa holgadamente lo soportable, todos estos movimientos inducen a tener muchas sospechas. No da la impresión de que Montoro quiera acabar con este estado de cosas.

'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'
'El primer viaje de nuestra vida'

lunes, 10 de septiembre de 2012

Rubalcaba propone una reforma fiscal

El tal Rubalcaba se cree capaz de convencernos de que ha descubierto el Mediterráneo con la reforma fiscal que propone, “para que paguen los que más tienen y heredan”.
Se le podría contestar con algo parecido al chiste del borracho y la señora de negro:
Comenzó la música y un borracho que estaba sentado vió una señora vestida de negro que estaba sentada frente a él. Tambaleante, se aproximó y le dijo:
- ¡Hip!......madame, ¿me dá el placer de esta danza?
- ¡No!
- ¿Por qué no?
- Por cuatro motivos:
- Primero: Usted está borracho.
- Segundo: Esto es un velatorio.
- Tercero: El Ave María no se baila.
- Cuarto: Madame es la puta que lo parió. Yo soy el cura.
A Rubalcaba se le podría decir:
Primero: Probablemente, usted no está borracho, pero aunque no lo esté no inspira confianza ni a sus correligionarios.
Segundo: Esa reforma fiscal que usted propone serviría, como usted bien sabe, porque no se chupa el dedo, para que el dinero, que es cobarde y ágil, se fugara de España a mayor velocidad todavía de la que lo hace. Como le está ocurriendo a Hollande, el amigo François, que acaba de recetar un recorte brutal a los franceses.
Tercero: Lo que de verdad cabría hacer en este campo, y cucamente no lo ha propuesto usted, es acabar con el fraude fiscal. Y esto, que es más fácil de hacer, e incluso más justo, no lo ha propuesto usted por una sencilla razón: El PSOE nunca lo ha intentado.
Cuarto: Lo que realmente es urgente en España es la reforma de la Constitución, de la ley electoral y de todo este sistema político que nos ha llevado al desastre. Pero en mantener esa birria sí que está de acuerdo con Rajoy. Los dos están conformes en mantener el actual estado de cosas, que les conviene personalmente, aunque España vaya cada vez peor.

'La amante imperfecta' 
'De Laura y otras muertes' 
'Hasta los cuervos picotean las cerezas' 
'La energía después de Fukushima' 
'Limones dulces' 
'Ocurrió en Valencia' 
'Los invitados de la princesa' 
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños' 


domingo, 19 de agosto de 2012

Con respecto al asunto de las preferentes

El gobierno prepara un real decreto, que aprobará en los próximos días, para regular la venta de las preferentes. Este cambio legislativo viene impuesto por la Unión Europea, aunque el gobierno fanfarronea afirmando que ya lo estaba preparando desde hace tiempo.
Se estima que un millón de particulares está atrapado en este peculiar tipo de inversión y conviene recordar todos o la mayor parte de ellos provienen de la época de Zapatero, ese presidente que se decía tan preocupado por los asuntos sociales y que, no obstante, permitió que la gente trabajadora “invirtiera” sus ahorros en este producto. Se conoce que el tal Zapatero, que luego pidió al Rey un título nobiliario, prestaba atención a otros asuntos más “sociales”; quizá por ello se gastó todo el dinero de los pobres que tenía a su disposición, mientras el fraude fiscal, perpetrado mayoritariamente por los ricos, proseguía su escalada.
Este real decreto viene a significar de modo explícito que las entidades bancarias que comercializaron este producto no actuaron de forma correcta con sus clientes. Y éstos, que creían que vivían en un país civilizado, con normas y organismos supervisores, se han dado cuenta, cuando ya era demasiado tarde, de que, en realidad, estaban indefensos. Y no parece probable que vaya nadie a la cárcel.
Luego, uno ve las listas de los consejos de administración y puede encontrarse con que los nombres de los consejeros vayan precedidos por la fórmula Excmo. Sr.
Sería bueno entonces que se publicara una lista compuesta por todos los Excelentísimos Señores que permitieron que las Entidades que les pagaban, o les pagan, sus sueldos comercializaran estos productos entre sus clientes más confiados. Eso serviría para que se supiera que en los casos citados lo de Excelentísimo Señor no es más que una fórmula protocolaria, puesto que la realidad es otra.

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lunes, 25 de junio de 2012

Atisbos de sentido común en la UE

Un ministro alemán propone la elección directa del presidente de la Unión Europea. Y eso es un paso adelante. Hasta ahora, la Unión Europea ha venido siendo, y todavía lo es, un conglomerado de egoísmos. Cada país mira por sus intereses nacionales y todos y cada uno de ellos ven en la Unión una oportunidad de hacer negocio, cada cuál el suyo.
El asunto ha funcionado bien mientras ha habido bonanza económica, pero en cuanto se ha torcido el asunto eso de que cada nación resuelva sus problemas a su aire se ha visto que es inviable. Alemania puede imponer sus métodos porque es la nación a la que la coyuntura ha pillado en mejor situación que las demás. Si España no hubiera hecho tantas locuras, ahora no se vería obligada a someterse al dictado de los demás. Si España fuera capaz de recortar los infinitos gastos políticos y de reducir el fraude fiscal tampoco necesitaría someterse. Para pagar la abultada nómina de la clase política y los descalabros de los banqueros es necesario exprimir a los que no tienen escapatoria, pero esa es otra cuestión.
Lo que se ha puesto de manifiesto gracias a la crisis es que la Unión Europea no tiene más remedio que ser una única nación, con la misma política fiscal, los mismos derechos y deberes para todos sus ciudadanos, la misma política exterior, etc. Si las cosas fueran ahora de ese modo, es probable que hubiéramos salido ya de la crisis.
El hecho de que se votara un presidente, por parte de la población, y que éste formara gobierno luego, sería un paso muy importante en esa dirección. Lógicamente, los nacionalistas se van a oponer, porque ellos no buscan el bienestar general, sino el suyo propio. Los nacionalistas sólo van a ver en esta cuestión que van a perder privilegios.

'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'
'España, un proyecto de país'
'La hoguera del capital'

miércoles, 20 de junio de 2012

Desaconsejan acogerse a la amnistía fiscal

Lo hacen quienes más entienden de eso, los grandes despachos de abogados y los asesores fiscales. Se basan en que han encontrado resquicios en la ley. Sin embargo, falta saber cuántos se acogen finalmente a la citada amnistía, porque podría darse el caso de que de modo oficial se aconsejase una cosa y de modo privado otra.
En España mandan las oligarquías. El fraude fiscal español es escandaloso y son las oligarquías las que defraudan el 75 % o más del total. ¿Qué más da que la ley tenga resquicios si éstos no se van a utilizar? Sea el gobierno del PP o sea del PSOE la situación es la misma. En algún momento concreto podrían utilizarse esos resquicios legales contra alguna persona determinada, pero la mayoría se sabe a salvo.
El fraude que persiguen en España, tanto los gobiernos del PP como los de PSOE, es el 25% restante, el que no corresponde a las oligarquías. Contra ese sí que luchan con denuedo los inspectores de Hacienda, a instancia de los poderes políticos.
Hace falta instaurar una democracia real en España, para que el poder está en manos del pueblo y de la oligarquía.
Un sistema realmente democrático pondría empeño en reducir el fraude fiscal de todos, no sólo el de los pobres.
En un sistema como el que tenemos, los pobres, obligados por los oligarcas, han de salir al rescate de las oligarquías.
En un sistema realmente democrático el rescate sería cosa de todos, y los oligarcas culpables quizá tuvieran que pagar.
En estos tiempos que vivimos creo oportuno recordar a Alonso Puerta, que se opuso a la corrupción, sin que los votantes le prestaran excesiva atención, puesto que prefirieron votar a los que le habían expulsado por pretender que las cosas se hicieran limpiamente. El pueblo español debería recapacitar sobre lo ocurrido en aquel momento. Si se hubiera apoyado más a Alonso Puerta y menos a Felipe González no estaríamos en esta situación.

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