Algo pasaba en España que no teníamos papa. Al final, ha valido la pena. Todo. Que no viniera el de antes y que sí lo hiciera este. Ha estado varios días y se han demostrado varias cosas que ya se sabían, pero ahora hay constancia de que son así, Sabíamos de antemano que los catalanistas son bobos, pero ha quedado demostrado ante el papa. Ha estado en Barcelona y como querían los ha dicho unas palabras en catalán. No les habrán gustado. Pero es que en Madrid le hablaron en inglés.
Se ha visto que intenta ser buena persona, que es muy inteligente y que su opinión no va a misa. Es decir, puede acertar y también no hacerlo y no pasa nada, porque nadie es perfecto en esta vida. Es impresionante la cantidad de gente que ha congregado, al contrario que los gobernantes del PSOE de los cuales huye el personal como el gato del agua hirviendo. Se habrá vuelto muy contento a Roma. Es curioso que siendo el hombre de Dios en la Tierra, cosa que su antecesor hacía dudar, haya tenido que servirse del Rey de España para volver a casa.
En sus discursos, el papa ha hablado de todo, siempre mostrando una gran inteligencia y predisposición y sintiéndose cercano al sentir de las gentes. Cuestión distinta es que haya acertado en todo. Él, claro, ha de estar en el alma de los que vienen, aparentemente llenos de esperanza y de fe, pero los problemas cotidianos que acarrea su llegada ya son música de otro cantar, Seguramente, ya sabía de antemano que no iba a acertar en esto, pero no obstante lo dijo y ahí queda la interpretación para los demás. A ver si todo el mundo va a estar pendiente de sus negocios y él no lo puede hacer.
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