lunes, 16 de octubre de 2017

La ‘prudencia’ de Rajoy

Es imposible que el presidente del gobierno no sepa que por más admoniciones que le haga Puigdemont va a seguir en su loca carrera destructiva, por tanto, hay que esperar que el jueves, a las 10 de la mañana, se aplique, sin más dilaciones, el artículo 155.
El pueblo español va a pagar todo el daño hecho por la burguesía catalana, que ha alentado todo este proceso hacia la catástrofe, pero la factura va a correr por nuestra cuenta. No será de extrañar que nos suban los impuestos para minimizar el deterioro económico de Cataluña. Por tanto, si el pueblo español va a pagar por algo que se ha hecho vulnerando una gran cantidad de leyes durante un periodo largo de tiempo, lo correcto es que se le dé alguna satisfacción, que no puede ser otra que el encarcelamiento del mayor número de culpables posible, por un periodo de tiempo acorde con el daño causado.
También están de más los miramientos con quienes no han tenido ninguno con la gente trabajadora y responsable, así que debería proceder de inmediato a embargar los bienes de Arturo Mas, porque desde que cometió el delito hasta hoy ha tenido bastante tiempo para conseguir el dinero que se le exige.
Por otro lado, se dice que Puigdemont dispone de 70 mozos de escuadra dispuestos a defenderlo a tiro limpio si hiciera falta. Y también que los traidores esperan que a la aplicación del 155 surja una revuelta como consecuencia de la cual haya derramamiento de sangre. Ambas cosas dan idea de hasta qué punto son malvados esos secesionistas de pacotilla, puesto que en ningún momento han renunciado a los sueldos que les paga el Estado que quieren destruir. En estas condiciones es imposible que consigan lo que quieren, pero sí que está en sus manos hacer daño y no se han privado. Deben pagar y no debería temblarle el pulso al gobierno.

domingo, 15 de octubre de 2017

Perlas podemitas

Hay recogidos unos cuantos tuits de miembros relevantes de Podemos en un solo archivo. Esos podemitas son Irene Montero, Tania Sánchez, Pablo Soto, Pablo Iglesias, Jorge García Castaño e Íñigo Errejón.
El contenido de todos esos tuits, sin excepción, revela unas intenciones macabras, un interior de esas personas tenebrosa, una falta de piedad absoluta y un afán de competir en maldad.
Probablemente se podrían haber recogido mil o dos mil tuits similares a esos, de los mismos protagonistas y de otros que faltan, cuyos nombres no es necesario mencionar.
La pregunta que surge enseguida es: ¿Cómo es posible que un partido político dirigido por personas así puede ser legal? Claro que la respuesta se encuentra pronto. Ya había uno anteriormente que es Bildu y cuyos componentes tampoco difieren mucho en lo que se refiere a la ausencia de ética y de moral. Y que Podemos y Bildu tampoco son los únicos partidos que aspiran a quebrar el sistema democrático que nos acoge, puesto que ambos se les puede adivinar la tentación totalitaria. Hay otros partidos, en España por supuesto, cuya adscripción a la democracia puede presumirse como meramente retórica, ya que el único modo que hay para conseguir sus objetivos es un régimen totalitario.
Claro que puede mejorarse el sistema democrático español. Sería necesario para ello dejar los complejos a un lado y especificar claramente que los partidos políticos que deseen ser admitidos han de presentar unos estatutos en los que no quepa ninguna ambigüedad y que hagan constar de forma inequívoca su voluntad de trabajar por el bien de España y los españoles. Lo cual no se les puede suponer a los autores de tuits como este: «Compañeras, creo que ha llegado la hora de empalar a Toni Cantó», que es uno de los más suaves de los que he citado al principio. Tuits como este le deben de hacer mucha gracia a Maduro, pero a una persona normal no.

sábado, 14 de octubre de 2017

El jueves, el 155

En el caso de que Puigdemont, como tiene por costumbre, no se la envaine antes de las 10 horas del próximo lunes, 16 de octubre, el gobierno pondrá en marcha los mecanismos previstos por la ley para aplicar el artículo 155 el jueves 19 de octubre.
Hay gente disconforme con el proceder del gobierno, puesto que se han producido hechos suficientes, por su extremada gravedad, para haberlo aplicado ya. A este detalle hay que añadir que el gobierno parece estar prometiendo el perdón, es decir, dejando sin castigo a culpables de gravísimos hechos, a cambio de que el gobierno catalán dé marcha atrás y vuelva al orden constitucional. Pero esta oferta también tiene algo de trampa, puesto que Puigdemont no puede volver a repetir lo de ‘la puntita nada más’, con el fin de poder burlar luego a los tribunales de justicia. O se reafirma en lo hecho, con lo cual ya se le anuncia el procedimiento, o renuncia con todas las de la ley.
El problema, como se ve, es para Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Turull y otros, porque difícilmente podrán decirle a toda esa gente que han arrastrado en su locura que desisten de su empeño.
Porque todo lo hecho hasta ahora ha perjudicado de forma palpable e irreversible a Cataluña y rebote también al resto de España. ¿Cómo podrían salir a la calle luego esos personajes y quienes les han empujado a proceder de ese modo? Quizá la cárcel sea el lugar más seguro para ellos.
Sorprende que un grupo de locos, por muy grande que sea su locura, persista en su desafío a un Estado que tiene todos los mecanismos necesarios para abortarlo. Sólo utilizando los procedimientos previstos en la ley hay posibilidades reales de conseguir lo que proponen. Pero a la vista de que ni siquiera aprovechando todas las facilidades que se ha ido dando a los separatistas se veían capaces de conseguirlo por la vía legal, se han puesto nerviosos y se han lanzado a una piscina que no tiene agua.

viernes, 13 de octubre de 2017

El perdedor es Pedro Sánchez

Su comportamiento demuestra que se había hecho la idea de aprovechar la traición catalanista para, a costa de lo que fuera, desbancar a Rajoy y ponerse en su lugar.
El día 2 de octubre parecía un podemita más, apoyando a Puigdemont, Junqueras y compañía.
Al día siguiente, o sea el 3 de octubre, con su discurso, el Rey desbarató sus planes, haciéndolo volver al lado de la legalidad.
En su estupidez, Pedro Sánchez no pensaba más que en aquello que podía favorecer su ambición y pensaba en que Zapatero había conseguido la victoria en las últimas elecciones que ganó gracias al voto catalán y por eso trató de ganarse su favor.
No tuvo en cuenta que a otras personas también les iba mucho en el asunto. Rajoy no va a querer pasar a la historia como el presidente del gobierno bajo el cuál se ha consumado el disparate, así que tiene medidos todos sus pasos con el fin de no cometer un error fatal.
Por su parte, el Rey tampoco puede permanecer impasible, también se juega la corona en el asunto.
Pero es que además también están todos esos cientos de miles de catalanes que no están dispuestos a quedarse callados mientras los llevan a la ruina. La gran manifestación del día 8 de octubre acabó de arruinar los planes del líder socialista. Sin olvidar a la gran cantidad de socialistas de toda España que tampoco vieron con buenos ojos su actuación de los primeros momentos tras el butifarréndum.
Tampoco es probable que se haya dado cuenta aún de que en adelante todo será diferente en Cataluña. Muchos de los que votaron a Zapatero ya no le votarían a él. Ni se ha dado cuenta del descalabro económico que ha sufrido la región. En lugar de pensar en paliar el desastre en Cataluña sigue obsesionado en acariciar a los nacionalistas.


jueves, 12 de octubre de 2017

Los partidos políticos destructivos

El apelativo destructivo que se les aplica es correcto, puesto que ellos mismos se autodenominan como antisistema y en los casos en que no es así demuestran que lo son, puesto que se alinean con los traidores a España.
Aunque no habría sido necesario especificar a quien traicionan, basta con llamarles traidores. Se alinean con ellos y para justificarlo manipulan la realidad de los hechos, como si los demás fuéramos tontos. Se creen capaces de hacernos creer que los cerdos vuelan, cuando lo cierto es que si alguien se lo cree es porque desea creérselo.
Los hechos, por si alguno no se ha enterado, son los siguientes: Unos señores que son parte del Estado, al que han jurado o prometido fidelidad, y que cobran todos los meses del Estado, vienen siendo desleales a quien les ha otorgado su confianza y les paga, de forma habitual desde el inicio de la democracia, lo cual ha desembocado en un desafío total.
Y todos los partidos políticos destructivos, como no podía ser de otra manera, se han situado de parte de los traidores, lo cual plantea dos cuestiones. La primera es una pregunta que consiste en que cómo es posible que el Sistema admita a unos partidos políticos que aspiran a destruirlo. No se les debería haber legalizado. La segunda es una deducción: el voto a esos partidos políticos obedece a un impulso autodestructivo. Nadie, aparte de los líderes de esos partidos ganaría nada con la destrucción de España, que no lo olvidemos, significaría la quiebra, la ruina y la muerte para muchos, unos porque no podrían soportar la pena la ver tanta ruina y otros porque no podrían ser atendidos en los hospitales, por falta de dinero y de medios.
El desafío de los catalanistas ha servido para poner de manifiesto, de forma clara y palpable quienes quieren el bien para todos y quienes desean la ruina generalizada.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Negociar, ¿qué?

Los catalanistas se inventan una historia llena de odio, falsedades, tergiversaciones e inventos, se la hacen creer a los crédulos, que ya se ve que son muchos y parece mentira que siendo tan mayores se crean tantas mentiras, hace un daño incalculable a Cataluña, pero también al resto de España, y ahora quiere negociar.
Es de esperar que sus actos no queden impunes y que todos los que han tenido algo que ver con el desaguisado cometido paguen por ello, con penas de cárcel y multas proporcionales al daño hecho.
Tras el descalabro económico sufrido por Cataluña, como consecuencia de la disparatada aventura de esos irresponsables catalanistas cabe suponer que nos van a tener que subir los impuestos. La parte positiva es que el catalanismo se ha acabado para siempre. Si hoy en día es imposible que se produzca el secesionismo de Cataluña, cada año que pase va a ser más difícil.
En el caso de producirse la independencia, Cataluña no podría pagar las pensiones, tampoco la lista de que tendrá pronto. Todas estas empresas que se han ido de Cataluña o están a punto de irse tenían que saber eso desde hace mucho tiempo. ¿Por qué no frenaron la locura catalanista en sus inicios, por qué, en cambio, la han estado financiando? Estas son preguntas que nunca responderán, a pesar de que tenemos derecho a hacérselas, porque su incompetencia nos va a salir muy cara, y eso sin contar el riesgo que hay de que muera algún loco.
El gobierno español no tiene nada que negociar con los delincuentes, el simple hecho de que se plantee la posibilidad ofende a los contribuyentes, otra cosa es que haya por ahí un partido que debería estar en Venezuela y no aquí tratando de sembrar la confusión. Lo que tiene que hacer el gobierno español, y de modo inexcusable, es pedir cuentas a los traidores.


martes, 10 de octubre de 2017

Borrell, protagonista

Hubo un tiempo no lejano en que yo tenía a Borrell por el mejor de los políticos españoles de los últimos tiempos. Seguramente lo dejaría escrito, señalando que era un sinsentido que no ocupara la Secretaría General del PSOE, a la vista de la calamitosa gente que viene ostentando ese cargo. Esa manera de pensar se debía a haber leído algún libro suyo y varios artículos.
Pero llegó el momento en que lo vi apoyando a Pedro Sánchez frente a Susana Díaz, y arropando a Manuel Iceta, ese mocoso bailarín, y entonces me di cuenta de todo había sido un espejismo. Borrell es un bluff, tuve que pensar entonces.
Y ahora lo vemos brillando de nuevo, como cuando desmontaba las bolas de los separatistas en el campo de la economía. Pero son las suyas apariciones aisladas, sin que se le vea una continuidad en el esfuerzo.
El PSOE tiene un problema grave que procede de los tiempos de la Transición, cuando pudo y debió ahogarlo y es el nacionalismo que infecta su ideología. Ese nacionalismo que hay dentro del PSOE no ha parado de crecer, hasta corromperlo por completo. El PSOE no será socialista mientras no frene esa gangrena, cosa que debería hacer aun a costa de lo que sea.
Pues bien, en el foco más grande de esa gangrena, origen de todos los problemas de Cataluña, está él y está alimentando la enfermedad, no curándola.
Borrell podría haber hecho mucho por ese pedazo de España que es Cataluña, evitando el descalabro que no cabe duda que va a sufrir, porque ha comenzado ya de forma imparable, si hubiera tomado las riendas del PSC, o con su piquito de oro hubiera convencido a Iceta para que fuera por el camino correcto, y nada de lo que está pasando ahora habría llegado a ocurrir. Ahora ya es tarde para pedir cordura en Cataluña, ya sólo queda sufrir las consecuencias.
Dentro de pocos días, cuando el secesionismo haya sido derrotado, toda España se pondrá a trabajar para levantar de nuevo a Cataluña. 


lunes, 9 de octubre de 2017

Todo un pueblo detrás

Hace veinte años, quizá veinticinco, conversaba con un catalanista valenciano y por algún motivo que no recuerdo critiqué a ETA. «Ah, no, no se puede criticar a un grupo que tiene a todo un pueblo detrás», me respondió.
Ahí se acabó, lógicamente, toda la cordialidad habida hasta el momento. Si una banda terrorista tuviera todo un pueblo detrás ese pueblo estaría podrido sin remedio. Es cierto que el pueblo vasco está podrido en gran medida, pero no lo está todo el pueblo, aún hay núcleos sanos, como Covite, tan odiado por lo filoetarras, por ejemplo.
El caso es que este catalanista valenciano había trabajado en una empresa cuyo requisito imprescindible para formar parte de su plantilla era ese precisamente. A pesar de ello, no había terminado de entrarle por el ojito al dueño y había perdido su empleo. Había visto que esa empresa tenía muy pocas ventas, pero a pesar de ello entraba mucho dinero en caja.
El asunto es ese, los nacionalismos pretenden anular a la persona y convertirla en parte de un pueblo. Todos de uniforme. Esto es muy molesto para cualquier ser humano, incluso los más acomodaticios tienen que sentirse abrumados.
Esa manera de violentar las voluntades de la gente que tienen los nacionalistas de cualquier parte, de querer obligar a los ciudadanos a que hablen en la lengua, o en el dialecto, que ellos, los nacionalistas, decidan es impropio de cualquier civilización que se precie, es volver a la tribu.
Ningún pueblo que goce de salud mental es homogéneo, porque incluso en una finca de diez, doce o catorce viviendas, cada familia es un mundo aparte.
No me extraña que los nacionalistas vascos miren con recelo las reacciones que ha suscitado la aventura loca de los nacionalistas catalanes, no vaya a ser que se produzca el efecto contagio y además de perder apoyo popular tengan que ver que Iberdrola vuelva a Valencia y el BBVA se cambie a Madrid.

domingo, 8 de octubre de 2017

Bancarios independentistas

El día 3 de octubre cientos de empleados de banca, fanáticos, abandonaron sus puestos de trabajo y salieron a la calle a manifestar su odio a España y los españoles.
Hoy, 8 de octubre, muchos de ellos tienen su empleo en el alero. Sus entidades no van a tener más remedio que adelgazar sus plantillas, puesto que han perdido una gran cantidad de negocio. No voy a decir que se lo merecen, ni alegrarme por ello, porque no le deseo ningún mal a nadie, pero sí que recapaciten y se den cuenta de que su odio está injustificado, porque gracias a los españoles han tenido trabajo durante un tiempo y lo seguirían conservando si no se hubieran dejado contagiar ese sentimiento tan nocivo, que volverá a perjudicarles en el futuro si no se desprenden de él. Es curioso que haya catalanes que odian a sus clientes.
Sobre el hecho citado cabe preguntar que cómo es posible que los dirigentes de esos bancos permitieran que sus empleados abandonaran sus puestos para salir a morder la mano que les da de comer. Los dirigentes bancarios se ponen unos sueldos astronómicos, dicen que para que no se los lleve la competencia. Quieren hacer creer que son muy competentes, pero luego no son capaces de anticipar el estallido de la burbuja inmobiliaria, después tontean con los nacionalismos durante años, más tarde no saben sujetar a sus trabajadores a las sillas en las que deben estar...O sea, no son tan competentes. Sin embargo, despedirán trabajadores, pero ellos seguirán cobrando sueldos astronómicos todos los meses y quizá también bonus.
Además, están los sindicatos, que tienen economistas y abogados y otros profesionales capaces de analizar un abanico grande de situaciones que afecten a los trabajadores y podrían y deberían haberles dicho que esa guerra no es la suya. Ni aún en la mejor de las hipótesis los trabajadores ganarían nada con la independencia de Cataluña. No serían ellos quienes saldrían ganando, en el caso de que ganara alguien.