viernes, 31 de octubre de 2014

Hoy, día de Halloween

Quizá sea hoy un buen día para hablar de John Julius Reel. Y podría serlo porque tiene un artículo fabuloso titulado 'Ni truco ni trato', publicado en La Sevilla del guiri.
En España venimos copiando una fiesta sin tener ni idea, hablando en términos generales, de lo que significa en su lugar de origen. La cuestión es la siguiente: Hay gentes que copian de manera superficial una fiesta de la que desconocen todo, desde el significado hasta sus repercusiones finales.
El hecho de que esta fiesta se reproduzca aquí de forma torpe no da pie a que se menosprecie la que tiene lugar en sus lugares de origen, en los que tiene mucho sentido y la gente la vive como es debido.
Es cierto que las costumbres están cambiendo en España y quizá esos cambios estén relacionados con los modos de vida de la primera potencia mundial. Pero si las cosas que copiamos de los estadounidenses no las copiamos bien, el asunto tiene un cierto peligro. Si nos vamos por las ramas, alguna se puede romper y en este caso nos daríamos un batacazo.
Con John Julius tengo una cuenta pendiente. Encargué dos libros en una librería. El suyo, '¿Qué pinto yo aquí?', y el mío, '1978. El año en que España cambió de piel'. Ganó el suyo, claro. A pesar de que el mío se lee con mucha facilidad, cosa en la que han coincidido varios, el último de todos Gaspar Oliver, y anteriormente Paloma Sanz Martín, cuesta bastante conseguirlo.
Volviendo a John Julius, que es el protagonista de hoy, conviene hacer notar que las dos ciudades que ama son Sevilla, en donde reside con su esposa y sus hijos sevillanos, y Nueva York, en donde nació y transcurrió buena parte de su vida. Quienes quieran saber cosas de estas dos ciudades harán bien en leerle.

jueves, 30 de octubre de 2014

Miedo a Podemos

La posibilidad de que esta nueva formación política que ha irrumpido en el mercado electoral, demostrando con ello que el pueblo español está muy lejos de la madurez democrática, inquieta grandemente a los principales partidos políticos, que creían seguras para ellos las dos primeras posiciones.
Los que están dispuestos a votar a este partido nuevo creen que hay soluciones mágicas para los graves problemas que nos acucian. No se dan cuenta de que para resolverlos hace falta un gran sentido de la responsabilidad por parte de la mayoría, y un no menos grande espíritu de sacrificio.
Deberían empezar por ahí el PP y PSOE. Si empezaran por establecer la separación de poderes, dotanto de todos los medios necesarios al Poder Judicial, y dando libertad de voto a los diputados, todo comenzaría a cambiar. Quizá fuera tarde para frenar al fenómeno Podemos, o acaso no. Es posible que los votantes detectaran el deseo de regeneración de los dos grandes partidos. En el arco político hay cuatro partidos en los cuales cabe confiar, porque todos los demás basan su estrategia en el odio, el resentimiento, el egoísmo y el afán de venganza. Algunos de ellos quieren que “el miedo cambie de bando”. En una sociedad sana sólo los delincuentes deberían tener miedo. Querer que haya personas que teman no es muy adecuado ni democrático. Lo correcto es generar ilusiones basadas en cálculos lógicos y posibles.
Los cuatro partidos en los que cabría confiar son el PSOE (sobre todo si estuviera liderado por José Borrell), el PP (en cuyas filas no se vislumbra ningún líder mejor que el que lamentablemente ostenta el cargo), UPyD (partido en el que suelen infiltrarse algunos con la intención de dinamitarlo desde dentro y quizá Sosa Wagner haya sido uno de estos) y Ciudadanos (que debería ser el auténtico partido de los socialistas catalanes).
Podemos desprende un tufillo que va de boliviarano a iraní.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Rajoy pide perdón

Hemos de darnos con un canto en los dientes si pensamos que la alternativa era Rato. ¡Cuanta suerte hemos tenido! O si recordamos que su antecesor en el cargo fue Zapatero, sujeto que todavía no es consciente del daño que hizo.
Pero de ahí a pensar que Rajoy es un santo va un trecho. Por supuesto que ya se veía de lejos que Rajoy no iba a ser capaz de resolver los enredos perpetrados por Zapatero. Él mismo sabe que no es capaz, de modo que deja que se resuelvan ellos solos. Lo que mejor sabe hacer Rajoy es dejar pasar el tiempo, mientras él está agarrado a lo que tiene. Y no piensa soltarse.
Pero el pobre Rajoy no sólo tiene los problemas que le dejó Zapatero, sino que también le han surgido otros dentro de su partido, quizá por su afición a mirar la luna, pero esto no está claro.
Cuando estaba en la oposición ponía como ejemplo a Camps, y esto ya era una pista sobre su capacidad intelectual. Ahora que ya lleva tiempo como presidente utiliza a Barberá como referente de gestión en los ayuntamientos. Vamos bien, Rajoy, vamos bien. Hablando en plata: sigue mirando la luna.
Ahora pide perdón por no haber sabido elegir a determinados cargos. ¿En qué nivel está Rajoy? ¿En el mismo que Pedro Sánchez o Pablo Iglesias?
No se trata sólo de saber elegir personas, cosa para la cual Rajoy, evidentemente, no está dotado. No hay más que ver su lista de ministros, del mismo nivel que la de Zapatero. De lo que se trata es de que haya división de poderes. De que el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo sean independientes uno del otro. El ser humano es corrupto por naturaleza. Se trata de sentar las bases para que la corrupción pueda ser atajada de raíz. Lo de que el miedo cambie de bando es propio de la mala gente.

martes, 28 de octubre de 2014

La sorpresa de Esperanza Aguirre

La buena de Esperanza Aguirre se ha hecho la sorprendida y trata de desmarcarse de lo que ha salido a relucir con la macrorredada. Si fuera una persona responsable se daría cuenta de que todo eso le afecta directamente, porque tenía la obligación de fijarse bien en las personas que elegía para desempeñar los cargos y de vigilar su comportamiento posteriormente.
Lo correcto, si respetara a los ciudadanos sería que dimitiese y se apartase de la política, pero por lo visto su intención es la de tomar el pelo a la gente y continuar con su cuento.
Viene a cuento recordar un episodio suyo en el caso Gürtel. Llegó un momento en que la situación del alcalde de Boadilla, Arturo González Panero, conocido como El Albondiguilla, se volvió insostenible y sólo le quedaba la opción de dimitir. Le habría sucedido en la alcaldía María Jesús Díaz Pérez, la primera teniente de alcalde. Pero González Panero le dijo a Esperanza Aguirre que si no dimitía primero María Jesús él tampoco lo haría. Se daba la circunstancia de que María Jesús era la única de toda la lista del PP en ese ayuntamiento que no estaba en el Sumario del caso, ni en la escuchas. Esa exigencia del entonces alcalde estaba fuera de lugar y Esperanza Aguirre no debió aceptarla, ni tomarla en consideración. Debería haberle dicho a González Panero lo que éste merecía escuchar. Pero lo que hizo fue telefonear a María Jesús Díaz Pérez y decirle escuetamente: o dimites o te destituyo.
¿Qué complejos razonamientos pudieron llevar a Esperanza Aguirre a tomar esta decisión? ¿Cómo pudo ser tan dura y tajante con una persona que a pesar de haber desempeñado un puesto de tanta responsabilidad en el ayuntamiento de Boadilla no se ha visto involucrada en ningún momento en el caso?
No tiene sentido que se haga la inocente en este nuevo caso de corrupción.

lunes, 27 de octubre de 2014

Consecuencias de la macrorredada contra la corrupción

Deberíamos felicitarnos por el hecho de que la Justicia, a pesar de los intentos por amordazarla y de los pocos medios que tiene vaya haciendo su camino.
De donde se deduce que si la Justicia fuera independiente y gozara de los medios que necesita la corrupción sería mucho menor. Conviene tener presente que la corrupción no se circunscribe al dinero, sino que se extiende por todas las facetas del quehacer humano. Hay partidos políticos corruptos desde la propia base, ya que son prisioneros del populismo.
Fue el primer gobierno de Felipe González el que, sin medir las consecuencias a que daría luegar en el futuro su acto, decidió cercenar de raíz la poca independencia de que gozaba en aquel momento el Poder Judicial. Ninguno de los gobiernos posteriores se la ha restablecido, a pesar de que es imprescindible para el buen funcionamiento de la democracia. Sólo un partido, UPyD, exige que se le restituya. Y a pesar de esto, y de su buen hacer con sus escasos medios, como es la querella contra Bankia, o su oposición frontal y directa a tener contemplaciones con los nacionalistas y con los terroristas, no recoge el aplauso del público en la medida en que lo que merece, sino que este aplauso va a partidos que tontean con los nacionalistas, que tontean con los terroristas, que tontean con los chavistas, que tontean con los islamistas del Irán.
Y es que en España no hay tradición democrática y, como consecuencia, el español medio no se siente responsable de lo que ocurre. A pesar de que ha estado apoyando la corrupción con sus votos y con sus actos, porque la corrupción dineraria a pequeña escala es abundante en España, el personal no se siente responsable. Quienes culpan al PP de la corrupción y olvidan la del PSOE; quienes culpan la del PSOE y no ven la del PP, no se sienten responsables. No hablemos de los nacionalistas, que esos no ven nada. Como consecuencia, la catástrofe puede estar cerca. Los hay que hablan como si el dinero surgiera por arte de magia y olvidan que estamos condenando a las generaciones futuras. Conviene olvidar el capricho a la hora de votar. Churchill habló de sangre, sudor y lágrimas y la realidad es esa.

domingo, 26 de octubre de 2014

Gregorio Morán se equivoca

No es que, como afirma, el pujolismo trabajara con esmero la disolución de la izquierda, sino que aprovechó que la izquierda española no encontrara su discurso.
El PSOE, de la mano de Felipe González y Alfonso Guerra, se desvinculó del marxismo y al hacerlo se quedaron sin nada, porque no habían vivido el proceso del mismo modo que los socialistas de otros países europeos. Puede ser que no asimilaran bien lo que suponía ese cambio, o quizá se sintieron huérfanos de ideología y por eso les vino muy abrazarse a los nacionalistas, lo que al final ha venido a ser su perdición.
Felipe González y Alfonso Guerra no perdieron mucho tiempo en investigar lo que era el nuevo socialismo porque no lo necesitaban para alcanzar el poder, que es lo que realmente querían.
Enrique Tierno Galván pudo ser el ideólogo que necesitaba el PSOE, pero esos dos chicos de Sevilla, como les llamba él, no querían que nadie en el partido les pudiese hacer sombra. Luego, la víbora con gafas, como le llamaban ellos a él, endeudó temerariamente al PSP, el partido que había fundado, y acabó vendiéndolo al PSOE, traicionando así a sus militantes. Tierno Galván pudo ser un gran teórico, pero sus convicciones tampoco eran muy profundas, por lo que se ve.
La izquierda española sigue buscando su discurso, pero ya se ve que lo hace por sitios equivocados. El comunismo sigue como esos focos infecciosos que nunca se curan del todo. Y los socialistas han elegido a un secretario general del que en defensa suya se dice que está verde. Un partido más que centenario se ve en esa tesitura. En este partido está José Borrell, que sí que tiene discurso, pero no se le dan opciones de liderarlo, lo cual es una prueba más de lo mal que está la cosa.
En la actualidad, Felipe González diseña joyas para marquesas y José Luis Rodríguez Zapatero sigue pensando que ha salvado a España de un gran desastre.

sábado, 25 de octubre de 2014

Con mi patria no te metas Rajoy, Venezuela se respeta ¿oyó?

Esas son las palabras que le dedicó ese energúmeno que sucedió en Venezuela al no menos energúmeno Chávez. Ambos, Maduro y Chávez, tienen muchos seguidores en España, aunque últimamente de modo un tanto vergonzante, aunque firme.
Lo que le había dicho Rajoy, y lo hizo en la sede del PP, para indicar que no hablaba como presidente del gobierno, es que hay que respetar la libertad de expresión y el derecho de manifestación. Muy suave, como se ve. Más contundente fue Zeid Ra'ad Al Hussein, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que exigió la inmediata liberación de Leopoldo López y los demás presos políticos.
Pero este Maduro además de energúmeno es un burro. Si alguien critica que exista la pena de muerte en Estados Unidox no con ello falta al respeto a este país. Si se critica que en Venezuela no se tengan en cuenta los Derechos Humanos, no con ello se falta al respeto a Venezuela. Maduro debería volver a la escuala a que le expliquen esto.
En cambio, sí que es una falta de respeto lo que señala Covite, esa modélica asociación presidida por la sin par Consuelo Ordóñez, en una carta que entregó al embajador de Venezuela, Mario Ricardo Isea Bohórquez, en la que figuran los nombres de casi cincuenta etarras que se encuentran refugiados en el bello país caribeño y que atienda las demandas de extradición del gobierno español.
Es curioso que este tipo bigotudo y homofóbo, que no duda en ofender a España y los españoles, que magrea indecentemente la figura de Simón Bolívar, que se inmiscuye en loa asuntos internos de otros países vecinos, que no vacila a la hora de perjudicar los intereses de los ciudadanos españoles, que acoge y ampara a terroristas y no respeta los Derechos Humanos, tenga tantos y tan vehementes defensores en España.