jueves, 21 de marzo de 2019

No a las armas de fuego

Al parecer, Santiago Abascal ha hecho alguna propuesta sobre las armas de fuego, aunque luego Rocío Monasterio la ha matizado alegando que en realidad se trata de poder tener un cuchillo jamonero en casa, cosa que ya, salvo error por mi parte, es posible.
En lo que a mí respecta, jamás tendría armas de fuego en casa, excepto si me desplazara a vivir en una zona deshabitada y susceptible, por tanto, de sufrir algún asalto.
Tener un arma de fuego es una tentación que no todo el mundo sabe resistir. En mi caso prefiero no tener que hacer que hacerlo. Un cuchillo, jamonero o de cualquier otro tipo también lo es, pero mentalmente se les relaciona más con las cosas de comer. En cambio, un puñal o un arma de fuego están hechos específicamente para matar.
En lo que sí que estoy de acuerdo es en que las leyes deberían proteger más la propiedad privada y fundamentalmente el hogar. Quienes ocupan ilegalmente una casa deberían ser desalojados inmediatamente y puestos a disposición del juez, para que les hiciera pagar, en efectivo o con duras penas de cárcel, los daños causados en la vivienda que hubieran ocupado.
El fenómeno ocupa ataca directamente a la civilización y no hay más que ver que los políticos que lo defienden procuran que no les pueda pasar a ellos. Es decir, son muy cínicos. Saben que están haciendo mal y se cubren para que no les alcance lo que procuran para otros.
Los asaltos a los domicilios y la legítima defensa de los dueños, si se hubiera producido, también deberían tener una normativa clara y a la vez disuasoria. La pena por agredir, lesionar o matar a alguien en su propio domicilio debería ser la máxima en cada una de las categorías. Quien se hubiera defendido de un ataque en su casa debería disfrutar de todas las eximentes. 

miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Manuel Valls o Karl Jacobi?

Ambos son candidatos a la alcaldía de Barcelona, aunque no son los únicos, por supuesto, aunque en el caso de Colau, que también lo es, cabría decir ‘contra Barcelona’. Esta mujer solo piensa en hacer el mal y cuanto más consiga hacer más contenta está. Hace poco la catalogué como perversa.
Manuel Valls es un señor nacido en Barcelona, pero del que puede decirse que tiene mentalidad francesa y ha llegado a España con sus prejuicios no sobre España, sino de la política francesa y tiene tendencia a extrapolar a nuestra política la de aquel país, lo cual es contraproducente. A grandes rasgos sí se puede hacer, pero al descender al detalle hay diferencias significativas en las que no parece haber caído el señor Valls, y esa falta de cautela por su parte también hay que tomarla en cuenta, porque señala claramente su modo de actuar. Por supuesto que Valls sería infinitamente mejor como alcalde que Colau, que acabará sumiendo a la Ciudad Condal, si sale reelegida, en el descrédito y la fealdad.
Otro de los candidatos es Karl Jacobi, un alemán que vive en Barcelona desde hace varios decenios, que por ese motivo conoce la idiosincrasia de los barceloneses, ama a la ciudad, puesto que los catalufos lo han invitado a que se marche y no le da la real gana, y desea salvarla del caos en la que la ha sumido toda esa faramalla independentista, golpista, podemita y demás.
Que un alemán se convirtiera en alcalde de Barcelona daría mucho prestigio a la ciudad. Se demostraría con ello al mundo que los catalanes no son tan racistas ni desagradables como Torra, ese elemento al que muchos deseamos que dé con sus huesos en la cárcel, y él hace lo posible para que sea así, pero hay un guaperas en el gobierno que se lo consiente todo.
Con Karl Jacobi volverían la ley y el orden a Barcelona. Se acabaría la broma. 

martes, 19 de marzo de 2019

Ultimátum a Torra

No se entienden los miramientos que se tienen con esta gente. Quienes incumplen la ley deberían sufrir las consecuencias inmediatamente y a Torra le han otorgado una prórroga, con lo cual se produce un agravio comparativo con otros delincuentes, en firme o en grado de presunción.
El caso es más grave si se tiene en cuenta que sujetos como este no deberían poderse dedicar a la política por carecer de las más elementales nociones de sentido cívico y de ética. Un racista recalcitrante como él, adornado con una cara dura difícil de igualar, no debería poder acceder a las instituciones del Estado.
Va siendo hora de que para poder acceder a la política sea necesario pasar algunos exámenes de cultura general que incluyan un conocimiento adecuado de las leyes, que tengan nociones históricas basadas en la realidad y no en los inventos, y que sepan explicar en qué consiste la democracia.
Aparte de eso, deberían pasar un test de personalidad con el fin de descartar que padezcan alguna anomalía, mediante la cual se trataría de impedir que los psicópatas, paranoicos y otros pudieran acceder a la política. Supongo que hay varios y ellos son los primeros interesados en que no se lleven a cabo estas pruebas.
Torra ya debería haber sido inhabilitado, desprovisto de su sueldo, y enviado a su casa, la de Gerona o la que sea. Pero es que es muy posible que en el desempeño de sus funciones haya infringido la ley y dado motivo para que lo encierren. Las contemplaciones que se tienen con él hacen pensar en eso. Si los que tienen que hacer cumplir la ley tienen miedo, los demás estamos perdidos. Y si para actuar tiene que haber alguien que les dé la orden y ocurre que ese alguien es un golfo, los ciudadanos de a pie todavía tenemos más motivos de zozobra. 

lunes, 18 de marzo de 2019

Garzón tercia en el caso Puigdemont

Y lo ha hecho en contra de los intereses de España, como no podía ser de otro modo. Cuando los intereses de España parecían coincidir con los suyos prestó servicios a la nación, pero desde que no es así tomó otra deriva.
En la actualidad, parece ser que quiere hacer daño a España y en un principio cabría la extrañeza, puesto que ahora no están en el gobierno ni Felipe González ni el PP, sino alguien de su cuerda. Pero a la vista de la personalidad de Pedro Sánchez, evidentemente malévola, y de que el propio Baltasar Garzón, a través de esa ministra que catalogó como maricón a Marlasca, Dolores Delgado, puede ser que tenga influencia en el gobierno, cabe pensar cualquier cosa. Esos pueden estar tramando una barbaridad, para luego presentárnosla, con toda su cara dura, como otra cosa.
Lo que ha dicho el exjuez es que a Puigdemont le asistiría la inmunidad parlamentaria si resultase elegido eurodiputado.
Más fiables son la opiniones de otros letrados, no contaminados por el afán de revancha, que niegan esta posibilidad. Garzón fue inhabilitado y el hecho de que él piense que otros jueces también deberían serlo no significa que su castigo fuera injusto.
Por otro lado, la polémica es estéril, puesto que Puigdemont no va a venir a España. Es demasiado cobarde para eso. El hecho de que muchos catalanes estén dispuestos a votarlo demuestra hasta qué punto está envilecida parte de la sociedad catalana. Que tenga como abogado a Boye también dice mucho sobre él y no bueno. Garzón sabe perfectamente que Puigdemont no va a venir, si tercia en el asunto es por incordiar.
Volverá cuando dejen de mantenerlo. Entonces, quizá se asuste ante la posibilidad de tener que ganarse la vida como camarero sin papeles y prefiera estar en la cárcel, para tener asegurados techo y comida. 

domingo, 17 de marzo de 2019

Perversa Colau

Fundéu avisa de que el adjetivo perverso es muy fuerte y luego da esta advertencia: «Cuando tildamos a alguien de perverso, la calificación debe estar muy bien fundamentada.».
He leído un tuit de Colau que dice así: «Machistas. Racistas. Clasistas. Sólo faltaba secuestradores de niños. Fascistas. Toda persona demócrata debe votar en las próximas elecciones para impedir que esta gentuza llegue al poder» . Y lo he encontrado en un reportaje que se titula ‘La verdad tras el bulo de las adopciones de bebés de mujeres inmigrantes’, escrito por Lucas de la Cal y Leire Iglesias, en el que explican todos los pormenores de este asunto.
Pero es que no solamente Colau merece el calificativo de perversa, también Lastra se hizo acreedora a él: «Hay propuestas políticas xenófobas que son simplemente inaceptables, indignas y crueles. No lo vamos a consentir». Lo de Lastra es posible porque obedece al Zapatero de turno, que habita en la Moncloa gracias a su alianza con indeseables. El mismo que dijo: «usted no es decente, señor Rajoy», y luego con un desparpajo fuera de lo común ha batido todas las marcas habidas y por haber de la indecencia. Incluso hizo que la Moncloa emitiera un comunicado falso. Que a pesar de todo eso sea el favorito para ganar las elecciones no da buena idea de los españoles. Hemos de intentar ser mejores, para que nuestros políticos también lo sean.
El efecto que tienen actitudes como las de las perversas Colau y Lastra es que los políticos que ante una situación dramática repetida en muchas personas tenga la buena intención de poner algún tipo de remedio, protegiéndolas en la medida de lo posible pueden sentir la tentación de abstenerse, por temor a que seres moralmente abyectos los tergiversen y emprendan una campaña feroz contra ellos. 

sábado, 16 de marzo de 2019

Echar a Rajoy, traer a Otegui

Sería simplificar mucho el asunto decir que el propósito del Zapatero de turno era el de echar a Rajoy y traer a Otegui, porque deja en el aire cuestiones de gran calado, como son las del acceso al lujo por cuenta ajena, el uso de los aviones del ejército, las vacaciones en lugares míticos y los privilegios.
Todo lo anterior encaja perfectamente con el cartel electoral que reza: ‘Somos la izquierda’
escrito sobre fondo rojo, con el cual se logra inmediatamente la adhesión de todas esas personas ayunas de espíritu crítico a las que les basta con situarse en el lado correcto para considerarse benefactoras de la humanidad. Si además, el señor que les pide el voto ha logrado encaramarse a lo alto de la cucaña gracias a soflamas huecas y principios baratos es fácil entender que todas ellas lo consideren como la encarnación de su ideal, puesto que quisieran procurarse los mismos lujos por idénticas vías.
Pero el Zapatero de turno no solo tiene el respaldo de esas personas ayunas de sentido crítico, puesto que también cuenta con el apoyo de otras de aparente mayor calado. Por ejemplo, el de Rodríguez Ibarra, que por mucho que lo critique, en El País de Gallego- Díaz, o en donde sea, siempre votará lo que le manden. Pero no solo de este expresidente de Extremadura, también cuenta con el voto de González y Guerra. Porque, ¿se puede imaginar alguien que este González, al que los suyos llamaban dios, y no era cachondeo, votando al PP? Ni aunque el Zapatero de turno estuviera a punto de perpetrar una de las mayores traiciones a España, que lo está, sería capaz González de votar al PP. Lo mismo cabe decir de Guerra, tan hiriente siempre, aunque sus cortesanos le llamaban ingenioso.
Son muchos los socialistas que prefieren el trato con Otegui antes que votar al PP.

viernes, 15 de marzo de 2019

Trapero, en crudo

Un juez, Marchena, que dirige con buen pulso el desarrollo del juicio. Unos fiscales que quizá porque consideraron que Trapero no querría declarar, porque tiene su propio juicio, no lo citaron. Un abogado, el de Vox, que sí lo citó.
Durante el interrogatorio a Trapero, al abogado se le olvidó alguna pregunta y el fiscal se dio cuenta de ello y quiso hacerla por su cuenta, pero Marchena, atendiendo a la pureza del procedimiento, le impidió hacerla, pero luego el juez, quizá porque percibió en Trapero el deseo de responderla, acaso porque le pareció pertinente para arrojar luz sobre los hechos objeto de juicio, hizo uso de su prerrogativa y concedió al testigo el uso de la palabra para que explicara lo que ya todo el mundo quería saber.
Parece claro que Trapero, que no tenía obligación de declarar ni de decir la verdad, se sirvió de esta comparecencia como testigo para preparar su defensa en el caso del juicio en el que ha de comparecer como acusado.
No quiere ir a la cárcel y su estrategia consiste en derivar las culpas hacia los demás. El hecho de que se haya tomado el juicio en serio y en lugar importancia a lo sucedido opte por hundir a otros o dificultar su defensa demuestra que es consciente de lo que le puede caer encima. No confía tanto en el indulto que les puede haber prometido el Zapatero de turno, por dos motivos. El primero, porque a lo mejor no gana las elecciones, o si las gana no puede formar gobierno, en cuyo caso la promesa será papel mojado. El segundo, porque aunque logre formar gobierno no es de fiar, porque nunca dice la verdad, así que lo que pudo prometer un día quizá no le convenga cumplirlo llegado el caso.
Así que Trapero, quizá de acuerdo con Tubau, su abogada, ha optado por el pragmatismo con el fin de evitar o reducir su posible condena.
Los tiempos de vino y rosas con quienes hoy se sientan en el banquillo o han huido ya se terminaron.