domingo, 17 de diciembre de 2017

Forcadell, embustera compulsiva

Cuando alguien en un país democrático se sitúa fuera de la ley de forma consciente y reiterada no merece la calificación de buena persona, sino que más bien al contrario entra en la categoría de mal bicho.
De modo que no cabe esperar de los secesionistas ningún altruista o que vaya en beneficio de la comunidad. Todo en ellos, tanto en los líderes como en los de la base, es odio. Y este sentimiento, que no hace ningún bien a nadie, ni a quien lo siente ni a quien lo recibe, se manifiesta sin tapujos, de forma descarnada y manifiesta. Rompen coches de la policía o de quien sea, acosan, insultan, llevan asesinos en las listas, compadrean con etarras, etc., y todo este proceder lo llevan a cabo como si fuera normal y lógico, como si fuera justo.
Forcadell miente siempre y lo ha vuelto a hacer, aunque no se sabe lo que pueda haber dentro de su cabeza. Tiene ante sí un horizonte judicial muy problemático con una posible condena de muchos años de cárcel y la actitud que mantiene ahora sólo puede considerarse como un agravante. ¿Es que no se da cuenta de que gane quien gane las elecciones va a ser juzgada? ¿Es que no se ha dado cuenta de que el gobierno que salga de estas elecciones va a tener que cumplir la ley, porque en caso contrario se volverá a aplicar el 155?
Los secesionistas no tienen ningún respeto por nadie, con tal de materializar su capricho no les importa hundir la economía catalana, no les importa que el odio recorra todos los rincones de Cataluña sembrando el mal por donde pasa, no les importa hacer el ridículo.
Es imposible además que la razón, que un argumento decente, penetre en sus molleras. Pero quienes han estado financiando todo esto se han tenido que ir de Cataluña.

sábado, 16 de diciembre de 2017

A vueltas con el dialecto catalán

Quienes hayan llamado por teléfono a alguna gran empresa catalana, pongamos La Caixa o Gas Natural, habrán tenido que escuchar dos locuciones, una en catalán y otra en español, en un intento por igualar el dialecto que el químico Pompeyo Fabra quiso convertir en lengua, hace cuatro días, como quien dice, con la española, que lleva siglos generando obras literarias de gran nivel.
Pero es que además, en la versión catalana de esa locución de bienvenida se percibe un aire de superioridad que desaparece cuando pasa al español, cuando el tono es mucho más educado y cordial.
Según explica el digital catalán más leído, dolcacataluña punto com, que pone de los nervios a los separatistas, J. Pla, el genial escritor catalán, no consideraba que Pompeyo Fabra tuviera muchos conocimientos lingüísticos, pero no era el único en pensar así. El Padre Batllori tampoco lo tenía en mucha estima.
Por si faltara poco, a esos inicios espurios hay que añadirles la cantidad de millones gastados en comprar voluntades, y ya se sabe que el dinero ablanda a los espíritus más fuertes y otros se dejan llevar por la corriente, de modo que personajes ilustres han caído en la ignominia de dar por ciertas cosas que no son.
Al dinero gastado en esto hay que añadir el ejército perfectamente adiestrado de catalanistas que de forma metódica han ido insuflando ‘su verdad revelada’ sobre la grandeza de la supuesta lengua catalana a lo ancho y lo largo del mundo. Un día se les va a desplomar el castillo de naipes y van a llorar como plañideras.
El nacionalismo es una enfermedad y la paranoia, con sus delirios de grandeza y sus manías persecutorias, no le es ajena. Esos delirios, que se perciben en cualquiera de los nacionalistas, les lleva a inventárselas cada vez más gordas y a creerse sus propios inventos, que entre otras cosas, consiste en apropiarse de lo que no es suyo.


viernes, 15 de diciembre de 2017

Separatistas y PP critican a Iceta

Lo critican por la promesa de Iceta, impropia de un demócrata, de pedir el indulto para los separatistas que tienen problemas con la justicia.
Conviene añadir que este Iceta que lo mejor que hace es bailar cuenta con el apoyo de Borrell, ese que tantas esperanzas despertó en muchos, en mí sin ir más lejos, y luego se demostró que era en vano.
A los separatistas les convendría el indulto, porque los delitos de los que están acusados son muy graves y si en el juicio se comprueba que los han cometido serán condenados a penas proporcionadas a sus culpas. Pero como saben que Iceta no va a ganar y que, por tanto, no va a poder cumplir su promesa, piensan que lo hace, el muy pillín, para arrancarles votos a ellos, porque a constitucionalistas con esas ideas no les va a quitar ninguno. Entonces se envuelven en explicaciones que, como todo lo que tiene que ver con ellos, darían risa, sino fuera porque arrastran mucha gente a la que previamente, mediante una política encaminada a ese fin, los medios subvencionados, en los que incluso se dio el bochornoso caso del editorial conjunto, las televisiones del régimen, etc., le han ido aflojando los tornillos y ahora los tienen sueltos. Y ya se va viendo que los locos sueltos son muy peligrosos. Destrozan coches de la policía, agreden a silletazos a los guardias civiles, etc. Ojalá la justicia dé con todos los que hicieron algún mal.
Lo del PP en Cataluña es sintomático. La gente vota a quienes los han llevado a la ruina, y ya veremos cuando puede Cataluña volver a ser lo que fue, y vuelve la espalda a quienes han intentado librarla de ella. UPyD habría sido más enérgico y no se habría desentendido de tantas cosas, pero a este partido aún lo votaban menos en esta región.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Pablo Iglesias y los civiles del tanque

Pablo Iglesias es un señor al que quizá le moleste que le llamen el coletas, pero que se pasa la vida tratando de molestar a todo el mundo, a pesar de que su salario procede de los impuestos de los españoles y su partido recibe subvenciones del mismo origen.
La condición de asalariado de los ciudadanos debería hacerle comprender que tiene la obligación moral - y acaso esta afirmación le dé risa- de que sus intervenciones en el Parlamento tengan objetivos constructivos y no la intención de incordiar.
Por ejemplo: ha recriminado a Rajoy que “un descerebrado fascista” se haya subido a un tanque, y las palabras ‘fascista’ y ‘descerebrado’ en su boca tienen un relieve especial, porque lo mismo llama fascista a ciudadanos normales de derechas que a quien se subió al tanque y lo de descerebrado vamos a dejarlo estar, porque … Pero habría que ver lo que dice de Rodrigo Lanza, por ejemplo. O de Andrés Bódalo.
No sé lo que habrá contestado Rajoy, pero tenía la respuesta fácil: La ley es igual para todos, lo mismo da que sea de extrema derecha, que de extrema izquierda, que de cualquier otra tendencia política. El respeto a la ley es lo primero que cabe exigirle a un demócrata y lo que tiene que justificar Iglesias es su amistad con Otegui y su desprecio por las víctimas del terrorismo.
Por qué llama presos políticos a quienes han sido enviados a prisión por un juez español, de forma absolutamente coherente con la ley, y delincuentes a quienes han sido encarcelados arbitrariamente por Maduro, por sus ideas políticas.
Todo en él hace pensar que la justicia le importa poco a Pablo Iglesias, alias el coletas, sino que su afición consiste en coger por las hojas todos los rábanos a su alcance con tal de molestar a quienes ha señalado como enemigos, pero sin renunciar a la parte de su sueldo que procede de ellos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Vándalos en Valencia

Va el tipo y dice «no sé qué interés puede tener lo que diga una persona de fuera sobre el Palau de Les Arts».
La persona de fuera en este caso es Plácido Domingo y el tipo que dijo la barbaridad es un alto cargo del gobierno valenciano.
Tantos siglos de civilización para esto. Los griegos contemporáneos de Homero se habrían escandalizado al oír la salvajada.
Como si el haber nacido en un sitio otorgara algún derecho extraordinario. Puede haber gente nacida a miles de kms de distancia que pueda tener más derechos sobre los edificios históricos de mi pueblo que yo, por haber dedicado más tiempo a su estudio, por conocer mejor sus  virtudes y defectos, por poner más interés en su conservación.
El Palacio de las Artes es un lujo para Valencia, tal vez un lujo excesivo, porque el dinero escasea, pero una vez construido y en funcionamiento hay que tratarlo con esmero. Es una maravillosa obra arquitectónica, aun contando con algunos errores, un prodigio técnico. No pueden venir ahora unos vándalos, que se creen los dueños, con criterios pueblerinos y reduccionistas, a arramblar con todo.
El amor de Plácido Domingo por el Palacio es mayor que el de todo el gobierno valenciano en pleno y cualquier indicación suya sobre el mismo es más conveniente para los valencianos que la de sus coyunturales administradores. Cuando dejen sus cargos se olvidarán de todo, lo que no ocurrirá en el caso del genial barítono y tenor, cuyo aprecio por el singular edificio no se alterará a causa de las circunstancias.
Causa pavor que a estas alturas de la historia haya gente capaz de referirse a otros como «los de fuera» y que además tenga mando en plaza. Es terrible que esas ideas no se hayan erradicado del imaginario colectivo, sino que además proliferen. En cualquier caso ha de quedar constancia de que no remiten al mundo civilizado, sino al tribal.

martes, 12 de diciembre de 2017

Si Rajoy fuera psicópata

Años atrás, un famoso psicólogo trató de convencerme por teléfono de que Zapatero es paranoico, cuando yo creo que no tiene ningún síntoma de serlo. Supe también que otro psicólogo mantenía en su blog de acceso restringido que Zapatero es psicópata. No tengo acceso a ese blog, pero alguien que sí lo tenía me lo contó.
Es decir, que ni siquiera los profesionales pueden estar seguros de lo que dicen, pero estadísticamente es obvio que a los psicópatas y los paranoicos les gusta la política. Por supuesto que no digo que Rajoy sea psicópata, sino que lo apunto como posibilidad.
El caso es que ha actuado con una frialdad asombrosa dejando que los malandrines se estrellen contra el muro de la realidad. Habrá que ver si se le escapa alguno crudo o los cuece a todos.
Tiene enemigos, claro, y le critican que haya convocado tan pronto las elecciones en Cataluña, lo cual, examinado sin prejuicios es una genialidad. Le odian quienes apostaron por Aguirre y vieron frustradas sus expectativas con el triunfo de Rajoy, y lo critican otros para quitarle votos y que éstos vayan a parar a Ciudadanos, como si este partido fuera mejor que el PP.
Los nacionalistas y sus compañeros de viaje - y todos estos partidos deberían ser ilegalizados- han tenido que mostrarse como farsantes, que es lo que son, porque al presentarse a las elecciones admiten tácitamente la aplicación del 155 y, sin embargo, siguen con la cantinela del separatismo, a sabiendas de que no van a seguir por esa vía, porque no quieren ir a la cárcel. Hablan sólo para la galería, sabiendo que el Muy Honorable Pujol dedicó los mejores de su vida a aflojar pacientemente los tornillos de todo aquel que estuvo a su alcance.
Quienes conservan los tornillos bien ajustados se dan cuenta de que lo único que quieren esos es el dinero de los impuestos de los españoles.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La indignidad de unos bomberos

Unos bomberos que fueron de uniforme a Bruselas, para solidarizarse con unos presuntos delincuentes que andan de turismo por allí, hablan de dignidad, como si supieran lo que es.
Lo que hicieron es contrario a la ley, para empezar, y merecedor de un castigo del que no deberían escapar. No sería digno de una democracia que quedaran impunes.
Podrían haber ido de forma privada, pagándose el viaje de su bolsillo y en este caso no habrían infringido ninguna ley, pero su actitud sería igualmente indigna, porque lo digno consiste en respetar la ley y a los encargados de aplicarla.
Como bomberos, tienen la obligación de ceñirse estrictamente a su trabajo, al igual que ocurre en cualquier otra actividad de la función pública.
Como ciudadanos tienen la obligación de cumplir la ley, y en su caso esta obligación es mayor dada su condición de funcionarios. Puesto que es el Estado quien les paga su salario, deben comportarse de forma leal. El Estado está representado en Cataluña por la Generalidad y si su gobierno ha sido destituido y sus miembros están a disposición del juez, es precisamente porque se les acusa de no ser leales al mandato que tienen encomendado, que es el de servir a los ciudadanos, cumplir y hacer cumplir las leyes.
Solidarizarse con quienes presuntamente han sido desleales al Estado es una actitud indigna e impropia de personas que también cobran del Estado.
Esos bomberos han olvidado el temario que tuvieron que aprender para ingresar en el Cuerpo, o acaso entraron a dedo.
Que sean tan pueriles que para justificarse invoque un acto ocurrido 80 años atrás por otros bomberos, en otras circunstancias muy distintas, no hace más que añadir indignidad a su acción, que además es estúpida, porque al perjudicar a España con su gesto se perjudican a sí mismos. También a otros muchos. España está perdiendo mucho dinero por culpa de los nacionalistas.