domingo, 22 de julio de 2018

El triunfo de Pablo Casado

La ley del péndulo ha propiciado la victoria de Pablo Casado. El modo de hacer política que ha anunciado viene a ser diametralmente opuesto al de Mariano Rajoy. Sus electores han dejado claro que no quieren más componendas con los nacionalistas, entre otros detalles.
Al final resultará que Pedro Sánchez, con ese empeño suyo de ser presidente a toda costa, le ha hecho un favor al PP. No porque haya jubilado a su antecesor en el gobierno, sino porque con su actitud lo ha revitalizado. Muchos de los votantes que había perdido volverán, en parte por el discurso nuevo, pero sobre todo por el instinto de supervivencia, dado que el actual gobierno no genera ninguna seguridad, ni económica, ni legal, ni democrática. No sería nada extraño que muchos socialistas, que no pueden estar nada conformes con él, vuelquen su voto hacia Ciudadanos.
El discurso de Pablo Casado está dirigido al votante tradicional del PP, que pronto se va a sentir muy a gusto con él a los mandos, de tal modo que cabe esperar que en cuanto haya elecciones este partido supere ampliamente el número de escaños de que dispone ahora.
Por otro lado, como acabo de apuntar, es probable que a Ciudadanos se le escapen unos cuantos votantes, porque vuelvan al PP, pero recuperará otros procedentes del PSOE.
Los medios de extrema izquierda arreciarán su campaña en contra del nuevo líder de la derecha, pero no cabe esperar que haga mella en sus votantes, sino que, al contrario, muchos de ellos observaran la cuestión muy divertidos.
Quizá habría resultado más rentable para Pedro Sánchez esperar tranquilamente su momento, para llegar a la llegar a la presidencia tras unas elecciones, de forma limpia y sin tantas hipotecas como tiene ahora. Con su precipitación es muy posible que le haya servido en bandeja su recuperación al PP.

sábado, 21 de julio de 2018

El DNI de Puigdemont

Se viene comentando que Puigdemont puede moverse tranquilamente por los países de la Unión Europea, al menos mientras Pedro Sánchez presida el gobierno español, sin necesidad de renovar el DNI y el pasaporte, que necesariamente le van a caducar antes de que pueda volver a España.
Si el gobierno pasa a manos del PP o de otro partido que tenga respeto por los ciudadanos y que, por tanto, desee que se cumpla la ley, Puigdemont y el resto de los fugados deberán cuidarse de transitar por países cuyo desprecio por la euroorden, como es el caso de Alemania, Bélgica y otros, no les conste.
De cualquier modo, la situación de los prófugos, al menos en teoría, no es cómoda. Depende en gran medida de los deseos que tengan los gobiernos de los países en los que están de perjudicar a España, aunque sea perjudicando su propio sentido de la justicia, su propio respeto por sí mismos. Queda pendiente, no obstante, la cuestión de la Tarjeta Sanitaria Europea. Es de esperar que el gobierno español se la haya retirado a todos, incluso la de Ana Gabriel, puesto que han rehusado presentarse ante el juez para explicarle su comportamiento. Es mucho esperar de este gobierno surgido de un modo tan miserable que cumpla con su obligación, pero es probable que no sea eterno, a pesar de que se le nota claramente que lo desea. Así al menos cuando haya un cambio los prófugos quedarán sin atención sanitaria y habrá que ver si hay alguien dispuesto a correr con los gastos.
De momento, quienes les han sucedido en los cargos no tienen ninguna intención de recorrer el mismo camino. Gritan mucho, pero no dan un paso en falso, no tienen madera de héroes. Los prófugos tampoco, lo han demostrado al fugarse. Se creían impunes y ya han visto que no. Corren el peligro, además, de ser expulsados de sus partidos.

viernes, 20 de julio de 2018

Llarena ha hecho bien

Según algunos, como Tsevan Rabtan pongamos por caso, se ha equivocado. Pero es que este abogado ve el asunto como si España fuera su cliente y tuviera que recomendarle la mejor opción de entre las posibles.
Pero ese no es el caso, sino que lo que hay que considerar es que España forma parte de una comunidad y algunos de sus socios han incumplido sus compromisos. Ha hecho, pues, muy bien el juez Llarena en airear esta deslealtad y poner en relieve la realidad de la Unión Europea.
Como ha explicado el señor juez, que ha dado una lección a sus homólogos europeos, la constante en todos los casos ha sido el quebrantamiento de los compromisos contraídos, pero luego cada una de las naciones se ha servido de un pretexto diferente o ha usado una táctica distinta, todas ellas siempre ofensivas para España, para llevar a cabo su felonía. Nada nuevo bajo el sol, por otra parte. Ahora se entiende que la Unión Europea avance tan lentamente. Lo único que la salva es que es una necesidad y lo que señala Llarena debería servir para que los gobiernos de esos países hicieran examen de conciencia y reconocieran que no se han esforzado lo suficiente en su construcción.
Es una vergüenza para esos países, Alemania, Bélgica…, lo ocurrido.
En España hay cenutrios, Jordi Évole, Mónica Oltra y otros, que lo han entendido al revés, porque seguramente tienen el cerebro mal colocado, lo que debía ir delante detrás, o quizá en posición invertida, lo de arriba debajo.
El diario El País, por su parte, últimamente tiende a parecerse a su competidor Público y dado ese intento lo mejor es no fiarse mucho. Basta con leer a cuatro o cinco de sus firmas, no muchas más, y desentenderse de su línea editorial y también, por supuesto, de lo que dice acerca de la decisión de Llarena.

jueves, 19 de julio de 2018

Si Rahola fuera un animal

Si la memoria no me falla, fue Emilio Romero quien en los albores de la democracia, o en aquellos tiempos en los que todavía no había formalmente democracia pero la prensa gozaba de una libertad que no hemos vuelto a ver, fundó una revista en la que identificaba a cada político con un animal concreto.
No recuerdo cuánto duró la revista ni, por tanto, a cuántos políticos pudo caracterizar mediante esta técnica. He pensado en esto al observar las actitudes de Rahola en algunos de los vídeos que circulan por la red, porque creo que el autor de los famosos gallitos, que es como se conocían sus artículos, habría encontrado enseguida la inspiración para, de entre la nómina de animales, encontrar uno que se ajustara a su carácter. La verdad es que a mí no se me ocurre ninguno, o no acabo de decidirme entre los varios en los que pienso.
En cambio, algunos de los rufianes que pululan en su entorno, o dicen estupideces de parecido calibre, sí que pienso inmediatamente en las garrapatas, porque sé que hacen mucho daño pero desconozco si aportan algún beneficio. Cabe la posibilidad de que las garrapatas sí que aporten, pero los rufianes no. En otros ámbitos está Aznar, que no hace pensar en un animal, sino en que, como cantaba Cecilia, le gusta ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro.
Volviendo a los animales, y los hay con cuernos y también con cuernos retorcidos, el peligro de cometer injusticia está en el cerdo, porque como recuerda Pancracio Celdrán Gomariz a lo mejor llamamos cerdo a alguien que sólo es un chorizo. Puigdemont sería un mico y Torra un Yorkshire. Al presumido Borrell habría que regalarle un espejo y tampoco sé qué animal tiene esa costumbre. Rahola es como una gallina que siempre se va enfadada y aparentando dignidad. Ella.

miércoles, 18 de julio de 2018

Zapatero no es como Pepiño

Ya casi nadie recuerda, porque las personas somos olvidadizas, aquel grandísimo gesto de Pepiño que él mismo se encargó de dar a conocer cuando pensó que debía hacerlo.
Fue durante aquellas primarias en las que competían Hillary Clinton y Barack Obama. Tras la victoria de este último Pepiño se apresuró a decir que no se había decantado por ninguno previamente para no influir en la voluntad de los electores. Hay que recrearse en la suerte, un ministro español del gobierno de Zapatero (aquí viene a cuento lo del acontecimiento cósmico, que hizo notar Leire Pajín, otra que tal, que consistió en la coincidencia en la presidencia de sus países de Obama y Zapatero, con la consiguiente reunión de ambos: todo está en las estrellas) consciente de su importancia en el mundo, haciendo uso de su exquisitez democrática, permitió que los estadounidenses a los que les incumbía el asunto votaran los que les dio la gana. Pepiño se nos mantuvo en un discreto segundo plano y sólo cuando se conoció al ganador salió a aplaudir.
Zapatero está hecho de otra pasta. Ni siquiera se enteró del gesto de su subordinado y si lo hizo no aprovechó la lección.
Zapatero sí que se ha inmiscuido en las primarias del PP y ha querido influir en ellas. Recordemos que ya Leire Pajín nos informó de que es un señor cósmico, no como Pedro Sánchez, que es un cómico, pero malo. Zapatero es cósmico y Pepiño no, Pepiño es blanco y en botella. Por eso no le hace caso y va a la suya. Ha dicho que prefiere a Soraya, pero como por ser cósmico tiene la mente retorcida, o al revés, y sabe que los votantes del PP harán lo contrario de lo que él diga, se ha decantado por Soraya para que voten a su rival. Pero los encargados de elegir optarán por quien quieran. 

martes, 17 de julio de 2018

Ábalos, el tonto (no cabe ni uno más)

Andan por ahí algunos dementes empeñados en derrotar a Franco cuando ya no puede ser, porque gracias a Garzón supimos que había muerto y así no hay modo.
Este gobierno actual, y el de Zapatero, incapaces de hacer algo bien, tratan de desviar la atención del personal. Alguna cosa sí le salió bien a Zapatero, pero debió de estar obligado a pedirle perdón a Satanás, porque no cabe duda de que lo que hizo bien lo hizo con la intención de molestar a la derecha, no de favorecer a los españoles. Pero Franco no hace milagros y menos después de muerto, así que por muchos homenajes que le rindan la catástrofe llega y cuando ocurre los ciudadanos cambian el sentido de su voto. Aunque para el caso actual también es verdad a Sánchez lo han votado pocos.
Ábalos hizo el ridículo en su debate con Rajoy, otra cosa es que de ese debate surgiera este gobierno miserable que ojalá dure poco y tenga tiempo de hundir la economía y aderezar este hundimiento con una catástrofe mayor. Con las declaraciones que ha hecho este ministro a El Mundo ha demostrado que es idiota.
La guerra civil no debió producirse nunca. Fue espantosa y cruel. Y como consecuencia de ella sufrimos una dictadura durante cuarenta largos años. Pero de haber ganado la izquierda igualmente habríamos tenido dictadura, en este caso comunista. Es decir, de la guerra no podía salir nada bueno. Y el gobierno debió hacer lo posible y lo imposible por evitarla. No fue el caso.
Algunos bobitos dan por supuesto que había un gobierno ejemplar, que echaba trigo a las palomas y ayudaba a las viejecitas a cruzar la calle. Y que la derecha feroz se alzó en armas contra ese gobierno tan candoroso y cumplidor de sus obligaciones. O bajan de la nube o no nos vamos a poder aguantar la risa.

lunes, 16 de julio de 2018

Borrell, el distractor

Borrell se hace el bobo mientras otros ministros, y ministras, del gobierno del que forma parte, e incluso el propio Pedro de la Preveyéndola (© Rosa Belmonte) perpetran sus barrabasadas. Este último y entre otras cosas, recibir, en representación de los españoles, de igual a igual, a un loco que llevaba un lacito amarillo en la solapa.
Este lacito amarillo es un insulto a los españoles, una bofetada a la democracia, un desprecio a la ley. Borrell, que ya se ve que no tiene vergüenza (tampoco los demás ministros de este gobierno) dice que no ve un cambio en el gobierno catalán, pese al esfuerzo extraordinario para recuperar el diálogo. Esto es una imbecilidad cargada de mala idea. ¿Qué es eso de recuperar el diálogo? El gobierno catalán se empeña en transitar caminos ajenos a ley, ataca frontalmente a España y los españoles, utiliza a la policía autonómica de manera fraudulenta e intenta torcer el pulso a los jueces. ¿Qué diálogo, Borrell?
Por cierto, Rosa Belmonte bautizó a Pedro Sánchez como ‘Pedro de la Preveyéndola’, pero Rajoy le llamó ‘aprovechategui’ con mucha razón.
Dicen quienes le han hecho la última entrevista al actual ministro de Exteriores, al que hay que reconocerle que seguramente mejorará a Margallo, porque es imposible no hacerlo, que tiene un currículo interminable. Al final, todo ese currículo se resume en una cosa: es un bluf. Hay gente sin estudios que a pesar de eso cuando llega el caso sabe estar a la altura de las circunstancias. Porque lo más importante de una persona no es el currículo, ni la capacidad para hacer el mal, que seduce a tanta gente, sino la firme voluntad de respetarse a sí mismo, de no venderse por nada, de cumplir con la obligación, de ajustarse a unos principios. Todo el currículo de Borrell se resume en que es ministro de un gobierno conseguido merced a la alianza con bildutarras y golpistas. Y no le da vergüenza.