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viernes, 19 de abril de 2019

Ningún niñato de Podemos me podrá refutar

Son niñatos en el sentido de que no proponen más que utopías irrealizables, puesto que el Estado no tiene más dinero que el que recauda, y buena parte de él procede de la clase trabajadora, a la que se asfixia sin miramientos.
También pagan impuestos sobre la renta del trabajo las clases pasivas, cuyos ingresos, como es lógico, no pueden considerarse renta del trabajo.
Y, sin embargo, estos sujetos no piensan más que en subir los impuestos para repartir luego el dinero alegremente.
Con estas subidas de impuestos que pretenden ahogan a las empresas, que se ven, como consecuencia, obligadas a adelgazar sus plantillas mandando trabajadores al paro, que es lo que seguramente quieren, porque cuanta más gente desesperada haya más votos tendrán.
Por su parte, Irene Montero ha dicho que nadie le ha regalado nada, que el chalet se lo está pagando. Si la gente se da cuenta de que es una engañifa y deja de votarla veremos si puede seguir pagando la hipoteca o no.
Tras este exordio mediante el que justifico el apelativo de niñatos, paso a explicar que no podrán refutar jamás ninguna de las afirmaciones que hago en el libro ‘Aceptar el destino’, https://www.amazon.es/dp/1093148667, que no tiene que ver directamente con ellos, pero sí con su modo de entender el mundo o la vida.
Todo lo que hacen, dicen o piensan es falso, porque no tiene ninguna base ni punto de sujeción.
Todo lo que proponen lleva a la catástrofe de modo irremediable y lo mejor que se puede hacer ante sus propuestas es ignorarlas.
Hemos llegado a un punto en que la gente, que tiene toda la información a un clic, no se informa, sino que se traga sin rechistar los eslóganes, y si esto es así, la deducción es clara: tampoco piensa. De ahí que las mentiras y las trampas no se tengan en cuenta.

viernes, 1 de julio de 2016

Indra no pudo hacer trampa

En España no hay hábitos democráticos por falta de tradición en este sentido, cosa que permite que partidos en los que no cabe la democracia, como es el caso de los nacionalistas, puedan hacer pasar por demócratas cosas que no lo son en absoluto.
Para los nacionalistas la democracia no es un sistema al que se han de adaptar, sino una herramienta para conseguir sus propósitos.
Parecida cosa ocurre con los podemitas, cuyo ideal, mal disimulado a última hora, consiste en instaurar una dictadura tan atroz como la de Fidel Castro, pasando si es necesario por la de Maduro. No les importa mentir, desdecirse, hacer como que acarician a los votantes, practicar el acoso, amenazar con el acoso, insultar, etc., si todo ello les permite llegar a la meta.
Son capaces de acusar de hacer trampas a sus adversarios que han jugado limpiamente, y de hacer trampas sin parar, acusando de fascistas a quienes se lo reprochan. Cuando alguien les lleva la contraria lo señalan como de extrema derecha, ¡ellos, que son de extrema izquierda!, o le lanzan cualquier improperio. Dicen que les insultan, cuando son ellos lo que insultan sin parar. Tienen habilidad para desviar el asunto.
Acusan de pucherazo a Indra y están recogiendo firmas, lo que no es más que una manera de encender los ánimos de los incautos y de los mal intencionados. Como todos los aspirantes a dictador, tienen mal perder.
Indra no pudo hacer pucherazo porque las papeletas se cuentan a mano y los partidos pueden tener las actas de todas las mesas electorales. Si luego hacen la suma bien sus resultados serán exactamente iguales que los que da el ministerio del Interior.
Cotarelo dice que ha firmado porque desea que se vuelva a hacer la suma y se desmonte la patraña de estos tipos. No era necesario. Cotarelo ha hecho una tontería porque la indignación ante tanto desparpajo le ha cegado los ojos.