Si en Venezuela es María Corina Machado quien da la cara, en Irán está Masih Alinejad, porque ha conseguido huir del régimen y se ha instalado en Estados Unidos, en donde, no obstante, han intentado matarla unas cuantas veces. Ya le dieron sus buenos palos cuando estaba en su país.
En la cárcel tienen a Narges Mohammadi, detenida de nuevo hace poco. Ya había pasado unos diez años encerrada y se han acordado de ella otra vez. No puede esperar nada bueno de sus captores, puesto que ninguna idea buena ronda por sus cabezas.
Las señoras de Irán son recias. Llevan tiempo desafiando al régimen, que de vez en cuando apaliza a alguna. Son tenebrosas las fotos que mandan al exterior, con las espaldas enrojecidas, con el miedo que se les adivina, porque lógicamente las fotos que mandan son de la espalda.
Ahora está todo el país en la calle. Llevan casi dos semanas. El número de muertos aumenta día a día. Hace un momento eran 38 pero no se puede asegurar nada, puesto que los guardias llevan sus armas cargadas y apretar el gatillo les resulta muy fácil. Detenidos había casi tres mil, pero también hay que andar con prudencia en este caso, porque de detenido a muerto va muy poco. Están los ánimos muy caldeados y se supone que más de cuatro policías estarán pensando ya que quizá la situación política dé un vuelco y a ver dónde se meten.
Me hacen sonrojar las musulmanas que van por España con el trapo en la cabeza y la mirada sumisa, aceptando que si llevan el cabello tapado es porque son inferiores a los hombres, a los que deben obediencia. Esto no debe continuar de este modo, hay que decir bien claro que el islam no es una religión, sino una estafa y las mujeres de todo el mundo deben rebelarse contra esta barbaridad.