Está puesto así y todo el mundo sabe ya lo que hay, pero la prudencia explica que conviene precisarlo mejor. 12500 menas han pasado ya por el centro de inmigrantes en los dos años y medio que lleva abierto, y que no tienen nada que hacer. No se sabe que pretende el gobierno, o no se sabía, porque de pronto lo ha dejado bien claro con la regularización masiva.
A ellos los desembarcan en un avión, dice Esperanza Aguirre, la que hace de propietaria del portal, puesto que los traen de Málaga, Cádiz, o Canarias, o…
Pues no, responde Judith Piquet. Cada día descarga uno, que no sabes de donde vienen. Hubo un tiempo en que alguna noticia teníamos, porque se juntaban los de Mali y Marruecos y había problemas constantemente, pero al final parece que los marroquíes se han bajado. Estos inmigrantes quieren salir del centro de menas y juntarse con otras gentes, pero no hay modo de que lo puedan conseguir. Deberían darse cuenta y quedarse dentro, en las instalaciones que tienen en ellos, que es la única manera en que no tendrían líos con nadie. Por otra parte, hay agresiones sexuales, con los vuelos que estas cosas traen y luego quedan los problemas que seguramente se quedan toda la vida, en unas más y en otras menos.
La entrevista es larga y bonita y de lo que menos se habla en ella es precisamente de lo que me ha dado vela para iniciar este entierro, vamos a llamarlo así, ya que, estamos abandonados a los caprichos sanchistas, a una serie de remates y tiros a gol de un ser tan depravado como inútil. Yo me pregunto que por qué no lo hemos tirado aún, estando claro ya que todo es trampa y que en la Constitución no hay más que pieles de plátano para que nos resbalemos...