Hay tantas cosas prohibidas en la Unión Europea que no se cumplen que ya no sabemos si la UE es un conglomerado ficticio según para qué cosas, porque algo hay que hacer. Sánchez dejó aterrizar a Delcy en España cuando tenía prohibido pisar suelo europeo. Estuvo, trajo sus maletas, de las que no sabemos nada, y se fue. Lo de las maletas trae cola, pero Feijóo es tonto y la UE también.
Desde 2022 está prohibida en la UE la compra de crudo y de cualquier producto refinado ruso, no obstante España está comprando sin cesar lo que se le antoja a través de los puertos turcos. Todos los años compra una buena cantidad, con las mismas consecuencias que tuvo la visita citada anteriormente, de donde se deduce que la UE es un negocio para unos cuantos, pero una tortura para la mayoría. Los de a pie tenemos que lidiar con el invento del taponcito, que ya ha desaparecido, pero hay otros proyectos o fantasías que nos cuelan y tenemos más remedio que aceptarlos porque vienen ordenados por los que saben. Algo habría que hacer. Sabemos, algunos, que hay que cambiarlo todo en España, pero también en la UE conviene meter un buen tijeretazo a todo.
Dirán que hablo por mí, pero estoy dispuesto a sentarme en una mesa con los que digan, de España y de la UE. Por supuesto que no quiero estar en ningún comité dispuesto a llevar a cabo los cambios, aunque podría estar como oyente en ambos, pero siempre a petición de otros, a poder ser de personas que no conozco.
La UE debería estar como tal apoyando a Ucrania contra la invasión rusa y en Irán por el abuso sistemático de sus autoridades contra la población. No se puede permitir que tiroteen a los manifestantes, que van desarmados y piden cosas absolutamente justas.