sábado, 7 de febrero de 2026

Trasplante de cara

 

Las noticias buenas suelen pasar desapercibidas, sin duda porque no se les hace tanto caso, porque todo el mundo quisiera que todo fuese igual y porque tampoco son tan espectaculares. De pronto aparece una hazaña espectacular, sensacional y entonces vemos que quienes acceden a la eutanasia pueden ser unas bellas personas. Quiero decir que este modo de morir me parece un horror, pero en este caso ha dado pie a algo muy bello. Una persona muere y gracias a ella otra puede recuperar la vida.

El trasplante de cara, según reza la noticia, es enormemente complicado, la operación puede durar hasta 24 horas y se han de implicar en ella especialistas de áreas muy dispares de la medicina. Es tremendo cómo pueden haber estado tanto tiempo vigilando todos los puntos en los que había que estar consciente, incorporando minuciosamente todas las partes a la cara receptora y finalmente salió bien, y la receptora se irá acomodando poco a poco a su nueva cara, a la que también irá incorporando sus propias emociones.

Habrá que ver cómo queda todo al final y a cuantos especialistas tendrá que ir visitando. Supongo que al principio querrá verlos a todos y luego según vaya avanzando la cosa reducirá todo a lo primordial. Los médicos, lógicamente, querrán verla todos y darle cada uno sus propias instrucciones. Paulatinamente, y en la medida en que ellos se vayan dando cuenta de que por su parte poco más pueden añadir, puesto que la función principal será la del Doctor Sandiumenge, coordinador de Programas de Donación y Trasplantes del Hospital Universitario Vall d¡Hebron,

Solo imaginar los ensayos que tuvieron que hacer antes todos los especialistas implicados, para que luego cada paso se diera en el momento oportuno, actuando con la prudencia y rapidez requeridas, cerrando y suturando todas las heridas para que al final el resultado fuera tan memorable como cabía esperar.

Esos libros míos





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