Ha surgido alguna información relativa a Irán. Pero sobre este asunto conviene recordar alguna cuestión como la de que los iraníes, o palestinos, no quieren a su régimen, motivo por el que Trump se ha enfrascado en el asunto. Me hacen gracia los políticos europeos que dicen «esa no es nuestra guerra». Veremos lo que ocurre cuando sea.
La noticia que se viene abriendo paso es que hay división entre los ayatolás y que una de las facciones tiene preso a Jamenei. Eso es lo que han afectado a los ayatolás las protestas callejeras. O sea, tanto como a los líderes europeos, excepción hecha de un Felón, para el que no solo no es su guerra sino que no me sorprendería que disfrutara con las ejecuciones. A los ayatolás les da igual que mueran treinta que ochenta mil. Mientras tengan las llaves todo lo demás les da lo mismo. El problema de los iraníes es que anda Israel por en medio y los judíos no se van a conformar con ninguna cosa, puesto que desde su nacimiento no han dejado de recibir ataques de Irán, por lo que harán todo lo que esté de su mano para desactivarlos por completo.
El descontento de los ciudadanos no les puede pasar desapercibido, claro que no, pero es que tampoco la división de los ayatolás los puede pillar desprevenidos. La invasión es complicada y difícil, pero tendrán que ver la manera de hacerlo, teniendo en cuenta, además, el descontento del pueblo, que quizá pueda echarles una mano y seguro que lo harán muy gustosamente. Lo que no encaja en la película esta es la estupidez europea, que debería tener un ejército dispuesto a entrar en Irán, junto con los soldados estadounidenses, con el objetivo claro de no dejar a ningún ayatolá suelto. Hay que devolver la libertad a los ciudadanos.
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