sábado, 9 de mayo de 2026

Yo también critiqué a Rita Barberá

 

Pero lo hice con artículos como este publicados en los medios, Cuando se quedó sin cargos dejé de hacerlo. Otros, que deberían callar, presumen de sus barbaridades. Eso que hicieron de juntarse todos ante su casa en las anochecidas, insultándola y llenando la calle de pintadas, es motivo más que suficiente para apartarlos de la política para siempre.

Pero no eran solo los de Compromís y el PSOE, también en el propio partido de ella, el PP, hubo tunantes. El PP la abandonó a su suerte, después de haberla utilizado como cartel una y otra vez. El que era su concejal favorito y que, por tanto, recibía todos los grandes favores corporativos, nunca se quejó mientras ella fue alcaldesa, pero sacó las uñas, las garras y toda la mala baba cuando ya estuvo indefensa. No me sorprendería que ese tipo hubiera acabado en la cárcel, pero no me he detenido a comprobarlo. Ahora, el PP que la dejó sola, le hace homenajes, pero no se los hacen a ella, que no se entera, sino a sus votantes que la tuvieron tantos años como alcaldesa.

Bien. Vuelvo a los necios. Lo son. Deberían sentir vergüenza por lo que hicieron, pero no es el caso. Presumen de ello. Yo podría decir nombres, pero no lo haré. Más que nada porque si lo hiciera no les quitaría público. Sus votantes son igual de sinvergüenzas que ellos. Si fueran como Dios manda los mendrugos no irían presumiendo, sino que intentarían borrar las barbaridades que hicieron y dijeron. En lugar de ello, se sirven de lo que le hicieron pasar para amenazar a Mazón, o a quien sea, con hacerle lo mismo. Por mi parte, no termino de entender que durante aquel episodio no acudiera velozmente la policía a comprobar el buen funcionamiento de las porras golpeando con ellas las cabezas de los necios.

Esos libros míos






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