martes, 27 de junio de 2017

Rajoy y el Día de las Víctimas del Terrorismo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, ha publicado hoy, Día de las Víctimas del Terrorismo, un artículo optimista y bienintencionado en el ABC.
Todos los presidentes del Gobierno, incluido el nefasto José Luis Rodríguez Zapatero, han tenido palabras muy bonitas para las víctimas del terrorismo, pero la Biblia es tajante a este respecto: «Por sus hechos los conoceréis».
Basta con visitar la web de Covite para conocer los hechos. Ahí hay alguna que otra pista sobre por qué hay tantos crímenes etarras por resolver. Tanta dejadez criminal, tanta incuria, tanto miedo...Por cierto, Covite es una asociación modélica, que precisamente por eso, por ser modélica, lo vuelvo a decir para que nadie se confunda, tiene problemas de subsistencia. ¿No ocurriría lo mismo si se dejara manipular o utilizar de forma electoral?
Hay tendencia a criticar a esos vascos que ante un asesinato de la banda miraban hacia otra parte y seguían jugando al dominó. Sin embargo, puede decirse que la mayor parte de los españoles miran hacia otra parte y siguen jugando al dominó. Si no fuera así, no podría darse tanta impunidad, tanta desfachatez, tanta burla y tanto escarnio a las víctimas.
Los partidos que pretenden pasar por encima de las víctimas, porque sintonizan mejor con los terroristas, obtienen muchos votos.
Si los ciudadanos, mayoritariamente y no sólo unos pocos, estuvieran en su sitio, ningún partido político se atrevería a comportarse con tanta bellaquería. La de algunos de ellos es brutal. A este respecto cabe decir que en El buzón de Joseba hay cartas maravillosas, de esas que dignifican al ser humano, pero hoy quería sacar a relucir una que viene muy a cuento. Se puede leer pinchando en este enlace http://www.elbuzondejoseba.org/cristina-candal/
Se puede afirmar tranquilamente que los implicados no sentirán ninguna vergüenza si la leen. Tiene que ver con una manifestación por el Prestige.
Falta añadir que en Covite están, entre otros, Consuelo Ordóñez y Maite Pagazaurtundúa, y que si tuviera el dinero necesario para ello podría plantear problemas a las estrategias de varios partidos.


lunes, 26 de junio de 2017

El New York Times, burlado

Tiene un corresponsal en España que es tonto o se lo hace. Ha publicado un artículo digno del panfleto del conde, otrora gran diario. Una de esas sopas indigestas, junto con otras guarradas que acostumbra publicar.
Lo que aparece en el citado panfleto es digno de aquel chiste: Camarero, hay una mosca en la sopa. ¿Y qué se pensaba, que le íbamos a poner un pato?
Es curioso que al nytimes le hayan colado semejante chorrada. ¿Cómo puede dar crédito a los secesionistas catalanes? Si se hace un repaso en algunos de sus más ‘dignos’ representantes, Espot (energúmeno donde los haya), Sistach (que no sé si es cardenal o arzobispo -supongo que se entenderá que no tenga demasiado interés en averiguar datos de este gandul-), Puigdemont (Fregonet, Cocomocho, Pillastre, etc), Rufián (rufianesco e insultante elemento), Novell (este sí que sé que es obispo -si se lo consienten, porque deberían haberlo echado ya), Rahola (verdulera oficial del Régimen), Caram (caramba qué monja, también deberían haberla echado ya), Carod-Rovira (famoso por haberse reunido en coche oficial con un etarra), Pujol (Muy Honorable), Ferrusola (Madre Superiora), Forcades (monja, y luego niegan que el nacionalismo funcione como una religión), Junqueras (el lloreras y previsto sucesor de Puigdemont en la presidencia), Cucurull (historiador de pacotilla), y otros más, todos del mismo estilo, que basta pensar en ellos para soltar la carcajada.
Claro que tienen el aparente apoyo de Pedro Sánchez, que con tal de ganar al PP…, y de Pablo Iglesias, cuyo lema que más le cuadra es el conocido ‘prometer hasta vender y una vez vendido, nada de lo prometido’.
¿Cómo es posible que el New York Times haya dado crédito a esta tropa? ¿De dónde se ha sacado ese corresponsal que tiene en España? ¿Cuál es el sentido del ridículo de los dueños de ese periódico?



domingo, 25 de junio de 2017

La deriva nacionalista de algunos obispos

Hasta en la revista Infovaticana se informó con toda naturalidad de una barrabasada de los obispos catalanes. De modo que la deriva nacionalista de los obispos no es alarmante, puesto que no es flor de un día, sino que se viene gestando de antiguo.
En los años 40, el obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea, ya daba mucha tabarra con su deriva nacionalista. Franco supo qué hacer con él. Lo ascendió a arzobispo y lo mandó a Valencia y ahí se le acabó todo su nacionalismo.
No todas las personas merecen respeto, por ejemplo, Setién no lo merece; ni tampoco lo merecen todas las ideas, ideologías o religiones, por ejemplo, el Islam no lo merece, aunque haya islamistas que sí.
Los curas son muy aficionados a pedir, cuando llega el tiempo de la campaña de la renta, que se marque la equis de su casilla. Pero yo soy muy reacio a obedecerles en este aspecto mientras tengan en sus filas a monjas y curas nacionalistas; mucho peor, si son obispos.
Tradicionalmente, los curas y los obispos son aficionados a llevarse bien con el poder y a mimetizarse con el ambiente. Como ejemplo de ello se puede tomar al obispo Novell, que en sus inicios fue antinacionalista, como ordena la fe que dice profesar, y luego se hizo furibundo nacionalista, con lo que no cabe duda que los cepillos de su iglesia estarán más llenos y hasta es posible que le den alguna subvención y hasta palmaditas en la espalda. Todo ese dinero es podrido, monseñor. El nacionalismo es una ideología que fomenta el odio. ¿Cómo quieren que ponga yo la equis para favorecer a unos tipos que están conformes con el fomento del odio?
Es cierto que algunos obispos se han opuesto al nacionalismo. No estoy seguro de lo que hubieran hecho esos mismos obispos de estar en una diócesis catalana o vasca.





'El Parotet y otros asuntos'

'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978. El año en que España cambió de piel'
'Cantos al camino'
'Historias de la otra razón'
'Por qué España'

sábado, 24 de junio de 2017

Yo entiendo a Rufián

Si no intentara afrentar, agraviar, calumniar, denigrar, deshonrar, despreciar, desdeñar, difamar, enlodar, humillar, injuriar, insultar, mancillar, ofender, ultrajar, vejar, vilipendiar...no sería Rufián.
He escrito ‘si no intentara...’, porque esa es su intención. Cuestión distinta es que lo consiga, que aquéllos a quienes van dirigidos sus improperios o diatribas se den por aludidos, o muestren la menor señal de turbación tras escucharlo. No otra cosa podían esperar de él. Ahora bien, si en lugar de insultos salieran elogios de su boca el destinatario de los mismos sí que podría alguna cierta zozobra interior, cierto pasmo, e inmediatamente se pondría a repasar todo, para descubrir en dónde se había equivocado.
Rufián forma parte de ERC, uno de los muchos partidos antisistema que actúan en España, y que en la actualidad está liderado por ese tunante que es Junqueras, pero cuyos anteriores líderes no eran menos tunantes. De ERC no cabe esperar nada bueno en ninguna de las situaciones que se puedan presentar.
La democracia española permite que individuos como Rufián, que aspiran a destruirla, participen en la política y, además, les paga. A Rufián concretamente, y por lo que dicen, le paga muy bien.
Siempre ha sido así: A las personas sabias, con muchos años de estudio y gran calidad de pensamiento, apenas se les hace caso, mientras que grandes botarates, que lo que escupen por la boca no es mejor que el rebuzno de cualquier burro logren gran audiencia. Esto es lógico, porque para atender a un sabio hace falta mucha humildad y capacidad de meditación. Conviene recordar que muchos confunden humildad con hacer la pelota. Son cosas muy distintas. ¿Es humilde?, preguntaba el jefe de personal refiriéndose a un empleado nuevo. Le parecía feo preguntar: ¿le gusta hacer la pelota?
En cambio, los que escuchan a un botarate no sienten ningún complejo; es más, muchos de ellos disfrutan escuchando los insultos. Rufián persigue el voto de la chusma.

viernes, 23 de junio de 2017

El 155 y los tahúres

En la política española no se respeta al ciudadano. O se le toma el pelo, o se le imponen obligaciones que ni tienen sentido, ni llevan a ninguna parte, y todo con el dinero de los impuestos. Me refiero a esas obligaciones de aprender no sé qué lenguas (que al final sólo hablan cuatro gatos), o de soportar a los ciclistas por las aceras.
En lo que respecta a la posible aplicación del ya famoso 155, invocado por Alfonso Guerra, la cuestión está como sigue:
Sánchez sabe que Rajoy no lo necesita, por cuyo motivo calcula que puede ponerse de perfil y arañar unos votos en Cataluña con esta actitud.
Iglesias estará decididamente en contra, porque piensa que en ningún caso podrá darse la independencia de Cataluña; si hubiera alguna posibilidad actuaría de otro modo, porque sus propósitos son los de establecer una dictadura en cuanto alcance el poder en España; toda su estrategia está encaminada a esto último.
Rivera no tiene más remedio que estar a favor de la aplicación del 155 si el gobierno se decide por esta vía.
Por su parte, si Rajoy en algún momento piensa que no queda más remedio que aplicar ese artículo procurará que cada uno quede retratado, de modo que si Sánchez e Iglesias ganan un voto en Cataluña pierdan cuatro en otras regiones.
Pero tampoco hay que perder de vista que desde que el Muy Honorable Pujol se retiró de la escena política eso que llaman ‘el proceso’ ha pasado a ser una charlotada cada vez de más baja calidad. Los más recalcitrantes partidarios que no están sometidos por ninguna subvención ya se van dando cuenta de esto, los subvencionados son cada que pasa más ridículos y la gente de la calle a la que han conseguido sorberle la sesera ya vislumbra la frustración como el estado en que tendrá que acomodarse en los próximos tiempos.

jueves, 22 de junio de 2017

Ser socialista

Algunos dicen ‘soy socialista’, como si dijeran ‘soy una vaca’, o ‘soy japonés’, es decir, como si hubieran nacido con esa condición, o les tuviera que acompañar por el resto de sus días, lo cual también ocurre, porque los hay que la heredan y se quedan con ella para siempre.
También puede darse el caso de que lo hayan elegido libremente, pero luego se la han marcado como a troquel. Es cierto que algunos dicen ‘soy ateo’, o ‘soy católico’, pero no es lo mismo. Un católico o un ateo no han de participar en ninguna elección, sino simplemente atenerse a su código moral o ético, cosa que muchas veces no ocurre, pero esa no es la cuestión.
En un Estado democrático no se debe decidir la opción de antemano, las simpatías sí. Un Estado democrático debería estar poblado por demócratas, es decir, por personas responsables, cumplidoras de la ley y empeñadas en contribuir al bien común. Ya se ve con esto que algunas de las fuerzas políticas que operan en España están muy lejos de poder ser demócratas.
La cuestión es la siguiente: se puede pensar que determinada ideología política puede resolver mejor los problemas a los que se enfrenta la nación, pero luego hay que ver la candidatura que la representa y con qué programa pretende hacerlo. Porque lo que importa al final es el grupo humano que tendrá que desarrollar el proyecto. Conviene tener en cuenta que es mejor un buen gobierno con un mal programa que un mal gobierno con un buen programa.
A la vista de la deriva del PSOE, que fue quien enterró a Montesquieu en su día, lo que propició que el monstruo nacionalista fuera creciendo, y luego lo amamantó cumplidamente, hasta el punto de que aquí ya pocos saben lo que significa la democracia y abundan los que cuando hablan de obligaciones no se refieren a cumplir la ley o ser buen ciudadano, sino de conocer alguna lengua regional, lo mejor es romper el carnet quien lo tenga y procurar que no se entere nadie de que se ha tenido.

miércoles, 21 de junio de 2017

Lo de Mato y Mayer

Si fueran del PP ya estarían las hordas de Podemos, porque no se les puede llamar de otro modo, haciendo ruido y dando tabarra en todas las partes que pudieran, emisoras de radio, canales de televisión, Twitter, Facebook y demás, exigiendo su dimisión.
La de insultos que les habrían dicho, siempre los mismos, porque su repertorio no es tan grande, ni mucho menos, como el de Pancracio Celdrán Gomariz.
Pero ocurre que esos dos son de Podemos y entonces han recordado que saben leer y han leído lo que debieron leer en su día, al acceder a sus cargos, y como fruto de esa lectura está la conclusión de que no deben dimitir.
Quienes deben dimitir, o ser destituidos, siempre son los otros, o sea, los del PP.
Evidentemente, Podemos no tiene enmienda posible. Es un partido ideado para hacer el mal. No cabe esperar nada bueno de él. Por ejemplo, el PSOE es el partido que acabó con la poca independencia de que gozaba desde sus inicios en la democracia el CGPJ. Montesquieu ha muerto, nos dijeron. También fue el partido institucionalizó la corrupción al expulsar a Alonso Puerta. Si en lugar de eso lo hubiera premiado y hubiera perseguido la corrupción que había denunciado otro gallo nos cantaría ahora. Pero del PSOE hay que pensar que fue establecido con buenas intenciones. Si no las han tenido sus dirigentes a lo largo del tiempo, por lo menos cabe atribuírselas a parte de su electorado. Aunque ese electorado, obviamente, no puede ser el que ha optado por el actual Secretario General, un ambicioso sin principios ni vergüenza.
Esas buenas intenciones no cabe imaginarlas en nadie de Podemos, dirigentes, votantes, o simpatizantes. Ese partido, allí donde puede hacer el mal no se lo piensa dos veces. Si aparece Bildu en algún asunto, está con Bildu; si se pide solidaridad con los etarras presos, se solidariza.