Sufrimos a un presidente del gobierno que se cree capaz de tomar el pelo al lucero del alba, pero ha ido a dar con María Corina Machado y eso ya es otro nivel. Por motivos estratégicos se habría dejado, pero no había ninguno, de modo que le ha respondido con una coz.
Sánchez todavía no sabe lo que eso significa, como tampoco lo sabe Sheinbaum, ni Petro, ni otros muchos que no tendrán más remedio que enterarse cuando se los lleve la corriente. El Felón se lo toma todo a cachondeo, como también hacía Maduro, que en estos momentos está en otro mundo, quiero decir que en un lugar muy distinto de aquel en que habitaba por costumbre. Todos se pueden regodear lo que quieran, pero deberían saber que en un momento dado el placer puede volverse angustia constante.
La alegría es muy sana y buena para la salud, por lo que conviene cultivarla, pero hacerlo al modo en que lo hace Sánchez no es aconsejable, porque trae mucho malvivir y si se tuercen las cosas lo que viene luego ya es para echar a correr. Y ese futuro incierto, se ponga como se ponga, es el que le espera a Sánchez. Si consigue escapar a un país sin tratado de extradición con España tendrá que hacerlo con un perfil bajo y evitando destacar. Si no consigue escapar, porque ni siquiera se le ha ocurrido pensar en ello, el panorama será peor para él.
El caso de María Corina Machado es absolutamente el contrario. Seguramente, vivirá muchos años, pero aunque no sea así es lo mismo. Tiene los méritos hechos. En el caso de que muera irá a un lugar celestial, si lo hay, pero mientras tanto millones de venezolanos y también de naturales de otros países la llevan en su corazón. Es muy bonito todo lo que vive ella y el ejemplo que viene dando servirá de acicate para muchos.