Ha venido a contar la historia Masih Alinejad. No es lo mismo que lo cuente ella que si lo hace cualquiera de los líderes europeos. No cuento a Sánchez porque ese no es un líder, sino un impostor, de lo cual Feijóo no se ha enterado aún. El caso es que numerosas jóvenes, ¿qué número habría que decir para ser prudentes?, sufrieron envenenamiento, sus madres protestaron y fueron golpeadas
La brutalidad con que se emplea el régimen de Irán es conocida en todo el mundo, fundamentalmente porque se ensaña a la vista de todos. Es curioso que siendo un régimen tan salvaje y sanguinario luego las naciones europeas se retraigan alegando que no es su guerra. ¿Así como pueden luego acusar a Israel de esto o aquello? Que acudan a imponer el orden y la cordura y una vez conseguido será el momento de hablar de lo que haga falta. Pero si los policías de Irán están disparando contra las señoras, ahorcando homosexuales y disidentes, ¿cómo que esa guerra no es la nuestra? Parece mentira que estos líderes europeos, tan pintureros y presumidos, luego se comporten de un modo que el mismo Trump puede catalogar con desprecio.
Claro que la gente de Irán no traga a su gobierno, no está nada conforme con él, ni con sus imposiciones. Esto es lo que ha hecho posible que las señoras salgan en masa a protestar, arriesgando la vida, arriesgando todo. Y ante la masiva petición de auxilio, los señorones se esconden, y eso que Estados Unidos e Israel ya han hecho una limpieza extraordinaria. Ojalá que los españoles tuviéramos no ese mequetrefe sino a un primer ministro capaz de gritar y de exigir a los europeos que se sumen. Por supuesto que estoy pensando en Ayuso, que no se hubiera quedado hurgándose la nariz mientras mira a los cielos con cara de boba.