Las fechas que nos da el reportaje son claras y yo, que no entiendo nada de leyes, ni de ninguna otra cosa, me hago bruces. ¿Cómo es posible que hayan podido pasar tantas cosas? Pues ahora parece que hay un abogado que está escarbando todo, aunque en realidad tampoco sabemos cuanto…
Déborah Fernández, que es la chica, fue vista con vida por última vez el día anterior a su cumpleaños, o sea el 30 de abril de 2002. La encontraron muerta en una cuneta diez días después. Toda la información que acompaña al caso viene a explicar que no es normal el tratamiento que le dio la justicia, por eso me callo, no vaya a ser que haya algo más que no se ha dicho. No obstante, la cuestión sigue en pie, porque parece claro que fue asesinada y en ese caso las discrepancias con la justicia vuelven con fuerza.
Todo lo que cuenta la noticia es imposible de creer y sobre todo el hecho de que nadie haya sido llamado a declarar, que el novio de la chica saliera de perlas, que la chica que la acompañó durante el paseo, que todo el pueblo que estuvo buscando el cadáver durante diez días, que el semen que se encontró en su tripa, junto con restos de otra mujer, no se tuviera en cuenta… Es tan rara y difícil de creer esta historia que da miedo meter la pata, por si hubiera algo que no se ha dicho.
El día 30 de abril, ella, después de varios días de tenerlo apagado, encendió el móvil y justamente apareció una llamada de él, que quedó registrada. Luego regresó a casa y se fue a caminar, como tenía por costumbre, con su prima. En el regreso, cuando se separan se perdió su pista. Resulta muy difícil de creer toda la historia, pero si fuera cierta queda claro que más de una persona debe ir a la cárcel.