lunes, 22 de julio de 2019

Un Rufián en el Congreso de los Diputados

Debería haber un clamor de voces reclamando que quienes quieran dedicarse a la política, o ya lo hacen, tuvieran que pasar exámenes de cultura general y conocimiento de la Constitución, además de un certificado psiquiátrico, que habría que renovar periódicamente, que acredite que no se les ha detectado ninguna anomalía o característica que los haga peligrosos para la población.
Y es que para cualquier trabajo que se quiera desempeñar en la empresa pública o privada hay que pasar un examen, y eso no ocurre en la política, motivo por el cual seguramente muchos analfabetos, tarados o gandules pero caraduras, la eligen como profesión.
Este tuit, https://twitter.com/gabrielrufian/status/1152886051003936768, obra de un diputado, pone de relieve varias cosas, aparte de la muy comentada impericia ortográfica, presente en las palabras Ministra’, https://www.fundeu.es/recomendacion/cargos-con-minuscula-inicial-784/, y la escandalosa ‘hacieron’, que por sí misma merece la reprobación en regla del Congreso, porque los pone en evidencia a todos.
Pero también los pone en evidencia cuando habla de hacer odiar la posibilidad de que Irene Montero sea ministra. ¿Qué nivel tiene este diputado? ¿Por qué en lugar de odio no dice pasmo, estupor, miedo, asombro, pavor, inquietud, vergüenza o sorpresa?
Hay que tener en cuenta que esta señora dijo en su día que a los Borbones hay que echarlos a los tiburones, o mandarlos a la guillotina. Es una vergüenza para España que esta señora sea ministra. Es que ni siquiera debería ser diputada.
Además de eso es lógico que genere temor, porque con un gobierno en el que figuren ella y algunos afines suyos lo normal es que la economía se vaya a la mierda.
Ocurre también que este diputado habla en su perfil de Twitter de ‘presos políticos’. Tiene que haber jurado o prometido defender la Constitución. Falta a su juramento o promesa de manera pública y deliberada. Evidentemente, no procura el bienestar de los contribuyentes que le pagan el sueldo, sino que vive a costa de ellos. 

domingo, 21 de julio de 2019

Lo de Plácido Domingo con la Iglesia de la Cienciología

Una de las pocas cosas que sé de la informática es que los sistemas tienen a menudo debilidades por las que se cuelan los programas maliciosos.
Este hecho sirve como símil de los sistemas políticos, porque también tienen debilidades. El sistema español, por ejemplo, permite partidos antisistema, lo cual es un contrasentido evidente, un juego sumamente peligroso, como vamos comprobando.
Pero la debilidad de la que interesa hablar ahora es de la que representan las religiones. Porque basta que a cualquier cosa se le ponga el nombre de religión para que se le otorgue un halo de respetabilidad y se le abran todas las puertas. Se las abren de par en par y se cuela de todo, desde sectas peligrosas hasta religiones no menos peligrosas.
Dije en el libro ‘1978. El año en que España cambió de piel’, y perdón por la autocita, que debería exigirse a las religiones que adaptasen sus estatutos o normas a la Constitución antes de permitirles operar en territorio español. O en cualquier otro país democrático, porque en los que no lo son, como Venezuela, pongamos por caso, ya se sabe que el gobierno funciona como una religión.
El asunto es muy lógico. Nada debe quedar fuera de la Constitución. Salvo en el caso de las religiones lo que queda fuera es delito. ¿Lo pillan, lo pillan?
Quizá a algunas religiones les costara mucho adaptarse a esta norma, pero seguramente saldrían ganando, porque lo que queda en ellas fuera de la Constitución es vano, hojarasca pura, y a otras les resultaría imposible. Este dato es muy importante.
Dado que se da el caso de que algunas de estas religiones hechas para el mal, aunque muchos de sus adictos sean buenos, tienen tantos fieles y tanto dinero, y tanta capacidad para hacer daño, que no se las puede expulsar, tendrían que llevar, al menos, una advertencia, como las cajetillas de tabaco.
Es decir, en un mundo más racional, como el que reclamo, Plácido Domingo se habría evitado ese mal trago.
'2016.Año bisiesto' 
'El Parotet y otros asuntos'

'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978.El año en que España cambió de piel'
'Tránsito en la mirada'
'Te doy mi palabra'   

sábado, 20 de julio de 2019

Pérez-Reverte ha roto con dos amigos

Lo he visto en un resumen de prensa en el que aparecen dos tuits suyos en los que afirma que Fulano y Zutano, dos antiguos corresponsales de guerra como él, fueron amigos suyos, pero ya no lo son.
Se comporta como un diosecillo que hace y deshace a su antojo y determina que es lo que está bien y qué lo que está mal.
Si se compara la lista de los académicos de la RAE con la de los que podrían ser académicos de la RAE, y se fija en los sistemas de elección comprende rápidamente que entre los intelectuales también se dan la obsecuencia, la ambición cruda y la actitud interesada. Algunos llegan a la Academia, a saber por qué intrincados vericuetos y callejones, y enseguida se creen superiores al resto y pontifican y lanzan soflamas, y pan a los patos, dicho sin ánimo de señalar.
De Pérez-Reverte me interesan algunas de las cosas que cuenta, porque se ha movido mucho por el mundo y tiene anécdotas y lugares sobre los que hablar. Pero su pensamiento me interesa bastante menos, porque creo que no lo hay, no existe. Y diría yo que él mismo es consciente de esto, o sea, que sabe que su obra es para hoy y que no tiene posibilidad de perdurar en el tiempo. Por eso mismo, dado lo efímero que presiente su éxito, intenta exprimirlo, apurar hasta la última gota. Persigue el aplauso y desea ser adulado, y sabe que el mejor modo de conseguir ambas cosas es comportarse de forma despótica y arbitraria, pero simulando ser justo y coherente.
Tiene salvación, el hombre, no digo que no. Si desea redimirse, le aconsejo un libro pequeño por tamaño, pero denso de contenido. Se titula ‘La amistad debida’, y tras su lectura, si lee con atención, será otra persona. Tendrá más conocimientos sobre la amistad y quizá llegue a escribir una obra que pase a la posteridad.

jueves, 18 de julio de 2019

La burguesía catalana

Si en algo acierta Valls en la entrevista que ha concedido a Sostres en el ABC, es en que la burguesía catalana es pueblerina. Pero eso es incluso suave, porque la burguesía catalana, en realidad, es una de las peores cosas que hay en España y que más daño ha hecho.
También se congratula Valls de haber hecho alcaldesa a esa calamidad llamada Colau, un esperpento donde los haya, con la peregrina idea de que la alternativa era peor. Es lo que votaron los barceloneses en su deriva autodestructiva, deriva hacia la que les ha empujado su burguesía. La realidad es que no había mal menor, las dos alternativas eran igual de malas, y Colau se encargó de demostrarlo inmediatamente.
La burguesía catalana tiene el egoísmo propio de las tribus prehistóricas. Todo lo quiere para sí y es incapaz de reconocer méritos a los demás. Todo lo que cree que puede pedir, lo pide. Poco le importa que sea justo o injusto. Puesto que lo puede pedir, lo justo es que se le dé. Así piensa esta gente.
Ajena a su espíritu la facultad de reconocer los méritos de los otros, todo su pensamiento se reduce a encontrar argumentos que demuestren que lo que pide lo merece. Y lo que se considera en condiciones de agarrar, lo agarra sin remordimientos. Y gasta ingentes cantidades de dinero que no es suyo, sino que se le ha dado para aplacar su llantina, en comprar voluntades de personas capaces de ratificar que lo que ha robado es suyo, o sea, que no lo ha robado.
La burguesía catalana es como ese niño malcriado que piensa que todo lo que tiene al alcance de su vista es suyo y se le debe. Y lo quiere ya y hay que dárselo, y si no monta un escándalo. Y al final han aparecido los patanes, cada uno de su estilo: Rahola, Rufían, Colau...

miércoles, 17 de julio de 2019

La posverdad y la justicia

Estoy de acuerdo con aquellos que piensan que la justicia española tiene más contemplaciones con los delincuentes que con quienes protegen sus bienes o sus vidas. Es decir, tengo la impresión de que si alguien entrara en mi casa a robar, estando yo dentro, o me asaltara por la calle, tendría que tener mucho cuidado al defenderme, en el caso de que fuera capaz de hacerlo, porque podría ser yo quien acabara en la cárcel.
Comprendo que no puede haber barra libre, sino que luego hay que poder justificar los hechos, pero creo que el agredido debe de tener un margen. Quien inicia las hostilidades es el otro, por tanto hay que partir de esa base.
Dicho esto, he de añadir que quienes defienden esta postura, que creo que no son pocos, no deben servirse de una mentira, o de una posverdad, para ganar adictos a la causa. Lo que cualquier ser humano que se precie debería intentar evitar por todos los medios es ser injusto. He dicho cualquier ser humano que se precie, no Rufián, Torra, Calvo o Iglesias.
Cierto escritor de índole banal, aficionado a echar migas a los patos, ha cogido el rábano por las hojas, con el fin citado anteriormente, y seguramente por ello el caso se ha convertido en mediático. Además, un partido político aficionado a los golpes de efecto, también ha cogido el rábano por las hojas, y ha iniciado una colecta.
Está bien que estas gentes defiendan una causa, que seguramente es justa, y hagan colectas, pero para ello deberían basarse en la verdad y no en ninguna posverdad.
Actuando de ese modo, la primera perjudicada es la causa que defienden. Deberían haber leído la sentencia antes de hablar. No les importa perjudicar el prestigio de un juez, es decir, no les importa el prójimo. Y, en este caso, ¿por qué se meten en política o se erigen en guardianes de las esencias?

martes, 16 de julio de 2019

La etarra de las mariscadas y el prófugo

Todo ocurrió en ese país que hasta tiempos bien recientes se comportó de forma exageradamente cruel en el Congo Belga y que ajeno a sus propias culpas da por buena la leyenda negra española, tan malintencionada como falaz.
Y ahí, a ese país, como no podía ser de otro modo, ha ido a parar lo peor de España, prófugos, asesinos y golfos varios, e incluso se reúnen a veces, precisamente en casa de la asesina. Es lo que hay. Lo peor no es que esa mala gente se reúna, sino que tenga un grupo bastante amplio, por cierto, de sinvergüenzas que la apoya. Que el número de granujas sea tan elevado es lo triste, es lo que señala que una parte importante de la población está podrida.
De todos modos, conviene anotar los nombres de los asistentes a una de esas reuniones, o comidas, más que nada para dejar constancia del ínfimo nivel. Para que se vea que ahí va lo más bajuno, infame y grotesco del tiempo que nos ha tocado vivir: Jáuregui, la etarra; Puigdemont, el prófugo gallináceo; Bekaert, el leguleyo que defiende a los etarras y al prófugo; Valtonyc, el asqueroso y zafio cantante.
En Bélgica están bien. En donde esos estén, el nivel moral disminuye considerablemente. Es mejor que vivan en ese país que España, salvo que aquí estén encerrados.
No resulta extraño que Puigdemont, al que los suyos llaman El Mocho, sienta admiración por una terrorista. Sus correligionarios han demostrado que sienten gran devoción por otro de ellos, Otegui, de lo que se desprende que los terroristas no les caen tan mal. De hecho, en ERC hay algunos de ellos. Uno de los dirigentes de ERC viajó, tiempo atrás, en coche oficial, a entrevistarse con los jefes de la banda, para pedirles que no atentaran en Cataluña. Así son los catalanistas. 

lunes, 15 de julio de 2019

Calvo, de Cabra

Cuando Carmen Calvo fue ministra con otro presidente catastrófico, que llevó a la ruina a los españoles, a muchos para siempre, dijo: «estamos hablando de dinero público, y el dinero público no es de nadie», demostrando con ello que es una cabeza de chorlito y que no tiene respeto por los contribuyentes.
Espanta pensar que el cabrito que la ha hecho ministra de nuevo tiene el propósito de subir los impuestos, y no contento con eso, dando prueba de un sadismo sin control, nos restregó al Otegui por los morros. Algunos han visto como conveniente la barbaridad, pero ese no es mi caso y no la vi. No tengo ninguna necesidad de comprobar que el etarra tiene, en lugar de cerebro, un culo pestilente y apestoso.
El caso es que la ministra de Cabra, se ha apropiado de una causa. Podía haber puesto la mirada en la causa de ‘los derechos de los castellanohablantes en Cataluña’, o en la de ‘basta de adoctrinamiento en las escuelas’, pero afortunadamente no ha sido así, no se ha apoderado esas causas, sino de la de las feministas. Es decir, que si alguna levantara la cabeza, iría corriendo a darle una hostia. Esta mujer demuestra una vez sí y otra también que talento no tendrá, pero en lo que se refiere a la cara dura tiene para dar y vender.
Habría que explicarle a esta señora, si eso no fuera perder el tiempo, que el dinero público sí que tiene dueños: Son los españoles que lo han ganado trabajando y que luego el Estado se lo ha arrebatado, supuestamente para causas nobles y productivas, y que el sueldo que percibe de ella no se puede considerar ni una cosa ni otra. Y también que las causas son de quienes las hacen suyas, pero no en el mismo sentido que lo ha hecho ella, sino comprendiéndolas y apoyándolas, lo que a todas luces está fuera de su alcance.