Los cerdos dominantes de Venezuela tenían encerrado a Juan Pablo Guanipa, como a muchos otros, bastantes de los cuales quedaron lisiados o murieron, y hace poco lo soltaron, para volverlo a atrapar unas horas después. No se sabe a qué juegan, o sí se sabe. Es un juego de tramposos lo que hay entre unos y otros y la medida de la serenidad la pone María Corina Machado, la gran dama de Venezuela y del mundo.
Los asesinos (hay que citarlos con el nombre que se merecen) han liberado a muchos, lo cual está francamente bien. Lo que estuvo muy mal fue encerrarlos, pero ahora que los saca no habría sobrado que lo hubiera hecho pidiendo disculpas y comprometiéndose a intentar restaurar el mal hecho. Puesto que su idea está basada en las trampas y lo que hacen obedece a dos motivos, las críticas de María Corina Machado y las órdenes de Donald Trump a través de Marco Rubio. En este contexto se entiende que procuren cumplir lo que se les manda del mejor modo posible para ellos y procuren que parezca que siguen teniendo la sartén por el mango, lo cual tampoco es cierto, porque la voluntad de los venezolanos no está realmente con ellos, sino con los excarcelados, entre ellos Juan Pablo Guanipa y sobre todo María Corina Machado.
Las cosas en Venezuela se van a ir desarrollando al ritmo que marque ella, aunque habrá quien crea que tiene la voz cantante, pero no será así. Ella mandará en la nación, se llevará muy bien con él, le hará creer que lo obedece en todo, lo que ocurrirá siempre que vaya por la senda que ella le marque. El destino de los asesinos está marcado también. Es decir, que si se los quieren llevar a Estados Unidos, pueden hacerlo. Y si prefieren dejarlos en Venezuela para que los juzgue el pueblo, igualmente será una buena elección.
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