La motivación de Sánchez es hacer el mal y si de paso le toca algo mucho mejor para él. Es decir, no puede pensar en hacer el bien porque no está en sus cabales. Por algún motivo, que tampoco será muy difícil de deducir para quienes conozcan a sus familiares, los dos hermanos no tienen confianza en sí mismos, lo cual ponen de manifiesto en sus tratos sociales. Esta circunstancia es la que hace que se desenvuelvan con trampas. Faltaba otro caballo y lo repetiré también: el PSOE lo apoya todo, porque fue refundado así por Felipe González.
Entonces estamos en el caso de que los funcionarios advierten que el efecto llamada va a ser extraordinario, que va a faltar gente para atender a los peticionarios y que no van a poder comprobar los documentos que se les entreguen. Esta situación es tremenda y un presidente del gobierno no debería poder llegar a plantearla. Pero ahí está la cuestión y ahora veremos qué hace Feijóo, que es el jefe de la Oposición y no debería admitir este trato vejatorio, uno más, hacia los españoles. No hay nada que hacer con Sánchez, porque cada día dice una cosa y no es que mienta, sino que cambia de opinión. Puede hacerlo todas las veces que quiera. Puede burlarse del Rey, también del Parlamento y de los españoles, de modo que la única solución es pararle los pies. Feijóo debe convocar a la sociedad española para ir a la Moncloa, tomar de las orejas al Felón y ponerlo ante el tribunal. ¿Qué es eso de convocar a todos los desempleados del mundo, especialmente musulmanes, para que vengan a España a trabajar, y eso en el supuesto de que una vez trabajen en algo, que a lo mejor tampoco lo hacen.
En cualquier caso, son tantas las trampas que han hecho el Felón y su partido que va siendo hora de acabar.
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