Sánchez jamás concederá a la Guardia Civil nada de lo que le pide por la sencilla razón de que no la tiene bajo control. Pero en el título de la entrada he puesto que es Montero quien la crispa, porque al final de cuentas todos los ministros son Sánchez y los votantes del PSOE están contentos con eso.
Ha dicho la candidata socialista por Andalucía que el accidente que costó la vida a los dos guardiaciviles fue laboral, cuando es evidente que de laboral no tuvo nada y que estas personas se juegan la vida por un salario mínimo y encima les toman el pelo. Pues claro que la profesión de los guardias civiles es de alto riesgo, pero reconocerles eso y darles más poder pone los cabellos de punta a más de uno. Nadie del gobierno estuvo en el entierro de los dos accidentados. El siniestro ocurrió porque estaban haciendo unas maniobras imposibles, con dos lanchas de chicha y nabo, con las que intentaban frenar a los narcotraficantes. No son nadie en la zona. Me refiero a los defensores de la ley y el orden. Y solo faltaba que además lleguen las pateras dispuestas a pedir su parte.
No es que a los ministros no les guste ir a los entierros. A menudo se prodigan y van muchos, a lo que sea. Y se dejan ver y firman y vuelven a firmar. Siempre y cuando se entere luego el Felón les va bien. Hay que tener en cuenta que a los cobardes les caen bien los cobardes y que no suelen darse cuenta de que por donde pasan dejan señal de esta condición. ¿Cómo es posible que el Señor Felón -todo con mayúsculas- esté tan contento con estos malasombras. Pues porque todos cojean del mismo pie. Ahora lo que falta ver es el premio que le darán a Montero por su papelón.
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