Era la directora general de la Agencia Tributaria ha pedido marcharse, quizá por la cantidad de escándalos que se van moviendo en torno a ella. Paralelamente, dicen algunos que no se trata de una dimisión a causa de algo, sino que era algo que tenía ya tramitado y en espera de que llegara el momento. El problema es que estas situaciones en el gobierno de Sánchez no llegan nunca, puesto que es él quien dice personalmente cuando se tienen que ir, de modo que aquí puede haber algo.
Una cosa que puede haber afectado gravemente a la dirección es el apartado de las joyas de Zapatero, que seguramente no sabemos por ahora, pero que probablemente sabremos a poco que corra el reloj. En este episodio, como en todos, el buen hombre está fallando más que una escopeta de feria y hemos llegado ya al punto en que los jueces ya lo miran todo con lupa y este es uno de los casos de mayor repercusión. Tuvo anteriormente otro caso de mucha trascendencia, puesto que acabó con el juicio y la condena del anterior fiscal general, caso que sigue en el aire por la particular visión de las cosas del presidente del gobierno, que piensa que está por encima de la ley y por encima de todo. En aquel caso salieron a la luz datos confidenciales del novio de Ayuso, puestos en conocimiento de todos por el fiscal general y al final veremos en qué queda todo esto.
Mientras tanto, hubo que organizar las concesiones a la administración autonómica de Cataluña, lo que provocó la fuerte reacción de la plantilla, más el sin vivir de casos de corrupción que han aumentado de manera considerable y han dejado las cosas muy difíciles para el organismo. Total, que ella dirá que no hay nada, pero lo difícil es que alguien se lo pueda creer.
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