Continuamente nos vienen diciendo que hay que comer sardinas, pero la segunda parte es cuando nos dicen que han de ser en lata. Quizás por eso no dicen nada de los boquerones, que también llevan mucho calcio, y más cosas, pero generalmente se consumen enteros, con lo cual no hay problema. O quizá sí. Desconozco si se venden menos o más.
El caso es que la única manera de aprovechar todas las propiedades de las sardinas consiste en comerlas en lata, porque es el modo de poder comerlas enteras, para absorber por completo el calcio que va en la espina, algo que resulta muy útil en las señoras cuando empiezan a perderlo por motivos propios. Es cierto, además, que no todas las damas llevan el mismo sistema. Me parece que las que abundan en los gimnasios pueden llevar otro ritmo de alimentación, aunque tampoco tengo esto muy claro. Las sardinas, en tanto que pescado azul rico en grasas, principalmente insaturadas, pero su aporte energético puede aumentar si viene conservado en aceite.
El aceite de oliva ayuda a conservar las ventajas de estos productos del mar, ayudándolos, guardándolos, conservándolos, y estas señoras que en función de su edad entran en la menopausia pueden ver pronto, mediante una lata de conservas de este tipo a la semana, como sus huesos, su corazón y su inflamación irán bajando. Las sardinas tienen tendencia a saturar, motivo por el que mantienen la masa de los músculos y siguen también siendo rico en proteínas. Tienen tres puntos clave altamente interesantes para cualquier mujer, pero también para cualquier hombre, lo que ocurre es que he visto la noticia en una revista para señoras y a partir de ahí he dado en hacer mi artículo. Es cierto que llevo tiempo viéndolo en la prensa, en los medios, pero todavía no había dado rienda suelta a mi imaginación.
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