sábado, 14 de mayo de 2016

El problema gordo de Gregorio Morán

Ya se ha reconocido como un furibundo podemita y con esto estaría dicho todo, pero tampoco estaría de más recordar que debió de ganar fama y mucho dinero a costa de Adolfo Suárez, sobre el que ha escrito algunos libros.
No los he leído, ni tengo intención de hacerlo, puesto que no me interesa la opinión de Gregorio Morán sobre Adolfo Suárez, puesto que no lo veo capaz de entenderlo. No es que considere que no tiene bastante inteligencia para ello, sino que la inteligencia no es suficiente por sí misma para comprender muchas cosas. Por ejemplo, alguien que no tenga nobleza es incapaz de comprender un gesto noble de otro. La gran capacidad para el perdón y la falta de rencor que demostró siempre Adolfo Suárez son un buen punto de partida para iniciar cualquier investigación sobre su persona, pero no parece que fuera el que empleó este supuesto biógrafo suyo.
Tiene un problema gordo este podemita, puesto que ya son varias las veces que ha dado a conocer sus simpatías por este partido, pero nunca ha podido explicar un propósito suyo que sea bueno, sin duda porque no lo hay.
Toda su estrategia se basa en despotricar contra los demás y si algún periodista o tertuliano saca a relucir su vinculación con los gobiernos de Venezuela o Irán lo cubre de improperios.
Quien critique a Podemos ya sabe lo que le espera, lo propio de este partido, que no tiene nada de democrático, es la amenaza y el amedrentamiento. Su eslogan, «el miedo va a cambiar de bando», lo deja bien claro.
Los podemitas pueden insultar y vituperar a quienes se les antoje, pueden simpatizar con los etarras, como hacen con Otegui, sin ir más lejos, pueden amenazar o participar en acosos, como hicieron con Rosa Díez, pero quienes les critiquen a ellos, sacando a relucir los hechos, son tildados inmediatamente de fascistas, fachas o machistas.