Hay muchas más cosas que prohibir, pero por algo se empieza. O sea, que se están jugando la vida y las espaldas en Irán con el objetivo de poder ir por la calle a cara descubierta y las que pululan por España lucen satisfechas ese trapo que consagra su inferioridad con respecto a los hombres.
Personalmente, y supongo que también es el caso de muchos otros seres humanos me da igual cómo se vistan las mujeres islámicas, pero siempre y cuando se queden en sus países. En España rige la igualdad ante la ley, por tanto no puede haber nadie que reconozca ante el mundo que es inferior a su marido. Pueden tener más o menos talento, más o menos facilidad para esto o aquello, pero de ahí a reconocerse inferior va un trecho. Esto no se debería consentir en ningún país democrático, pero así están las cosas, puesto que nos debe de haber picado algún mosquito traicionero o algo semejante. El declive que se adivina en más de un país es tremendamente desolador.
Bien, pues parece ser que en España vamos a suprimir algo. Llega tarde la medida y aún no la han aprobado ni intentado poner en marcha, pero peor es una pedrada en salva sea la parte. Han sido Vox y el PP quienes han decidido ponerse de acuerdo sobre este asunto y ahora falta ver el camino que recorren y a quienes obligan a retratarse, que supongo que habrá unos cuántos y las excusas que den para ello también serán motivo de risa. Las matanzas de Irán no van a mover a nadie de sus sillas, recurrirán a subterfugios y canalladas del tipo que sea, pero no van a renunciar a las ventajas que esperan de estos seres humanos que no lo parecen.
Pues ya tenemos un buen debate para abrir boca.
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