Una de sus especialidades es contar las neuronas de los demás, pero es que si él tuviera ya haría tiempo que no sería ministro. Ha tenido muchos motivos para tomar las de Villadiego, pero me referiré solo a uno, para ir acortando, dado que este individuo es lo que es y no hay más.
Me quería referir, como todo el mundo habrá inferido, al descarrilamiento del tren en Adamuz, con 45 muertos del primer tren Iryo, que iba hacia Madrid, descarriló e invadió la vía contraria, por la que circulaba un Alvia con destino a Huelva. Del primer tren murieron 45 pasajeros y del segundo uno. La actitud del gobierno, lamentable, como es su costumbre. En cualquier país democrático habría dimitido al menos un ministro, quizá todo el gobierno.
Ese ministro que no se fue por ese motivo tan fundamental tampoco lo hace ahora, sino que se ríe de todos. Claro que el alcalde de Málaga está dispuesto a hablar con él, en serio y con los datos claros, cuestión distinta es que si logra esa charla consiga algo. La orden que tiene dada el Felón a sus ministros es que a los del PP nada, que se arreglen como puedan y ya se harán las cosas cuando se pueda.
Como alcalde tiene la opción de poner las cosas claras, para que se entere todo el mundo de por donde van los tiros y cual es la solución que cada cual puede aportar, tal vez que la Junta pague parte de los billetes de avión cuyo destino sea Málaga, y también parte de la gasolina de los coches que se dirijan a esta ciudad
Al homínido hay que dejarlo pues que se entretenga con las cosas de Goebbels, al que no logrará encontrarle un sentido correcto, porque tampoco se lo encuentra a nada, pero al menos mientras lo lea se distraerá un rato.
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