Las elecciones serán el 7 de julio y esperemos tener suerte de la buena una vez en la vida. En Perú las cosas salen muy torcidas desde hace tiempo y para acabarlo de arreglar la fiscalía pide cinco años de cárcel para Sánchez. No podemos echar las campanas al vuelo en ningún caso, pero del mal el menos.
No ha dado muestras Fujimori, desde que está en el candelero, de ser parecida en algún aspecto a María Corina Machado, que es la dama que lleva la voz cantante en aquellas tierras americanas. Afortunadamente, hay más líderes en el mundo que merecen esa confianza, pero en este caso estamos hablando de América. En los tiempos que corren y tal como están las cosas sería decepcionante que un partido de izquierdas ganara las elecciones en cualquier lugar del mundo. Estamos hablando de democracia y en estos tiempos la izquierda ha dimitido de sus ideales, como si todas las izquierdas de todas partes hubieran recurrido a las trampas y las mentiras. Y en este caso concreto además a la presunta delincuencia.
No parece que haya nadie en la derecha de Perú dispuesto a coger la responsabilidad de defender el ideario democrático, el mismo que defienden otros líderes de la derecha. La ya citada venezolana tiene las ideas claras. La reconstrucción de su país comenzará por la escuela, detalle, entre otros, que las autoridades españolas olvidaron en su momento y por ese lado comienza el declive de España, por lo menos en algunas regiones que fueron punteras. Hay que empezar por lo básico y no enredarse en artilugios que permiten trampas y holgazanerías. Quiero tener fe en Fujimori. Deseo que empiece en serio su mandato, que doy por conseguido, y logre impulsar en los niños una gran fe en su país y grandes deseos de ser útiles. Hay muchas cosas que hacer en Perú y la base es la infancia,
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