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sábado, 16 de marzo de 2019

Echar a Rajoy, traer a Otegui

Sería simplificar mucho el asunto decir que el propósito del Zapatero de turno era el de echar a Rajoy y traer a Otegui, porque deja en el aire cuestiones de gran calado, como son las del acceso al lujo por cuenta ajena, el uso de los aviones del ejército, las vacaciones en lugares míticos y los privilegios.
Todo lo anterior encaja perfectamente con el cartel electoral que reza: ‘Somos la izquierda’
escrito sobre fondo rojo, con el cual se logra inmediatamente la adhesión de todas esas personas ayunas de espíritu crítico a las que les basta con situarse en el lado correcto para considerarse benefactoras de la humanidad. Si además, el señor que les pide el voto ha logrado encaramarse a lo alto de la cucaña gracias a soflamas huecas y principios baratos es fácil entender que todas ellas lo consideren como la encarnación de su ideal, puesto que quisieran procurarse los mismos lujos por idénticas vías.
Pero el Zapatero de turno no solo tiene el respaldo de esas personas ayunas de sentido crítico, puesto que también cuenta con el apoyo de otras de aparente mayor calado. Por ejemplo, el de Rodríguez Ibarra, que por mucho que lo critique, en El País de Gallego- Díaz, o en donde sea, siempre votará lo que le manden. Pero no solo de este expresidente de Extremadura, también cuenta con el voto de González y Guerra. Porque, ¿se puede imaginar alguien que este González, al que los suyos llamaban dios, y no era cachondeo, votando al PP? Ni aunque el Zapatero de turno estuviera a punto de perpetrar una de las mayores traiciones a España, que lo está, sería capaz González de votar al PP. Lo mismo cabe decir de Guerra, tan hiriente siempre, aunque sus cortesanos le llamaban ingenioso.
Son muchos los socialistas que prefieren el trato con Otegui antes que votar al PP.

miércoles, 2 de mayo de 2007

El convencimiento de Rodríguez Ibarra

Ha dicho Juan Carlos Rodríguez Ibarra que está convencido de que “si el PP hubiera ayudado, hoy ETA estaría liquidada.” A mí no me cabe ninguna duda de que ante sus familiares más cercanos con una afirmación de este tipo ya es suficiente. Pero fuera de ese ámbito debería ofrecer algún argumento para apoyar lo que dice. En algo sí tiene razón y es en que la lucha antiterrorista influye en la contienda electoral. No tendría que ser así. Las cuestiones de Estado que no debieran ser objeto de disputa electoral. Es necesario que llegue un presidente con la suficiente grandeza de espíritu para tender la mano a la oposición y tratar de acercar posturas en todo aquello que escape del ámbito ideológico. Lo que no es de recibo es que media España se tenga que imponer a la brava y alternativamente a la otra media. La función de los políticos, contra lo que ellos suelen pensar, no consiste en imponer sus ideas o cumplir sus sueños, sino en hacer lo que desean y necesitan los contribuyentes. Iba a referirme a los ciudadanos, pero si digo los contribuyentes dejo bien claro que quien paga manda. En cuanto a la cuestión etarra se refiere, quizá sea este uno de los puntos en los que el PP está más acertado que el PSOE. Produce estupor y desconcierto que este partido arrincone a quienes de entre los suyos atacan con más valentía a la bestia etarra y sus simpatizantes. Y también yerra el político extremeño cuando se refiere al gobierno que termine con ETA. La banda se terminará porque todo lo malo lleva en sí el germen de su propia destrucción, a lo que hay que añadir la paciencia y la fe en la justicia de la mayoría de la población, aunque esto está en parte contrarrestado por la cobardía de algunos vascos, que se ponen de parte de ETA y la de otros que con tal de vivir tranquilos, comulgan con ruedas de molino. Pero a pesar de los cobardes y de la lucha electoral de los partidos ETA se acabará un día u otro. Y llegará el momento en que pacientes y tenaces historiadores pondrán a cada uno en su sitio.