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jueves, 23 de junio de 2016

De acuerdo, esta vez, con Cacho

Si al ministro del Interior le graban una conversación en su propio despacho es que el ministro del Interior es tonto. Quien haya hecho la grabación, que se ha utilizado para perjudicar al PP, quizá se tenga por muy listo, pero no cae en la cuenta de que no es más que un Verstrynge cualquiera. Pero no sólo ha traicionado a Fernández, sino también a los ciudadanos al tratar de influir en su intención de voto con su maniobra torticera.
Habría que guardar el corte de la grabación de Pepa Bueno, citado por Cacho en su artículo, para sacarlo en momentos de aburrimiento y echar unas carcajadas a su costa. Estas personas que se las dan de puras, santas y vírgenes son imprescindibles, puesto que sin ellas la vida sería mucho más aburrida. Lo que cuenta Cacho de Gabilondo es mucho más divertido, pero en mi caso particular la grabación presenta el problema de que en cuanto oigo la voz de éste me entra un sueño invencible.
También estoy de acuerdo con Cacho cuando afirma que el PP es una finca de amiguetes dispuestos a resistir contra viento y marea.
A estas alturas no debería quedar nadie que no supiera que Rajoy no es Churchill, es que ni siquiera es un churchilllito, pero es que tampoco llega a minichurchillito. Sólo es Rajoy, un pobre hombre al que le ha caído encima toda la incompetencia de quienes le precedieron y toda la insensatez y caradura de las autonomías, y quieren que lo resuelva. La suerte que tenemos es que ni siquiera lo intenta.
El problema de los españoles llega cuando se consideran las alternativas a Rajoy y en este momento exacto el problema se convierte en drama. Un guaperas descerebrado, un sinvergüenza redomado y un jugador de ajedrez, sin más contenido que su arte para desplazar las piezas por el tablero, según lo definió Gustavo Bueno.
Por cierto, mi voto será para UPyD.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mario Conde descubre el pastel

Alfonso Guerra y Carlos Solchaga mantuvieron una pugna feroz. A la caída del primero siguió la de Mario Conde en el Banesto. Los accionistas de este banco salieron gravemente perjudicados. Si la intervención del Banesto por el Banco de España se hubiera producido mucho antes, los accionistas hubieran perdido bastante menos.
Mención especial merecen los empleados del Banesto, puesto que muchos de ellos compraron acciones de su banco atendiendo a la oferta de la dirección. Mario Conde, al igual que Jordi Pujol, jamás ha tenido una palabra para los accionistas que resultaron perjudicados. Sólo piensa en él.
Jordi Pujol y Mario Conde no aprecian a quienes confiaron tanto en ellos que arriesgaron su dinero y lo perdieron. Da la impresión de que los consideran peones del juego que se llevan entre manos.
Cuando a Mario Conde lo pilla la justicia, en lugar de proclamar su inocencia, alega que hay otros que son peores. Siempre ha sido igual.
Ahora ha dejado caer que el embargo de sus fincas puede deberse al interés del PP, de lo cual se puede deducir que el gobierno del PSOE pudo hacerlo durante el mandato de Zapatero y no le interesó. Dice Conde que es casualidad que lo hayan pillado ahora y que el hecho puede tener que ver con los comicios gallegos. De lo que resulta que también ese partido suyo pudo ser idea de alguien del PSOE, para quitarle votos al PP. Rubalcaba y Guerra son muy aficionados a las bromitas de este tipo. No sé si la de Verstrynge fue la primera, o si tuvo antecedentes.
A Mario Conde hay que atenderle, pero no para absolverle, que eso lo ha de hacer un juez, si puede, sino porque señala pistas claras y diáfanas sobre el compadreo y el juego de intereses que hay entre los oligarcas españoles. Y ahí siguen. El único que ha ido a la cárcel es él y por poco tiempo.