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martes, 2 de enero de 2018

De Varoufakis a de Guindos

Dicen que este ex ministro griego es muy brillante, pero lo que es palpable es que su adscripción a una corriente política similar a Podemos le impide discurrir correctamente. Eso se desprende del reportaje que han hecho en El País de su último libro.
No es el único que ha escrito algún libro alertando sobre los problemas del euro o de la Unión Europea. Pero Daniel Lacalle, por ejemplo, propone soluciones. Varoufakis no. Varoufakis sólo vaticina catástrofes, en sintonía con esta oleada de políticos de extrema izquierda cuyo empeño consiste en destruir el sistema, para a continuación imponer el suyo.
Algo aprovechable parece ser que hay en el libro y es que dice que Luis de Guindos sabe de economía, aunque luego lo critica porque a la hora de la verdad se pone en el lado bueno, y no en el suyo, que evidentemente es el malo. O sea, que produce tranquilidad saber que tenemos un ministro de Economía competente que no se deja liar por tramposos.
Miente Varoufakis, o se equivoca en su análisis, cuando dice que Europa sólo quería dar una lección a Grecia. La Unión Europea se dio cuenta de no debía haber autorizado la entrada de Grecia, pero si la expulsaba el remedio habría sido peor que la enfermedad. Los griegos hicieron trampa para entrar, presentando unos datos que no eran ciertos y siguieron haciendo trampa todo el tiempo. Para estropear más las cosas, salió elegido el gobierno de Tsipras, en el que estaba Varoufakis como ministro de Economía. En lugar de reconocer la realidad de las cosas y proponer una solución razonable, Varoufakis, aprovechando su dominio de la teoría de los juegos, quiso chulear y chantajear a la Unión Europea, como si los demás fueran tontos y no se dieran cuenta de sus intenciones. Lo planteó como un farol de póquer. La Unión Europea no podía permitir eso.
Es una pena que talentos como el de Varoufakis discurran por los vertederos de la política y no por cauces productivos.



sábado, 28 de enero de 2017

El ridículo de Santi Vidal

A estas horas todavía no se sabe si lo que viene diciendo el ex juez es un farol o se ajusta a la realidad, pero dado que los nacionalistas no respetan las leyes, hacen muchas trampas y tienen sus facultades mentales encogidas, a causa de esa nefasta ideología, cabe temer lo peor.
El nacionalismo es incompatible con la democracia, puesto que un demócrata siempre cumple las leyes. Los nacionalistas escoceses sí que cumplen las leyes, pero es porque allí está tan arraigada la democracia que si no lo hicieran no tendrían adeptos.
El nacionalismo es una doctrina que no puede aceptar una ley establecida de forma democrática, pensada para servir al pueblo, necesita establecer la suya, caprichosa, para esclavizar a quienes caigan en sus dominios y obligarles, por ejemplo, a aprender una lengua que hablan cuatro gatos. No a fomentar el uso y el estudio de esa lengua, sino a imponerla por las bravas.
Los autores de la Constitución española deberían estar avergonzados por haber concedido tantos privilegios y ventajas a los nacionalistas; deberían haber sido más cuidadosos y haber pensado en el bien de los ciudadanos y no en demostrar que eran más demócratas que nadie, abriendo las puertas de par en par a quienes debieron quedarse fuera. Queda alguno de los padres de la Constitución que cada vez que habla demuestra que no debió haber sido elegido para ese fin.
El tal ex juez está afiliado a un partido estrambótico, ERC, en el que también están algunos miembros de una banda terrorista, y que dado que es enemigo de España no debería ser legal. Se da el caso de que alguna vez ha formado parte del gobierno, en una alarde de cinismo a dos bandas, del propio ERC y de quienes lo aceptan como socio.
Quienes hayan sido juzgados por este ex juez tienen motivos para dudar de sus sentencias.