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viernes, 17 de septiembre de 2010

Lo de los bous en Valencia

Iba a poner que anda el gobierno valenciano tan endeudado como los demás, pero no, el gobierno valenciano, o sea sus componentes, no está endeudado; quienes lo estamos somos los ciudadanos, obviamente porque así lo ha decidido el gobierno valenciano. La Comunidad Valenciana está tan endeudada como todas las demás y como España misma, en un alarde de incompetencia e irresponsabilidad de sus dirigentes.
Ellos tienen el futuro asegurado, de modo que no les importa arriesgar el de los ciudadanos, que tampoco han sacado ningún provecho de tanta deuda, y ahí están las cifras del paro, desorbitadas incluso en el caso de que no se cuente entre ellos a los que están sirviendo a la patria haciendo cursillos de formación, para desmentir a los cantamañanas que se empeñen en aducir que la endeudamiento se debe a la intención de servir a los españoles.
Los empresarios valencianos quieren que la Generalidad les pague lo que les debe y entonces Camps ha reunido a unos cuantos de ellos en su despacho para venderles humo. Ellos se han hecho la foto con el Molt Honorable President, y además de la foto se habrán hecho el ánimo de que hay que aguantar. Se les pagará cuando se pueda.
En estas, llega el genial Serafín Castellano, tropecientos años de conceller, ahí queda eso, y decide dar una lección al Parlamento catalán, instituyendo el Día del Toro en la Comunidad Valenciana, en cuyo primer acto se leerá un manifiesto en defensa de la Fiesta. Entre los actos, habrá exhibiciones de “bou embolat”, “bou en soga” y “bous al carrer”. Debería ser Francisco Camps quien parase esta locura, pero no lo hará, porque es muy populista y lo que les importa a nuestros políticos de hoy es recoger votos del modo que sea. En el caso de la salvajada esa de los toros en la calle, en todas sus modalidades, los políticos se apoyan en la tradición, y la escriben con mayúscula, cuando en realidad es una traición a quienes esperan algo más.

'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'
'Ninfas'
'El día del juicio'
'El Palestino'
'Poesía reunida'
'Ese modo que colma'

domingo, 30 de mayo de 2010

La foto de la cornada

Se trata de un asunto controvertido. Es una foto muy buena, cualquier fotógrafo del mundo hubiera querido ser su autor. Pero se refiere al mundo de los toros. Hay mucha gente en contra de la Fiesta. Cuando a alguien no le gustan los toros puede hacer lo que yo: no ir. Pero a muchos no les basta con eso, quieren que se prohíban.
Dicen que el toreo es cruel, y olvidan todos los demás factores de las corridas. Descalificar de este modo a los aficionados a los toros también es cruel. La vida es cruel. Las mayores crueldades son las que afectan a las personas. Si no la mayor, sí una de las más grandes crueldades es que muchas personas, incluidos niños, mueran de hambre cada día. No se puede hablar de civilización mientras ocurra esta catástrofe. Un acto intrínsecamente cruel es el que se lleva a cabo cuando se elije lo que conviene, en lugar de lo que es justo. He aquí, pues, una crueldad cotidiana que apenas se considera. ¿Si se suprimieran las corridas de toros la gente sería menos cruel? ¿Los feroces antitaurinos pueden documentar que son menos crueles que los aficionados a los toros? Quien procura guarecerse en lo políticamente correcto no demuestra tener mucho valor, cualidad indispensable para defender la justicia.
Quizá los feroces antitaurinos, que probablemente son los que más se han disgustado por la foto, no le hacen muchos ascos a otros tipos de sufrimiento animal, precisamente a esos que la carne esté luego más sabrosa. Pero el hecho de que la crueldad esté tan extendida en nuestro mundo, hasta el punto de que la mayor parte de las veces se lleva a cabo sin ser consciente de ello, no debe hacer pensar en la resignación. Punset, en su “Viaje al poder de la mente”, da noticia de un hallazgo que podría acabar de una vez por todas, y de modo pacífico, con la crueldad, al menos en la forma que la conocemos.
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
'Compañeras de viaje'
'No destruirán nuestra libertad'