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sábado, 22 de junio de 2019

La transformación de los votantes socialistas valencianos

Un reportaje publicado por el diario Las Provincias, con fecha 10 de diciembre de 2004, se refiere a un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre unos datos recogidos a lo largo de cuatro años, según el cual el 63% de los votantes socialistas pensaba que el valenciano y el catalán son lenguas diferentes. En el caso de los votantes del PP el porcentaje subía hasta el setenta y cuatro por ciento.
¿Qué ha venido ocurriendo desde entonces para que ahora nos estén clavando el dialecto catalán directamente en vena sin que nadie proteste? Incluso los hay que han adoptado el credo catalanista con fervor religioso y menosprecian a quienes no lo hacen.
Hay que recordar que el catalanismo es una peste que lo inficiona todo, empobrece lo que toca.
Un artículo de Luis Ventoso, titulado ‘De cómo Cataluña se volvió rica y Galicia, pobre’, publicado el 11 de febrero de 2014, explica que «En el siglo XIX los aranceles proteccionistas establecidos por el Gobierno de España permitieron el despegue de la industria catalana, una apuesta que relegó a otras comunidades». Mucho antes, el 13 de junio de 1907, Blasco Ibáñez escribió un artículo titulado ‘La lepra catalanista’, que debería leer todo el mundo, del cual entresaco el siguiente párrafo: «porque catalanes y vizcainos han conseguido la confección de unos infames aranceles que nos tapian los mercados internacionales para la exportación de nuestra fruta, sometiéndonos a una pérdida anual de mas de cien millones de pesetas». Otra realidad que suelen obviar los catalanistas es la del comercio de esclavos. https://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=1668
Los catalanistas son machacones e implacables, y van colocando sus trolas, sus mentiras, sus embustes. No olvidan la violencia, moral o física, contra quienes se les oponen, no se acomodan a sus directrices. Tienen mucho dinero, el que logran arrancar con sus mañas al Estado, y con él sobornan, compran, premian, agasajan, a quienes, como J. Fuster, les doran la píldora.
'2016.Año bisiesto' 
'El Parotet y otros asuntos'

'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978.El año en que España cambió de piel'
'Tránsito en la mirada'
'Te doy mi palabra'    

domingo, 16 de junio de 2019

Paella indigesta

Yahoo noticias ofrece una titulada «La loca versión de la paella española que indigna en Twitter».
Quien la ha redactado no se entera y Twitter es un desmadre. Comienza diciendo que la paella es uno de esos asuntos que es capaz de causar fricción entre los españoles. ¡Anda ya!
Cada cual puede cocinar la paella, el gazpacho o la fabada como le venga en gana y echarle al guiso lo que le apetezca. Lo único que puede crearle problemas es que los comensales enfermen luego.
Pero es que luego, el tipo dice que la receta es clara y proporciona un enlace que lleva a un plato que se comerá su madre, porque yo jamás me llevaría eso a la boca.
Lo que ocurre con la paella es que se han cocinado ya millones de veces y se ha podido determinar la mejor receta. Pero es cuestión de inteligencia entender esto y obrar en consecuencia.
A finales de los sesenta comí un arroz caldoso en Barcelona que en la carta estaba anunciado como paella. No obstante, los catalanistas dicen que la paella es catalana. Y el all i oli. Los catalanistas se apropian de todo. Morro no les falta. Y luego hay pelotas redomados, como J. Fuster y otros. Cristo predicó en catalán, según ellos, pero luego resulta que no puede ser, porque el dialecto catalán es un invento de Pompeyo Fabra, o sea, muy reciente. De momento van consiguiendo que el dígrafo «ch», tan valenciano, vaya siendo sustituido por la «x», que suena a incógnita, de forma inmerecida en este caso, puesto que no es ninguna incógnita que los catalanistas son impresentables.
Todo el mundo mete las manos en la paella, que es un plato de origen tan humilde que ni siquiera tiene nombre. Pero los incultos le llaman paellera al recipiente en que se guisa. Ignoran que la paellera es la señora que la guisa y si la ponen en el fuego se pueden llevar un buen tortazo.

viernes, 26 de abril de 2019

El mozo Donaire, como todos

Hay independentistas que, al no estar tocados del ala, por lo menos no totalmente, acabaron por darse cuenta de que el único modo que tienen los de su cuerda de lograr la independencia para Cataluña es mediante una guerra.
Este simple planteamiento ya demuestra la maldad del propósito. Quien piense que merece la pena hacer una guerra con ese fin es rematadamente malvado. Otra cosa sería si Cataluña estuviera sometida y sus habitantes sufrieran hambre y penurias. Pero es al contrario, son los catalanistas quienes tienen sometidos a los que no piensan como ellos.
El caso es que dado que los catalanistas saben que no tienen madera de héroes, sino que a la mínima se rajan, como el tal Donaire, y se tragan sus chulerías previas, e incluso los hay que se han convertido en prófugos, aunque ilusoriamente se autodenominan de otra manera, han intentado conseguir sus objetivos de una manera menos airosa: embarrando el campo y procurándose la complicidad de los indeseables que pululan por el mundo, que no son pocos.
Incluso socios institucionales de España y de los que, por tanto, cabía esperar una actitud leal han demostrado que no son de fiar. Y ahí están Marchena, aguantando lo que no toca, echando mano de su paciencia, porque ya no se fía de otros jueces, y Llarena cariacontecido, viendo que su amor por la justicia y su fe en ella no son tan comunes como quería pensar.
Estos catalanistas, tan taimados como ridículos, tan malvados como tenaces, sirviéndose del dinero que les han ido regalando los sucesivos gobernantes de España, se han esmerado en tejer redes de propaganda y tergiversación y en sobornar y agasajar luego a quienes caen en sus redes. Uno de ellos, J. Fuster, traidor para los valencianos.
No hay que olvidar, ante las próximas elecciones, que estos pájaros de cuenta se abrazan a Otegui y que tanto este etarra como ellos piden el voto para Sánchez. 

martes, 15 de agosto de 2017

Las medias de Lola Flores

En una entrevista que le hicieron en televisión, la que fue conocida como La Faraona, explicó que iba por el mundo dando a conocer las bondades de España. Estas medias son de Sabadell, dijo, señalándose las piernas.
Supongo que a los cerriles que rigen el ayuntamiento de Sabadell les gustará que la gente compre medias y otros productos de su tierra. Lo que no se han parado a pensar es que puede ocurrir lo contrario, que la gente mire la etiqueta del producto que va a comprar y si ve que ha sido hecho en Sabadell lo vuelva a dejar en la estantería. Quienes han votado a esos deberían darse cuenta que más pronto o más tarde van a quedarse todos sin trabajo, porque cuando estas dinámicas, como las de dejar de comprar productos de un sitio, pueden comenzar tímidamente, pero en cuanto cogen fuerza ya no tienen freno.
Pero ya no se trata de que los ciudadanos de Sabadell hayan votado con torpeza, como lo muestra el hecho de que varios partidos antisistema hayan conseguido suficientes sufragios para al unirse entre ellos conseguir la mayoría, sino que la mera circunstancia de que esos cafres que mandan se hayan planteado la posibilidad de retirarle la calle a Antonio Machado por españolista induce a pensar que la mayoría de los sabadellenses son igual de cafres que esos políticos. Además, también están en el aire las calles dedicadas a otros ilustres personajes y no sería de extrañar que si acabara por perpetrarse la aberración, alguno de los nuevos titulares de esas vías públicas fuera algún terrorista de Terra Lliure. El cretino de J. Fuster ya la debe de tener.
Ya ha surgido en Cataluña algún movimiento de resistencia ante tanta barbarie, esperemos que llegue a tiempo de parar la destroza y logre hacer que la región del nordeste español vuelva a ser lo que debe, aunque con tanto loco suelto la tarea no es fácil.