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jueves, 3 de enero de 2019

282,92 euros

Sánchez puede tener un morro que se lo pisa, por emplear el lenguaje que merece su desparpajo, pero como presidente del Gobierno debería moderar esa tendencia suya, contenerse y aparentar respeto a los ciudadanos que le permiten vivir a lo grande.
Calvo, esa ministra que a lo largo de su dilatada vida siempre ha sabido hacer reír, dio un nuevo motivo para la jocosidad al partir a Sánchez en dos, el candidato era uno y el presidente otro, siendo ambos la misma persona. Podría el implicado tomarse la cuestión en serio y como presidente tener buenas formas, que luego sus aliados con coletas llaman gañanes a otros.
Quizá en los próximos días la imaginativa y elocuente ministra nos dé cuenta de otro logro del ocupa de La Moncloa, informándonos que está en trámite de conseguir otro Doctorado Cum Fraude, éste de la aviación. O que esté presto a pedir cuando deje el cargo el título de Duque de la Preveyéndola, aprovechando así el hallazgo de Rosa Belmonte.
Aprovechategui le llamó Rajoy, quizá en una de las ocasiones en que más aproximó a la verdad, aunque se quedó corto.
Su forma de gobernar está encantando sobre todo a los votantes de Podemos, que le aplauden hasta con las orejas. A la mitad de los votantes socialistas no les gusta nada, porque no consienten que les den gato por liebre, como afirma Manuel Vicent que le hicieron a Greta Garbo en Denia. Según él, la actriz exclamó: ¡nunca he comido carne más buena que esta!, y a partir de entonces ya no dejaron de darle gatos. A la otra mitad de los votantes socialistas también les gusta la carne de gato, piensan que nunca han comido otra mejor, y Sánchez, ‘preveyéndola’, se la da. En realidad, nos la da a todos y así lo seguirá haciendo hasta que ya no le quede. El aprovechategui.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Delgado, o la evidencia del fracaso de Sánchez

Este guaperas, nacido un 29 de febrero, por lo que se queja de que solo puede celebrar su cumpleaños en los años bisiestos, logró encaramarse a la presidencia del gobierno mediante una moción de censura atípica en cuyo desarrollo Rajoy se los comió a todos, pero al ‘aprovechategui’ le salieron las cuentas, porque no dudó en aliarse con lo mejor de cada casa, Bildu, Podemos, golpistas…
Con la desfachatez que le caracteriza dijo que iba a regenerar no sé qué. La palabra regenerar en boca de Sánchez queda desprovista de sentido, vacía, hueca. Es puro artificio, pólvora en salvas, propaganda para quien se la quiera creer.
Es tal su compromiso con la regeneración que ya no se puede permitir la alegría de destituir a Delgado. Ni de pedirle que dimita. Este gobierno, ya lo han dicho varios, hace recordar la novela de Agatha Christie ‘Los diez negritos’. El último, por ahora, en sumarse a la lista de los ministros en situación de dimitir es Borrell, ese bluf, que se presentaba como garantía de que el gobierno del guaperas frenaría a los golpistas, pero algunos ya nos dimos cuenta hace tiempo que confiar en él es vano. Puede decirse que como ministro garante de las buenas intenciones ha dado más paletadas de arena que de cal. Era de esperar. El mismo hecho de formar parte de un gobierno de este tipo ya evidencia la falta de escrúpulos.
La situación actual, en la que el deterioro de la economía y la consiguiente pérdida de calidad de vida, sobre todo para los más vulnerables, es incuestionable, trae además la noticia de que Torra, y por tanto Sánchez, están en la cuerda floja. Torra, además, puede ir a la cárcel.
Al final, el astronauta, otro de los que están en la lista de los que deben irse a casa, habrá sido reina por un día. O por unos pocos meses.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Duque tiene problemas

Por qué un astronauta, orgullo de la nación hasta ese momento, tuvo que aceptar que el presidente aprovechategui, que para conseguir serlo tuvo que aliarse con lo mejor de cada casa, es algo que no sabremos nunca.
Dicen que el tal astronauta salió en la tele intentando explicar sus martingalas para pagar menos impuestos y enterneció a las amas de casa. Cosa que no ocurrió con Soria y otros que pasaron por similares trances.
Pobre Duque. El presidente aprovechategui no tendrá compasión de él: si para salvarme yo he de mandarte a la luna…
Todos sabemos que pagar impuestos es un deber cívico. Con ellos se contribuye al mantenimiento y mejora de la nación. Pero también sabemos que una cosa es la teoría y otra la práctica. Luego viene una Calvo, que casualmente es ministra, y dice que el dinero público no es de nadie, y el gobierno del que ella forma parte se dedica a destruir empleo y hundir en la pobreza a todos los que puede, mientras puede. O vienen otros presidentes regionales y se dedican a gastar el dinero de la nación en desacreditar y difamar a la nación, en enseñar a los estudiantes historias falsas y dialectos que nunca servirán para nada a la mayoría de ellos. Uno que lleva peluquín y manda al corral a los políticos que le llevan la contraria se ha gastado una millonada del dinero de los impuestos en reabrir, con fines espurios, una televisión que no pedía nadie y que ve menos gente, y en cambio él y todos los demás tienen en el olvido a los más vulnerables.
Dado este estado de cosas es lógico que la gente quiera pagar menos impuestos. Cuestión distinta sería si el dinero que se recauda se gastara en cuestiones que realmente interesan a los ciudadanos, sin picardías ni sectarismos, y especialmente en los más vulnerables. Si el ciudadano percibiera que los políticos tienen miramientos con él y no se aprovechara de su posición para colocar a sus amiguetes.


lunes, 16 de julio de 2018

Borrell, el distractor

Borrell se hace el bobo mientras otros ministros, y ministras, del gobierno del que forma parte, e incluso el propio Pedro de la Preveyéndola (© Rosa Belmonte) perpetran sus barrabasadas. Este último y entre otras cosas, recibir, en representación de los españoles, de igual a igual, a un loco que llevaba un lacito amarillo en la solapa.
Este lacito amarillo es un insulto a los españoles, una bofetada a la democracia, un desprecio a la ley. Borrell, que ya se ve que no tiene vergüenza (tampoco los demás ministros de este gobierno) dice que no ve un cambio en el gobierno catalán, pese al esfuerzo extraordinario para recuperar el diálogo. Esto es una imbecilidad cargada de mala idea. ¿Qué es eso de recuperar el diálogo? El gobierno catalán se empeña en transitar caminos ajenos a ley, ataca frontalmente a España y los españoles, utiliza a la policía autonómica de manera fraudulenta e intenta torcer el pulso a los jueces. ¿Qué diálogo, Borrell?
Por cierto, Rosa Belmonte bautizó a Pedro Sánchez como ‘Pedro de la Preveyéndola’, pero Rajoy le llamó ‘aprovechategui’ con mucha razón.
Dicen quienes le han hecho la última entrevista al actual ministro de Exteriores, al que hay que reconocerle que seguramente mejorará a Margallo, porque es imposible no hacerlo, que tiene un currículo interminable. Al final, todo ese currículo se resume en una cosa: es un bluf. Hay gente sin estudios que a pesar de eso cuando llega el caso sabe estar a la altura de las circunstancias. Porque lo más importante de una persona no es el currículo, ni la capacidad para hacer el mal, que seduce a tanta gente, sino la firme voluntad de respetarse a sí mismo, de no venderse por nada, de cumplir con la obligación, de ajustarse a unos principios. Todo el currículo de Borrell se resume en que es ministro de un gobierno conseguido merced a la alianza con bildutarras y golpistas. Y no le da vergüenza.