sábado, 7 de marzo de 2020

Echenique, Otero y otras gentes del montón

Han puesto en boca de Echenique: «Parece que cuando mujeres prestigiosas redactan una ley hace falta que venga un machote a explicar las cosas». No me cabe ninguna duda de que sí que lo ha dicho por el servilismo que hay en la frase y por su intencionalidad ofensiva, en línea con la expresada por el líder máximo de su partido. Lo que ignoro es si la frase es literal o tiene alguna palabra cambiada.
Lo de las mujeres prestigiosas es cierto si el prestigio se refiere a los campos de la grosería y la inepcia, en los que no tienen rival.
Este sujeto tan deplorable, Echenique, vino, en mala hora, de Argentina, lugar del que también procede Cayetana, que, al menos, no se siente obligada a hacer la pelota a nadie y cuando habla demuestra que tiene talento y sensatez. No es preciso estar de acuerdo con ella para reconocerle estas cualidades, patentes cuando afirma que la actitud del macho alfa (alfalfa para muchos) de salir a defender a su compañera es humillante para ésta.
De Cayetana, por cierto, estaban trazando el perfil psiquiátrico unas tertulianas en la radio de Otero, de lo que me he enterado porque lo ha dicho alguien en Twitter, lo digo para que nadie vaya a pensar que escucho ese programa. Esas tertulianas, que a saber quienes serán, equivocaron el tiro, sin duda, porque teniendo a Otero a mano, cuyo perfil psiquiátrico debe de ser la mar de interesante, van a gastar el tiempo con otra que, en cualquier caso, mantiene la cabeza sobre los hombros.
Vivimos tiempos en que todo lo que se salga del pensamiento único es denostado, zaherido y mortificado. Nos espera la cárcel, amigos. Y si los carceleros que hemos de tener son Echenique u Otero hay que reconocer que es mucho mejor la guillotina. 

viernes, 6 de marzo de 2020

Puigdemont y Antonio Machado

Antonio Machado es un poeta no solo alabado, citado, aplaudido y homenajeado, sino también manoseado y utilizado, puesto que, como ocurre con todos los muertos, ni siquiera puede protestar.
Poco respeto le tienen a su persona, y a todo lo que debió de sufrir, muchos de quienes siempre lo tienen en la boca, de quienes más lo citan, de quienes más se apoyan en sus versos para lanzar sus soflamas.
Si lo citan tanto, en muchos casos, no es por la simpatía que les despierta, ni por lo que les conmueve su aventura personal, sino porque lo consideran de los suyos, de su bando, de su secta. Si les interesara su persona, también mostrarían aprecio por su hermano Manuel, y sin embargo de éste no les importan su sufrimiento, sus obras literarias ni de las otras, ni nada. Manuel ni siquiera existe para muchos de los que dicen amar a Antonio. ¿Qué pensaría éste de ellos, si los estuviera viendo? Tampoco les preocupa, porque, como he dicho antes, lo único que quieren es servirse de él para sus fines. Incluso cuando recitan el archifamoso «Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón», no lo hacen con la intención de no helar el corazón a nadie, sino de acusar a la otra parte de ser la que los hiela.
¿Qué opinión tendría Antonio Machado de la situación actual, qué opinión tendría de unos y otros de los que forman parte del panorama político español? Poco les interesa eso a sus manoseadores, que se han encargado de fosilizar su pensamiento y su figura de forma acorde a los pensamientos de ellos.
Puigdemont, cuya vileza se encarga de confirmar él mismo en todos y cada uno de sus actos, también ha acudido a aprovecharse de una persona que no se puede defender. Tampoco cabe duda de que los seguidores de Puigdemont son igual de viles que él.

jueves, 5 de marzo de 2020

La Ley feminista podemita no puede funcionar

Ni aunque el Felón ceda, por la cuenta que le trae, porque le interesa más el sillón presidencial que ninguna otra cosa del mundo, ni aunque Carmen Calvo, la Calva, la Feminista, obedezca a su señorito y calle, ni aunque Juan Carlos Campo, el ministro de Justicia, se coma el macho y resentido, ni aunque a Margarita Robles, también jurista, se le hinches los mofletes de vergüenza, pero calle, ni aunque Marlasca, que ya se tragó un maricón, empequeñezca más, esa ley no puede funcionar.
Y no puede porque no todas las mujeres son como las que tiene Irene Montero en su oficina, totalmente acríticas y dadas a la obsecuencia y al ‘consentimiento’ con la jefa.
Muchas mujeres han sabido bregar en la vida y han obtenido logros valiéndose de su esfuerzo, talento y perseverancia, y por supuesto que con absoluta limpieza y sin trampas, y no van a consentir ahora que se las trate como si fueran débiles y necesitadas de protección, ni que una persona como Irene Montero, cuyo nivel de educación, y me refiero a los modales, es tan bajo, les explique cuáles han de ser sus pautas de comportamiento. Si eso no se lo hubieran permitido ni a Ana Botella, mucho menos se lo van a aguantar a ella.
Las mujeres hechas y derechas, que se han batido el cobre en la vida, soportando contratiempos de las más diversas índoles, y trampas y añagazas que se les han ido poniendo en el camino, y han demostrado lo que valen por sí mismas, al margen de los hombres con los que hayan convivido, van a sentir como un agravio que una mujer sin mérito alguno, y más deseos se hacer mal que otra cosa, se erija en defensora de ellas. Y es que, además, con defensoras como estas del gobierno no hacen falta enemigos. Ni enemigas.

miércoles, 4 de marzo de 2020

El macho que come alfalfa

Para formar parte de este gobierno apoyado por terroristas, delincuentes y boliviaranos, que no parece tener otra finalidad que la de hundir a España, hay que ser miserable. Pero algunos de sus componentes, además de la cara dura, común a todos ellos, tienen conocimientos relacionados con las materias de su competencia.
Se conoce que uno de ellos ha venido a demostrar este supuesto, lo cual le ha valido una reprimenda: «En las excusas técnicas hay mucho machista frustrado». Se la ha propinado uno que se postulaba como macho alfa. Alfalfa será, le contestaron.
Los insultos favoritos de los boliviaranos son ‘fascista’ y ‘machista’. No hay nadie más machista, ni más fascista que ellos, porque lo que quieren es conseguir el poder para imponer la ley del más fuerte. El modo de relación que pretenden es el de la sumisión, como en el Islam.
Pero al acusar a alguien de machista o de fascista, no pretenden definirlo con la definición más adecuada a su comportamiento, sino estigmatizarlo, recordarle que ellos tienen un poder mediante el cual pueden causarle un perjuicio. Lo suyo es el amedrentamiento, la coacción y si pueden, la ejecución.
Ahora se conforman con el insulto y el caso, pero ya han dejado ver que tienen en el horizonte penas de cárcel para quienes les lleven la contraria, pero lo que realmente les gustaría, y se sabe porque lo han dicho ellos mismos, es aplicar la guillotina. ¡Quién sabe si tienen ya alguna encargada!
En Twitter hay juristas que explican, y lo hacen muy bien, lo que pretenden hacer estos desalmados con el asunto de marras. Por ejemplo: «Los populistas están intentando convertir el Derecho Penal en un instrumento ideológico».
Se apoderan de todo, del feminismo, de la justicia, de lo que sea. Todo lo magrean, prostituyen, pervierten, utilizan…, siempre con fines espurios. Es triste que los socialistas no acaben con esto.

martes, 3 de marzo de 2020

Un grupo de conocidos ‘reaccionarios’

El entrecomillado es mío y forma parte de un titular que vi de pasada y reproduzco de memoria: «Un grupo de conocidos reaccionarios funda una plataforma unionista».
Yo buscaba la plataforma http://www.union78.es/ por lo que el titular citado guarda relación con esa búsqueda. No tiene desperdicio. Los citados reaccionarios son todos de izquierda, lo que delata la inclinación dictatorial del autor. Probablemente es simpatizante de Podemos o de otro partido igual de nefasto, igual de lo peligroso para los amantes de la democracia y las libertades, igual de cruel e insensible con quienes sufren injusticia. Por supuesto que me ha faltado tiempo para unirme a la plataforma citada, por lo que también habré pasado a adquirir la condición de reaccionario para esos enemigos de los derechos humanos y de la dignidad.
El término ‘unionista’ también es tramposo, puesto que intenta igualar la opción ilegal con la legal. Y esa misma actitud, propia de tahúres y tramposos, muestra el talante totalitario de quienes se han servido de él.
No hay lugar para la utilización del término unionista en España, salvo que se refiriera a la unión con Portugal, bastante deseable y recomendable, pero que, por culpa de los malditos nacionalismos, puede tardar en darse. Con las regiones españolas lo que procede es el cumplimiento de la ley y, en su caso, el de los procedimientos establecidos, como ocurre en todos los países democráticos.
Lo que ocurre con el actual gobierno de España, nefasto a todas luces, es que considera que el entramado legal es un impedimento y no un marco dentro del cual hay que actuar. Dada esta lamentable realidad, lo de cambiar de sitio un cadáver viene a ser más un acto de propaganda, un engañabobos, con el que hacerse pasar por demócrata, cuando lo que está en el horizonte es una dictadura de peor índole que la del fallecido cuyos huesos han tenido que hacer turismo. 

lunes, 2 de marzo de 2020

La penúltima de Celaá

Entre poder y autoridad hay diferencias sustanciales. Ejercer la autoridad es hacer lo que se debe y procurar que las medidas que se tomen favorezcan a la población en general y no a un grupo en particular. Quien ejerce la autoridad no pretende el beneficio propio, sino el bien común. Tampoco espera que le agradezcan o reconozcan su labor, aunque si lo hacen se siente feliz. Quien ejerce la autoridad encuentra el premio en la satisfacción íntima que le produce el saber que ha actuado de acuerdo con sus convicciones, que ha sabido ser consecuente con sus ideas. Esto mismo le sirve de parapeto frente a las traiciones e incomprensiones que sabe de antemano -porque la vida se lo ha hecho ver- que ha de arrostrar.
Quien quiere sentirse poderoso necesita sentirse por encima de la ley, por encima de su palabra, por encima de todo. Solo así siente que tiene la sartén por el mango. Actúa arbitrariamente y los demás no tienen más remedio que aceptar sus desmanes. Al poderoso no le satisface la virtud, el hecho de cumplir con el deber le parece una esclavitud. El poderoso necesita que los demás se dobleguen ante él y le rindan pleitesía, le aplaudan sus tropelías y critiquen a sus víctimas.
El poderoso se siente a gusto entre gente que finge, porque él lleva toda su vida haciendo lo mismo, pero que, de momento, no tiene más remedio que plegarse a sus deseos.
Al poderoso le gusta saber que sus medidas hacen daño, que quienes se sienten perjudicados, le satisface ver que protestan y se quejan, y que el daño que hace es real.
¿Y por qué votan a personas así? El mal ejerce un influjo muy poderoso en según quienes. El final del recorrido del culto al poder lo explicó Orwell: No es posible el retorno. 


domingo, 1 de marzo de 2020

Lo que une a González y Aznar

No estuve en el coloquio en el que, moderado por Emilio Lamo de Espinosa, participaron ambos expresidentes del gobierno. Me sirvo de un artículo de Jon Juaristi para referirme a él.
Lo que une a ambos es no son capaces de hacer autocrítica, de darse cuenta de que el esperpento político que vivimos los españoles es consecuencia de las semillas que sembraron ellos y que ha germinado en la catástrofe que solo los sectarios no ven, pero llegará el momento en que no tendrán más remedio que abrir los ojos.
Felipe González podría utilizar el predicamento de que inmerecidamente goza para avisar al personal del peligro que supone el Felón, para España y para la democracia. Pero sus convicciones democráticas siempre han sido escasas -bajo su mandato se liquidó la independencia del CGPJ y se intervino Rumasa a lo bruto-, y su generosidad, inexistente.
En la mano de Felipe González estuvo la posibilidad de hacer una Constitución que, lejos de ser la serie de concesiones entre unos y otros, con ventaja para los nacionalistas, hubiera sido un marco de convivencia en torno a los grandes valores democráticos, relegando a éstos a la insignificancia que entonces tenían. Pero en Felipe González siempre han prevalecido el sectarismo y el odio a la derecha, así que no es de extrañar que el partido que refundó haya girado siempre en torno a estos nefastos sentimientos. Lo raro es que haya tenido afiliados inteligentes y honrados, como ha sucedido, sin que se dieran cuenta de todo eso.
Lo de Aznar también es de nota. Prometió devolverle al CGPJ la independencia que le había arrebatado su antecesor y no lo hizo, lo cual es una bellaquería. Tampoco pensó nunca en dar la independencia al Fiscal General del Estado, con las consecuencias que estamos viendo ahora, y le dio a Pujol todo lo que le pidió, la cabeza de Vidal Cuadras y la infame AVL, entre otras concesiones.