domingo, 24 de noviembre de 2019

Lo de la violencia llamada ‘de género’ es importante

Y lo es porque muchos votos, muchas subvenciones y, en definitiva, muchos modos de vida dependen de que cuaje el relato. Los datos del caso, pongo el enlace por si alguien tiene interés por la verdad, andan por aquí: https://twitter.com/DathosBD?lang=es
En esta etapa de la historia en la que, más que nunca, las cosas no son como son sino como cada cual las quiere ver: ‘Así es, si así os parece’, ¿les suena, les suena?, está de moda construir un relato sobre la realidad existente, sobre todo, por parte de aquellos que, hueros de ideología, de talento, de buenas intenciones, y de todo, al fin, necesitan agarrarse a un poste, a lo que sea, a un traslado de huesos, estéril, se mire por dónde se mire, para que no venga otro detrás y cambie el colchón, porque el colchón se cambia siempre que cambia el usuario. Luego ocurre que unos son más discretos, porque el colchón nuevo lo pagamos entre todos, y otros más bocazas, más desvergonzados, más chuletas, porque si tuvieran que pagar el colchón nuevo de su bolsillo ya veríamos.
La cuestión es que hay que hablar de violencia de género, como si fuéramos británicos, como si la lengua española no fuera capaz de proporcionar vocablos adecuados para explicar el asunto y haya que recurrir al concepto británico, y como si los españoles nos pasáramos la vida haciendo el mal a las señoras.
No estoy muy seguro de que este sea el camino para hacer una sociedad mejor. Más bien, me parece un subterfugio para que ciertos partidos, no diré los nombres, aumenten su caudal de votos, o quizá lo multipliquen. El modo en que se abusa del concepto, con pancartas en lugares inadecuados, por oficiales, invita a pensar en lo último. Al final, nos iremos todos a paseo, por bobos.


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