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miércoles, 9 de enero de 2019

Puigdemont teme, con razón, por su vida

El prófugo, émulo de Dencás, sabe que resulta muy molesto para los suyos y el hecho de que haya dado a probar la comida a sus escoltas demuestra que piensa que los encargados de matarlo son ellos.
A nadie más que a los catalanistas molesta Puigdemont, porque con sus extravagancias y ridiculeces demuestra al mundo que todo lo que viene sucediendo en Cataluña es un movimiento grotesco organizado por unos pirados muy consentidos. De hecho, le ha sucedido en el cargo uno, Torra, que está igual de tocado del ala o más.
Para los gobernantes catalanes, tan asustados y prudentes mientras estuvo en vigor el 155, y tan crecidos con el gobierno de Sánchez, que es el gobierno Frankenstein, el conocido por los suyos como El Mocho es una molestia, un trasto que no saben dónde poner. No lo pueden dejar de lado porque los dos millones de enfebrecidos catalanistas no lo entenderían. Se ha estado alimentando el mito durante tanto tiempo, y todavía se alimentó más cuando de forma tan humillante y cobarde se dio a la fuga, que no pueden cortar de repente el suministro. Hay que seguir disfrazando la deserción y hacer creer que no es tal, sino exilio. Si por lo menos estuviera quieto y callado… Pero no puede hacer eso, porque en ese caso lo olvidarían sus fanáticos seguidores y sus sucesores en el gobierno podrían suprimir la ayuda que le prestan.
Si realmente piensa que lo quieren matar, se pone el chaleco antibalas para salir, porque sabe que en casa no le van a disparar; tendrían que hacerlo de un modo que les permitiera decir, al menos durante algún tiempo, que el asesinato había sido obra de los aspanyols.
Todo apunta a que padece una paranoia galopante, que habría que añadir a otros rasgos de esa personalidad suya tan poco equilibrada. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Hundimiento del PSOE y de Ciudadanos

Los malos resultados del PSOE en el País Vasco y Galicia abren la puerta a la esperanza de que por fin los dirigentes de este partido se den cuenta de que es necesaria una refundación que lo dote de contenido ideológico, que lógicamente ha de ser incompatible con cualquier doctrina nacionalista.
Pero esos resultados también presentan el peligro de que el Secretario General del PSOE, a la vista de que lo tiene todo perdido, pretenda salvar su cabeza echándose en brazos de Podemos, lo cual sería malo para España y peor para el PSOE. Esperemos que el gobierno Frankenstein no llegue a hacerse realidad. El motivo para la esperanza consiste en que si llegara a producirse tendría poco margen de maniobra.
Ciudadanos es un partido que surgió porque unos personajes catalanes se cansaron de votar al PSC dada su deriva nacionalista. Pero esta deriva ya estaba presente en su origen y no explicaron cómo es que hasta ese momento sí le pudieron votar. El caso es que Ciudadanos nació siendo socialdemócrata y ha pasado a ser, por motivos electorales, dado que la mayoría de sus votantes lo fueron antes del PP, de derechas. Da la impresión de que sus anteriores votantes vascos y gallegos se han abstenido en esta ocasión o han vuelto al PP, sobre todo para contrarrestar los éxitos que pudiera conseguir Podemos.
El PP también debería recapacitar, puesto que habiendo sido castigado tan duramente por ETA no debería haber dulcificado su discurso con los integrantes de la banda ni sus simpatizantes. Los proetarras siempre votarán a Bildu o a Podemos y nunca podrá conseguir el PP ningún voto de este sector, cosa que debería mirar con alegría. Muchos de los potenciales votantes del PP se han decantado por el PNV para cerrar el paso a Bildu. El PP vasco debería reconciliarse con las víctimas del terrorismo, reconociendo lo mal que se viene portando con ellas.