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lunes, 24 de octubre de 2011

El Levante U.D., líder

Creo que es conveniente que avise de que no sigo el fútbol desde hace años y que ni siquiera vi el partido en el que España ganó el Mundial. La razón es que el fútbol ya no es deporte. Hay tanto dinero en juego que cuando se pierde un partido da la impresión de que se ha perdido una guerra.
No sólo mueve mueve mucho dinero el fútbol, sino que sus dirigentes tienen privilegios sobre los demás mortales. Consiguen licencias de obra en tiempo récord, cuando acometen obras de ampliación, o de lo que sea, invaden terrenos que no son suyos, se les conceden recalificaciones, etc. Además de todo eso, son remisos para pagar a la Seguridad Social y me temo que alguna se les han perdonado impuestos y cotizaciones. Sin contar con que han contribuido al descalabro financiero de las televisiones públicos. Para gozar del fútbol hay que cerrar los ojos a un sinfín de asuntos.
Por eso ahora me alegro de que un equipo modesto, como es el Levante U.D., cuyo presupuesto puede que sea el más bajo de primera división, vaya por delante de todos esos equipos millonarios. No me extrañaría que varios jugadores cobraran cada uno de ellos al año una cantidad superior al presupuesto del Levante. ¿Cómo justifican ahora los directivos todo ese derroche?
Ojalá los jugadores del Levante no se vengan abajo, ni se asusten de su hazaña, ni se endiosen a causa de las alabanzas. Si logran mantener la entereza hasta el final, habrán hecho un gran bien al fútbol español en particular y a España en general, puesto que habrán desmontado un tinglado de considerables dimensiones.
Hay varios libros sobre el Centenario, porque el hecho de que el club sea modesto no implica que sea reciente. Yo colaboré en el titulado “Tus colores son los míos”, en el que más de cien valencianos hablan de este club.

jueves, 25 de octubre de 2007

Presupuestos salvados

El gobierno ha conseguido que se aprueben los presupuestos del año 2008 por muy escaso margen, gracias a algunos apoyos que tampoco resultan muy tranquilizadores. La ley electoral concede demasiada representación a los partidos nacionalistas, que por tener todos los votos concentrados en un lugar, pueden obtener más escaños que otro partido que obtenga muchos más votos, pero dispersos. Esta ventaja evidente no ha sido desaprovechada por los nacionalistas, de modo que podemos ver que personas que odian a España, que militan en partidos de los que puede decirse que son enemigos de España, forman parte del gobierno de España. En estos tiempos difíciles, en los que sería conveniente que los dos partidos más grandes fueran capaces de ponerse de acuerdo en las principales cuestiones. En este caso, cabe hablar fracaso por parte de ambos, puesto que los ciudadanos les pagamos para que resuelvan problemas y con su actitud lo que hacen es engrandecerlos e incluso crear problemas nuevos. En este sentido, calificar de éxito la aprobación de los presupuestos parece irresponsable. La situación es tan difícil y complicada que si no fuera porque el PP actual no despierta ninguna gran ilusión en el electorado, el gobierno podría caer en muy poco tiempo. En cierto modo puede decirse que es el hastío que provoca el PP lo que sostiene al gobierno. También conviene resaltar que uno de los votos que ha recibido el gobierno procede de Joaquín Calomarde, un tránsfuga, cuya capacidad intelectual probablemente sea mayor que la de muchos de sus ex compañeros que han ido progresando en el partido, mientras él veía sus expectativas frustradas, en el caso de que las tuviera. Hubiera resultado mucho más elegante por su parte que devolviera el escaño. Con su actitud, que denota deseos de venganza hacia su antiguo partido lo que hace es dar la razón a éste. Ahora bien, tampoco fue elegante Martínez Pujalte, cuando le gritó desde su escaño “ni tránsfugas”.