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domingo, 28 de julio de 2013

La trascendencia del fútbol

Debo comenzar diciendo que lo que me interesa del fútbol es la cantidad de impuestos que presuntamente evaden muchos de quienes viven en ese mundillo. También me indigna que los clubes de fútbol deban tanto dinero a la Seguridad Social y, por supuesto, los desaguisados urbanísticos que se perpetran a causa de este espectáculo que comenzó siendo deporte.
Pero, ahora que lo pienso, si el fútbol fuera un espectáculo no gozaría de tanta impunidad; realmente, es un negocio, que consiste en la explotación de los sentimientos, exactamente igual que el nacionalismo, y aunque no hace tanto mal, porque es difícil llegar a esos extremos, el mal que hace tampoco es moco de pavo.
La explotación de los sentimientos permite saquear los bolsillos de los contribuyentes de una manera o de otra, sean o no aficionados al fútbol. A pesar de que los clubes de fútbol están arruinados y de que si primara el criterio de honradez desaparecerían bastantes de ellos, hay cola para ser presidente de club de fútbol.
Hay un club que es “más que un club” y hay otros clubes que le han echado el ojo a la fórmula y tratan de subirse al carro, haciendo que las camisetas que llevan sus jugadores lleven los colores de la senyera, o incorporando el murciélago, o con tretas similares.
Si tan solo se tratara de jugar al fútbol, enfrentando a once contra once, procurando que el público se lo pasara bien, fuera cual fuera el resultado final, podría calificarse al acto de deporte o espectáculo. El público, que es quien paga, sería el rey. Pero no es así. Quieren hacernos creer que el fútbol es algo trascendente. ¿Trascendente para quien? En estas condiciones el público ya no es el rey. Pensar que lo sigue siendo es una ingenuidad. Decir que se manipula a la gente también es una ingenuidad. Quien no quiere no es manipulado.

lunes, 24 de octubre de 2011

El Levante U.D., líder

Creo que es conveniente que avise de que no sigo el fútbol desde hace años y que ni siquiera vi el partido en el que España ganó el Mundial. La razón es que el fútbol ya no es deporte. Hay tanto dinero en juego que cuando se pierde un partido da la impresión de que se ha perdido una guerra.
No sólo mueve mueve mucho dinero el fútbol, sino que sus dirigentes tienen privilegios sobre los demás mortales. Consiguen licencias de obra en tiempo récord, cuando acometen obras de ampliación, o de lo que sea, invaden terrenos que no son suyos, se les conceden recalificaciones, etc. Además de todo eso, son remisos para pagar a la Seguridad Social y me temo que alguna se les han perdonado impuestos y cotizaciones. Sin contar con que han contribuido al descalabro financiero de las televisiones públicos. Para gozar del fútbol hay que cerrar los ojos a un sinfín de asuntos.
Por eso ahora me alegro de que un equipo modesto, como es el Levante U.D., cuyo presupuesto puede que sea el más bajo de primera división, vaya por delante de todos esos equipos millonarios. No me extrañaría que varios jugadores cobraran cada uno de ellos al año una cantidad superior al presupuesto del Levante. ¿Cómo justifican ahora los directivos todo ese derroche?
Ojalá los jugadores del Levante no se vengan abajo, ni se asusten de su hazaña, ni se endiosen a causa de las alabanzas. Si logran mantener la entereza hasta el final, habrán hecho un gran bien al fútbol español en particular y a España en general, puesto que habrán desmontado un tinglado de considerables dimensiones.
Hay varios libros sobre el Centenario, porque el hecho de que el club sea modesto no implica que sea reciente. Yo colaboré en el titulado “Tus colores son los míos”, en el que más de cien valencianos hablan de este club.

jueves, 22 de julio de 2010

Alberto Contador, pitado

El ciclista español, Alberto Contador, ha sido pitado en Francia por los espectadores porque no paró cuando su rival había sufrido una avería mecánica. Hay que decir inmediatamente que si hubiera sido francés no le hubieran pitado. Y también que si en esta edición de la vuelta a Francia hubiera participado un francés con posibilidades de ganarlo, se le hubiera preparado un recorrido a su medida.
Por otro lado, según informa la prensa, hubo un año en el que no se dejó a Alberto Contador en esa vuelta por ser sospechoso de consumir drogas. Quizá la organización se ensañó con él. No consta que se hayan disculpado con él. Los ciclistas, y con toda seguridad los profesionales de otros deportes en los que hay mucho dinero en juego, consumen drogas desde hace mucho tiempo. Según contaba la prensa de la época de Bahamontes, cierto ganador del Tour se iba de juerga alguna que otra noche y al día siguiente estaba como una rosa, disputando la etapa. Bahamontes no se drogaba y la prueba está a la vista. ¿Cuántas vueltas a Francia hubiera ganado de ser francés?
Con Alberto Contador iban otros corredores el día en que su rival sufrió la avería. Esos otros corredores tampoco pararon. ¿Por qué silban sólo a Corredor? Estaría bueno que cada vez que alguien sufriera una avería o caída, hubiera que parar la carrera. Ni en los tiempos más románticos del deporte podría haberse pretendido algo así. Ni tampoco que sólo parara el más directo rival y los demás no. ¿A cuántas estrategias, retorcidas, por supuesto, podría dar lugar este modo de conducirse? Exigirle a un deportista profesional un comportamiento que va más allá de lo deportivo y que entra de lleno en el campo de la caridad no parece muy realista. Máxime cuando no se sabe de nadie que se haya comportado así.

'Los Borgia'
'La ciudad desplazada'
'Tus colores son los míos'
'El filósofo entre pañales'
'Dichos, comparaciones y frases populares'
'Homero, Ilíada'
'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'