viernes, 4 de abril de 2025

La querella de Juan Carlos I

 

No voy a entrar en los motivos por los que se ha querellado con uno y no con otros, porque no creo interesante ese detalle, sino otros. Se ha instalado la idea en las gentes más torpes o más livianas de que el único que robaba era el Rey Juan Carlos, y no. Seguramente, son muchos los que se han llevado más que él. Al redactar la Constitución no solo se procuraron la inmunidad, sino también y sobre todo la impunidad. Al llegar Sánchez al poder se ha ido todo a pique, porque no se conforma con la impunidad. Quiere ser el Rey. Quiere ser Dios.

Los hay que no tenían nada y ahora, y desde hace tiempo, no les falta de nada. Hubo un despabilado que tiene un digital muy leído que dijo que puesto que el Rey robaba, también lo hacían otros. Pues no. Sería que al ver que otros robaban se haría el ánimo él también. Si todos devolvieran lo que se llevaron, Hacienda, que dicen que somos todos, sería rica. Pero ni es rica, ni somos todos.

Es bueno que Juan Carlos I haya dicho alto ahí y vamos a ver si a partir de eso el personal recapacita y se modera un poco. El que no va a recapacitar es Revilla, de cuyas finanzas tampoco sabemos nada, y al decir esto no he dicho nada.

Sería conveniente que en cuanto haya un cambio de gobierno, y ojalá sea pronto, el nuevo encargue a una serie de personas relevantes y con conocimientos en la materia la redacción de una nueva Constitución, basada en los más altos ideales y centrada además en el ahorro. Vienen tiempos duros y este despilfarro que hemos conocido a lo largo del tiempo democrático ya no tiene cabida, porque los desafíos que vienen no son poca cosa. La deuda es enorme y los ingresos no cubren los gastos.

Esos libros míos

jueves, 3 de abril de 2025

Zapatero se hace el bobo

 

Digo que se hace el bobo porque él, mientras tanto, va comprando propiedades, que, dicho sea de paso, tampoco le pueden ocupar. Estos que defienden la ocupación se refieren a las de las casas de los demás. Pero aquí tocaba hablar del concepto de bobo. ¿Es más bobo quien muere por un ideal que quien traiciona para enriquecerse?

Zapatero ha traicionado claramente a los españoles una y otra vez y adquiere visos de realidad la leyenda de que Maduro le regaló una mina de oro. Lo que sí se sabe es que sus hijas, las de Zapatero, están haciendo negocio en Venezuela. El caso es que presentó su libro La Solución Pacífica, en Madrid, acompañado por José Manuel Albares y Máriam Martínez-Bascuñán, durante la cual pidió sustituir las armas por instituciones de paz. El papelón de sus dos acompañantes es antológico. Está bien que Zapatero quiera pasar por idiota, porque es su negocio y sabe que los sectarios van a dar p0r bueno lo que diga. Ahora bien, este por lo menos se escribe sus libros, aunque luego resulten verdaderos tostones, que encima no sostienen. Sánchez, dicen que presente en la sala, necesita que se los escriban otros.

El caso es que este tipo, que ha sido presidente del gobierno. Y tenía como presentadores al ministro de Asuntos Exteriores y a una periodista de El País, tiene que saber perfectamente, así como los dos amigos que lo acompañaban y el público presente en la sala, que lo que dijo es una majadería. Zapatero tiene que defender a Maduro, a Putin y a Xi Jinping, asesinos implacables los tres, pero aliados suyos. No se le ocurre nada mejor que decir que hay que atacarlos con flores.

Todos los que acudieron al acto y aplaudieron las vilezas que tuvieron que escuchar deberían ser condenados a leer el libro que, sin duda, compraron con la intención de dejarlo luego en cualquier lugar. Yo he leído cosas de Zapatero y es soporífero.

Esos libros míos

miércoles, 2 de abril de 2025

El Parlamento Regional Catalán es un chiste

 

Quiere investigar los discursos de odio. Pero si el catalanismo es odio y rencor en estado puro. Si se le quitan el odio, la violencia física o moral y los insultos se queda en nada. Deja de existir.

De ello se deduce que lo de investigar los discursos de odio es un eufemismo mediante el que disfraza la realidad. Lo que se pretende averiguar es quien se somete a la dictadura nacionalista y quien no. El odio a España y, concretamente, a Madrid lo ponen de manifiestos los catalanistas sin esforzarse lo más mínimo. Les sale del alma. Se niegan a hablar español, aunque se conoce que en privado es lo que hablan, porque todas las encuestas y especialmente las suyas muestran que el catalán se habla cada vez menos, lo cual es corroborado por la lógica más elemental.

Mientras la clase política presiona y arma ruido y vocifera, los ciudadanos que pagan impuestos y trabajan optan por hablar español siempre que pueden, lo que ha llevado a que los histéricos quieran poner espías en los patios de los colegios, para vigilar lo que hablan los estudiantes en el recreo, y mandan espías a visitar los comercios, para comprobar en qué lengua les atienden.

Es una auténtica locura lo que está ocurriendo con las lenguas vernáculas en España, y con otras manías nacionalistas, y en este sentido puede haber venido bien la aparición del amoral Trump, porque al romper todas las reglas de juego no nos queda más remedio a los demás que centrarnos en lo importante. Todavía los catalanistas no se han enterado de que sus chorradas están absolutamente fuera de lugar. No queda más remedio que gastar el dinero en armamento. A Zapatero le tuvo que llamar la atención la UE y con Sánchez ocurrirá lo mismo. No le van a aceptar sus trolas, sino que le exigirán contante y sonante. Seguramente, se verá obligado a dimitir, pero en cualquier caso él, o su sucesor, tendrá que recortar gastos.

Esos libros míos

martes, 1 de abril de 2025

El arma del catalanismo

 

Tiene más, pero todas son del mismo estilo, o sea, propias de regímenes dictatoriales. Y es que los catalanistas no respetan nada y viven en una realidad paralela que solo existe en sus mentes.

La lengua catalana fue unificada por Pompeyo Fabra, que se sirvió de criterios políticos y no lingüísticos. Dada la cortedad del léxico catalán se vio en la obligación de incorporar muchas palabras nuevas, y procuró que estas fueran muy distantes del español, al que ellos llaman castellano, en el intento de que empate con el catalán. Intentan, por todos los medios, imponer su lengua vernácula y van de ridículo en ridículo y ofendiendo, porque se apropian de lo que no es suyo y siembran la devastación por donde pasan.

«Puede decirse que hay democracia en un lugar cuando alguien que piensa lo contrario que la mayoría puede transitar tranquilamente por sus calles». Pues eso en Cataluña no puede ser, porque el catalanismo presiona, insulta y hace boicot. Es absolutamente antidemocrático. Si se le quita la posibilidad de amedrentar y de dar órdenes se diluye y desaparece. De ahí que sabiéndolo, cuando nota que aumentan las dificultades, sube la presión.

Una de las medidas que gusta más a las dictaduras es la delación. Pero ese que también, para vergüenza de los españoles, la viene utilizando el ministerio de Hacienda desde hace mucho. Eso ocurre por no tener las ideas claras. Los ministros de Hacienda pueden saber de números o no, pero de ética no tienen ni idea. Pues esta arma la utilizan los catalanistas con respecto a la lengua. Se han gastado muchos millones, regalados por los sucesivos gobiernos de España, para fomentar el engendro de Pompeyo Fabra, con el resultado de que cada vez se habla menos porque las lenguas no se pueden imponer ni prohibir. Lo que consiguen con todo eso es envilecer a los catalanistas, porque los catalanes sensatos no se dejan.

Esos libros míos