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martes, 10 de diciembre de 2019

Entre Abascal y Otegui

Es normal que a un podemita Otegui le parezca mejor que Abascal. Tengo escrito que para votar a Podemos hay que sentir odio. No se puede pensar otra cosa a la vista de la querencia de estos por la guillotina, de sus simpatías hacia el régimen de Maduro, o el del iraní, que no se cansa de ahorcar homosexuales, pero sobre todo hacia ETA y, especialmente, hacia Otegui.
Decir que Otegui es mejor que alguien, que Lucifer por ejemplo, es no tener ni idea de lo que se habla. Otegui no puede ser mejor que nadie, es tan malo como el peor de todos. Es tan malo como Bolinaga, De Juana Chaos, Chapote (he advertido varias veces que mi teclado no tiene tx), Azpiazu, etcétera.
Otegui ha estado en la cárcel a causa de sus fechorías como etarra. Nunca se ha arrepentido del daño causado; es más, cínicamente dijo que habían causado (los etarras) más daño del que tenían derecho a hacer. O sea, se atribuye el derecho a hacer daño. Luego, con su habitual doblez, él y los suyos acusan a la policía de torturar a los detenidos. Pero si la policía los torturase sería para impedir sus atentados; por supuesto que no lo hace, porque lo prohíbe expresamente la ley y si algún policía incurre en esas prácticas recibe su castigo.
Cada vez que Otegui habla es para demostrar lo dicho, que nadie puede ser peor que él, que es infame entre los infames, y que quienes se fotografían con él, se abrazan a él, lo alaban o defienden, se ponen a su altura, o sea, la más baja que puede tener un ser humano.
Rupérez lo acusa de haberlo secuestrado, sin que el etarra lo haya negado nunca, y hay más de 300 atentados etarras por resolver. A nadie le podría extrañar que alguno o algunos de ellos hubieran sido perpetrados por ese ser infame.


viernes, 12 de agosto de 2016

Condenan a muerte al Dormilón Siniestro

Ha sido en Los Ángeles, California, y el condenado a la pena capital responde al nombre de Lonnie Franklin Jr. Es un asesino en serie que ha enviado al otro mundo a una decena de mujeres al menos.
Resulta sorprendente, aunque quizá se trate de una fórmula habitual en aquellos lugares, que la juez, Kathleen Kennedy, al dar cuenta de la sentencia, dijese que “los crímenes no son justificables bajo las leyes de Dios o de los hombres”. No hay ninguna necesidad de invocar a Dios, y menos habiendo una pena de muerte por en medio, puesto que se trata de la justicia humana. Por otro lado, la existencia de Dios es posible, pero nadie la ha probado ni la podrá probar jamás y en esas condiciones es imposible conocer sus leyes.
Puesto que se nombra a Dios al hablar de la sentencia, sería correcto preguntarse si estará de acuerdo con la pena de muerte, cosa que, en principio, cuesta mucho suponer, salvo que se trate de un dios imaginario al que se recurre de forma retórica.
En España tenemos criminales tan sanguinarios como el tal Dormilón, si no más, como son los casos de De Juana, Azpiazu, Bolinaga y muchos otros, bastantes de ellos todavía sin ser atrapados y juzgados. Pero en lugar de haber sido condenados a muerte se están chuleando y burlando de toda la sociedad, con el apoyo de la parte más infame de ésta.
Ni tanto, ni tan calvo cabría decir. Si la pena de muerte causa dolor y vergüenza ajena, porque supone poner a la sociedad a la misma altura que la persona a la que se va a matar, que los terroristas se burlen de las víctimas, y el caso más reciente es el de Otegui, resulta intolerable. La cadena perpetua y la pertenencia a un grupo terrorista como agravante para cualquier delito, parecen soluciones aceptables.


martes, 3 de febrero de 2015

Prisión permanente revisable


Vengo sosteniendo que con la cadena perpetua nos habríamos ahorrado muchos atentados de ETA, mucha de la vergüenza que hemos pasado a causa de las negociaciones de los sucesivos gobiernos con la banda y muchos ridículos como el de la 'huelga de hambre' de De Juana, el de Bolinaga paseándose por las tabernas o los etarras fugados a Venezuela y otros países.

El punto 2 del artículo 25 de la Constitución contiene una ingenuidad: Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social. ¿Cómo se pueden reinsertar De Juana, Bretón o Carcaño? Alguien, delinque, se le captura, se le aplica la pena y punto. El infierno está empedrado de buenas intenciones.

Lo de que las penas sean revisables me parece fantástico. Yo creo que todas deberían serlo, si hubiera medios suficientes. El problema consiste en saber quiénes han de revisar las penas. Porque se supone que debería hacerlo un tribunal compuesto por psicólogos, psiquiatras y juristas especializados y suficientemente numeroso para reducir todo lo que sea posible el margen de error. Y hay otro problema añadido que hace que la ley no sea conveniente y es que en España no hay separación de poderes. El tribunal que revisara las penas debería ser totalmente independiente. En la actual situación española podría dar lugar a cambalaches, que serían una burla al pueblo, aunque el pueblo esté dispuesto a admitirla. Podría dar lugar incluso, según el partido que ganara las elecciones, a una suelta masiva de etarras.

De modo que en lugar de empezar la casa por el tejado, habría que ir a los cimientos. Habría que modificar la Constitución, eliminando ciertos privilegios, para que todos los españoles sean iguales ante la ley, y ñoñerías como la citada, que perjudican a la mayoría decente y trabajadora. Garantizada la defensa de los derechos de los ciudadanos se puede pensar en la revisión de penas para aquellos que se hayan esforzado y lo merezcan.


miércoles, 4 de junio de 2014

Piden el indulto para la asesina

En los tiempos que corren triunfa lo visceral; a los argumentos razonables se les oponen los sentimientos, y quienes los esgrimen no se consideran obligados a explicar sus razones, ni tampoco si esos son nuevos o perdurables, simplemente exponen el sentimiento y exigen que se respete; da igual que la base de ese sentimiento sea el odio.
Ahora, puesto que estamos en democracia y la gente confunde las churras con las merinas, hay una corriente de simpatía hacia la mujer que se tomó la justicia por su mano y dio una muerte atroz al violador de su hija, que ya había sido condenado a la cárcel, no es que hubiera quedado impune.
La gente confunde las churras con las merinas cuando cree que la democracia consiste en dar satisfacción a los deseos en lugar de comprender que es asumir la responsabilidad de trabajar por el bien común, cosa que pasa por el escrupuloso respeto a las leyes.
No me extrañaría que esos mismos que exigen que se indulte a la asesina fueran los que piden a las víctimas del terrorismo que perdonen a los etarras. Y si una de ellas pillara al etarra que le puso la bomba y le tirara una pedrada que le causara una herida serían multitudes las que protestarían, alegando que eso es una salvajada, etc.
Lo que alega el abogado de la asesina es que padece una enfermedad incurable, y eso es otra cosa. A Bolinaga se le permitió salir de la cárcel, con la excusa de que se veía su muerte como inminente, y así lleva ya un montón de tiempo, 'muriéndose' de bar en bar. Y si Bolinaga ha salido también podría hacerlo la señora esta, pero como permiso especial, no indultada.
Cuando la gente se dé cuenta de que las leyes deben cumplirse, podremos hablar de democracia. Lo que ocurre ahora es que se buscan excusas, y cualquiera vale, para no cumplir ninguna.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Sortu aconseja a los presos etarras que reconozcan el daño causado a las víctimas

Estas cosas las dicen representantes de partidos políticos admitidos como legales y aquí a nadie le cae la cara de vergüenza, ni pide perdón.
Me refiero, obviamente, a los que sus esfuerzos han hecho posible que este partido y otros similares sean legales.
Estos despabilados se dirigen a los presos etarras, no a la banda de delincuentes, no a los que andan por la calle, porque sus asesinatos todavía no han sido esclarecidos.
La banda como tal puede seguir, según estos políticos legales, defendiendo los atentados como método para sus desvaríos.
Los que están encarcelados han de hacer acopio de caradura, cosa que no les cuesta mucho, para poder exigir de este modo que los suelten.
Las víctimas, como viene siendo habitual, no pintan nada. Han de soportar la burla. Por ahí andan Bolinaga y unos cuantos más.
Se benefician estos tipos de la clase política que sufrimos los demás, casi todos pensando en el rédito electoral. En el País Vasco, quien mantenga una postura correcta con esa banda de delincuentes de la peor clase y sus simpatizantes, se queda sin votos, que es lo que le ocurre a UPyD. En los demás partidos da la impresión de que todos andan vigilando con el rabillo del ojo las expectativas electorales de los demás, de modo que cuando se percibe que unos pierden un puñado de esos votos infames, los demás se aprestan a recogerlos. Y esas aguas revuelvas sirven a los asesinos y sus defensores.
¿De qué le sirve a una víctima el arrepentimiento del terrorista? Estas cosas son propias de la conciencia de cada uno, si la tiene. El arrepentimiento no debería tener nada que ver con la condena que se le ha impuesto a cada. Quien de veras se arrepiente desea purgar su pena.
 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Breivik no está a gusto en la cárcel

No es raro que se haya quejado de que no se le respetan los derechos humanos. Los asesinos de este calibre son todos igual de miserables.
Disfrutan mientras matan. De eso no cabe duda. En el juicio se comportan con mucha chulería. En la cárcel, lloran.
No creo que en Noruega sean tan ñoños como en España. Ya hemos visto aquí algunos episodios similares, con De Juana, con Bolinaga, etc. Los proetarras también hablan de los Derechos Humanos, etc. E incluso algún que otro clérigo ha tomado también esa senda. El Vaticano, ante estos y otros desmanes, calla. Se conoce que Dios no ilumina a los clérigos en lo que a estas cuestiones se refiere. Prefiere dejarlos en el error y que se condenen.
Según las informaciones difundidas cuando la condena de Breivik, que fue de 21 años de cárcel, la pena máxima de Noruega, pero luego, en las notas adicionales venía lo sustancioso de la condena. Al cumplir diez años de cárcel le examinará un tribunal, y a partir de ese momento lo volverá a hacer cada cinco años. Si en alguna de esas revisiones el tribunal considera que Breivik se ha civilizado, ordenará que se le ponga en libertad. Pero también puede ocurrir, y de hecho es lo que se vaticina para este caso, que el citado tribunal no considere nunca que se ha civilizado, en cuyo caso no saldría jamás de la cárcel. De modo que la pena de 21 años es orientativa. Se le ha impuesto la pena máxima.
Y de nuevo, las leyes noruegas y el modo de llevarlas a cabo, nos dan envidia a los españoles. Con el sistema noruego ningún preso etarra hubiera sido excarcelado. Y las protestas de los proetarras no tendrían sentido. Cada cinco años, los presos tienen la posibilidad de salir a la calle. Si no la aprovechan es su culpa.