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viernes, 26 de agosto de 2016

Iglesias ve posible un gobierno de ‘progreso’

Es para echarse a temblar, claro. Primero hay que ver a qué llaman progreso estos tipos. Hay que ver cómo eran Irán o Venezuela antes de tener los gobiernos actuales y cómo son ahora.
El progreso hacia la miseria es evidente en ambos casos. Les molesta a los de Podemos que se saque a relucir su relación con estos regímenes, e incluso suelen aducir que los jueces han sobreseído todas las denuncias, pero lo que no han negado nunca, porque no pueden, es su relación con ellos.
Por otro lado, también son evidentes sus inclinaciones dictatoriales, su gusto por los escraches y su desprecio de la justicia, cosas todas ellas que los descalifican totalmente como demócratas. Es más, la ley no debería permitir este tipo de partidos cuya finalidad es destruir el Estado para edificar sobre sus ruinas una tiranía de extrema izquierda.
El gusto por la mentira es proverbial en los podemitas. Todo lo que les sirva para conseguir el poder, y si lo consiguen ya no piensan soltarlo, les parece lícito. Hay muchos vídeos en los que se muestra la simpatía que sienten hacia los etarras, esos tipos que están en el nivel más bajo de la escala humana. Pues los podemitas no pueden estar mucho más arriba, sino que seguramente están al mismo nivel. Se enfadaban también cuando salían a relucir estas simpatías en la red, pero ahora que se han situado junto al etarra Otegui en contra de la Justicia, ya no lo pueden negar, como tampoco sus intenciones dictatoriales y su desprecio por la democracia.
Lo curioso del caso es que el PSOE está más próximo a Podemos que al PP, lo cual evidencia su tendencia al suicidio político. El PSOE no encuentra su rumbo. Se ensaña con Bárcenas y tiene en sus filas a Eguiguren, Chaves, Griñán, Narciso Serra, etc.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Susana Díaz pierde fuerza

Aquellas llamadas al orden con las que Susana Díaz saltó a la palestra llenaron de ilusión a muchos, votantes o no del PSOE. Antes de eso, las expectativas que despertaba eran escasas, dado que llegaba al cargo de la mano de Griñán y con la sombra producida por el escándalo del PSOE andaluz.
Que en este partido hubiera algún intento de regeneración y se percibiera el intento de poner en el mismo tenía que esperanzar a todos aquellos que desean que triunfe la ley, que es la única garantía de las personas decentes.
Hay políticos en España y en el propio PSOE para los cuales la ley es papel mojado cuando no les sirve para sus intereses particulares. Esa es la cuestión, cuando los intereses de algunos valen más que la ley los pobres están perdidos, y cuando digo pobres me refiero a quienes disponen de pocos recursos económicos, no a esos cuyo espíritu es tan mezquino que no reconocen la importancia de respetar la ley.
Parece ser que el maniobrero Rubalcaba, que parecía desbordado por Susana Díaz va imponiendo sus tesis en el partido, aunque públicamente apoye a la andaluza. De ahí que el portavoz del PSC, llamado Jaume Collboni, haya podido decir, sin que nadie le llame al orden, que su partido no se sumará a la manifestación del Día de la Constitución, “porque no es el momento de levantar bajas pasiones” y el “compromiso de los socialistas con la reforma constitucional es claro y explícito”. Es bruto este Collboni y, no obstante, es el portavoz de los socialistas catalanes. ¿Se habrá dado cuenta Susana Díaz de que es bruto? Seguro que Rubalcaba sí. Quizá Rubalcaba se ría para sus adentros, y calle.
La Constitución es la ley, el mejor recurso de los pobres. Quien desautoriza a la ley favorece a los ricos. Cuando se cambie, si se cambia, habrá que respetar la nueva.

viernes, 13 de septiembre de 2013

El dinero de los ERE

Mientras la juez Alaya sigue el rastro del dinero de los ERE, los socialistas han hecho una piña en contra suya. Y mientras la critican les queda tiempo para alentar y aplaudir a Pablo Ruz.
En el otro lado ocurre tres cuartos de lo mismo. Gallardón trata de mantener todo bajo control. Durante el felipato todavía quedaba una cierta inocencia democrática. Algunos jueces creían que podían desempeñar su tarea libremente. Luis Lerga Gonzálbez tenía dos casos sobre la mesa. El poder le prometió todo lo que necesitara para uno. Preguntó por el otro caso. Para ese nada, le dijeron. Y abandonó la carrera de juez para dedicarse a la abogacía.
Las cosas hoy están peor. El poder ha sofisticado sus medios. Garzón, que defendió una cosa cuando Pinochet y la contraria en el caso de Assange, llama corruptos a los jueces que le juzgaron. Garzón conoce bien ese mundillo, pero al contrario que Lerga quisiera seguir siendo juez.
Cuando Marino Barbero, con la mochila llena de ingenuidad, pretendió seguir con sus investigaciones, se filtraron a la opinión sus problemas con el banco. Nunca jamás se investigó el origen de esa filtración. Ningún socialista rompió el carnet, ni protestó por la atrocidad.
José Antonio Griñán, que estuvo en la Junta de Andalucía mientras se producía el saqueo de los fondos públicos, se toma a broma a la juez, en lugar de asumir sus responsabilidades, como sí hizo Antonio Asunción cuando fue ministro, en un caso en el que se le podía achacar mucho menos a Griñán en este.
Los socialistas le apoyan y critican a la juez, que es la que trabaja por los ciudadanos, mientras exigen vehementemente que se aclare lo del Gürtel y lo de Bárcenas.
Y mientras tanto nadie se acuerda del caso Millet, que puede quedar en nada. Todo puede acabar quedando en nada, porque como dijo cierta dama “el dinero público no es de nadie”. Pero cuando alguien lo coge, se lo queda. 

viernes, 28 de mayo de 2010

Que Zapatero sea malo…

José Antonio Griñán también parece ser de esos a los que gusta descubrir la pólvora de vez en cuando. Cuando no sabe qué decir, suelta un disparate, o uno tras otro, y se queda tan ancho. Respondió a los diputados del PP: “El hecho de que Zapatero sea malo no les convierte a ustedes en buenos”. Bueno, y qué. ¿Qué hacemos ahora, Griñán?
La incompetencia del presidente es manifiesta, pero a los nacionalistas catalanes no les interesa que coincidan las elecciones catalanas con las generales, así que han decidido ayudar a que la situación se deteriore más. A eso le llaman sentido de Estado, pues si no fuera por ellos la Unión Europea hubiera intervenido España. Pero si los nacionalistas catalanes hubieran querido el deterioro de España, incluida Cataluña, se hubiera detenido hace mucho.
Hemos llegado a esta situación por la incapacidad de la clase política española, como lo prueba el hecho de que todas las Comunidades Autónomas y todos los ayuntamientos están más endeudados de lo que sería razonable. Que Zapatero es un incompetente ya lo reconoce hasta Griñán. Pero el hecho de que lo haya reconocido no le convierte en bueno. Quizá tenga razón en que no cabe hacerse demasiadas ilusiones con el PP, pero si el PSOE no puede, o no le conviene, sustituir a Zapatero en estos momentos lo mejor es que convoque elecciones lo antes posible. Algo habrá que hacer, Griñán, y no sólo seguir el juego a los nacionalistas catalanes.
José Antonio Griñán, por otra parte, no se conformó con aquella perla, dijo más: Zapatero tiene mejor valoración que Rajoy. Ignora este hombre, por lo visto, que la democracia no es un sistema perfecto, ni pretende serlo. Y que estas mediciones tienen un valor relativo. También Aspiazu, el etarra cristalero, dijo que en su pueblo lo quieren más a él que a Pilar Elías. Las conclusiones que se pueden sacar de estos datos son siempre relativas.

'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
'Compañeras de viaje'
'No destruirán nuestra libertad'