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jueves, 9 de agosto de 2018

Estos socialistas están locos, ahora Baleares

Podría decirse que la aspiración más común entre los socialistas es la de transformar la sociedad; pero no sólo de los socialistas, también de otros tontos.
Esta pretensión delata a quienes la tienen en el sentido de que se creen mejores, ellos sabrán en qué se fijan para pensar eso; también es la prueba de que son irresponsables, porque cuando se cambia algo el resultado final no siempre es mejor que lo que había; muchas veces se empeora, otra cuestión es que quienes han perpetrado el cambio se den cuenta de ello.
Puesto que se creen mejores que los demás, pretenden decirles qué lengua deben hablar. Como tienen cogidos los funcionarios por la nómina, se ensañan con ellos, incapaces de comprender que eso es un abuso, una vileza como la copa de un pino.
Teóricamente, los políticos socialistas, igual que los de los demás partidos, deberían preocuparse por atender a los ciudadanos, por mejorar sus condiciones de vida. En cambio, lo que hacen es complicarles la vida empujándoles a hablar un dialecto -el catalán, que según el padre Batllori es infame e infecto- que no es de su interés.
Una lengua viene a ser como un abrigo, un automóvil, o una olla a presión para los ciudadanos, un instrumento que le sirva para su vida cotidiana. Nadie entendería que el gobierno de cualquier parte obligara a comprar una determinada marca.
Cuando alguien intenta imponer una lengua a los ciudadanos no queda más remedio que atribuirle mala intención. Los manipuladores nunca pueden tener buenos propósitos. Si los gobernantes fueran personas santas dejarían que los ciudadanos, funcionarios o no, se entendieran en la lengua que fuera posible, que alguna habría, y comprenderían que lo que interesa a los baleares, con vistas a sus negocios o profesiones, no es exactamente el dialecto catalán, con el que apenas se pueden entender con cuatro gatos. 

lunes, 7 de febrero de 2011

No a Batasuna

Hay dos libros que son fundamentales para entender el fenómeno del terrorismo etarra. El primero de ellos es, lógicamente, “Vidas rotas”, y antes de atender a las declaraciones de unos y otros sobre los estatutos presentados por Batasuna, convendría dar un repaso a sus páginas, para saber el porqué de algunos de los apoyos que presumiblemente va a recibir esta formación.
El otro libro es “Mal consentido”, y su lectura es indispensable para aquellos que tengan intención de dar su apoyo a Batasuna, para que no caigan en los errores que señala el profesor Arteta en su brillante exposición. Brillante y valiente, porque es uno de los que necesitan escolta en aquellas tierras. Resulta curioso, por otra parte, que a los intelectuales sólo se les haga caso, en los círculos políticos, cuando están a sueldo en algún Consejo de Cultura y se les ha preguntado previamente.
Por parte socialista, los que se han empeñado en ver avances con respecto al pasado por parte de los batasunos, pero sinceramente cuesta de entender que adopten esta postura, cuando es sabido que lo que desean es estar en las instituciones y con ese fin han adecuado los estatutos, pero es claro que si no condenan los asesinatos cometidos, renegando, por tanto, de los asesinos ni piden perdón a las víctimas, de modo que siguen estando en el otro lado.
Dicen los batasunos que su partido se opondrá a toda violencia, incluso la de ETA. Eso no se puede considerar más que como un insulto. Insiste uno de sus dirigentes en que ni justifican ni amparan la utilización de la violencia, provenga de donde provenga. Insisten en equiparar al Estado con la banda terrorista y un demócrata no puede estar conforme con eso. Puede estarlo un manipulador, de los que tanto abundan y gracias, en gran parte a los cuales, ETA ha logrado perdurar durante tanto tiempo. No le debería resultar tan fácil al partido que tradicionalmente ha apoyado a ETA volver a las instituciones. No debemos perder el respeto a las víctimas del terrorismo con tanta ligereza.

'Ajuste de cuentas'
'En defensa de las vacunas'
'Les Xanes'
'Don Quijote de la Mancha para Estudiantes'
'Platero y yo contado a los niños'
'Mal consentido'
'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'

martes, 9 de noviembre de 2010

Lo de la multiculturalidad

Aparentemente, no debería ser muy difícil que personas con distintas creencias religiosas, ateos y agnósticos convivan entre sí. En la práctica viene a ser como meter varios gallos en el mismo corral. Lo que viene a demostrar que, en realidad, la lucha es por el poder.
Sin embargo, se trata de un asunto que tarde o temprano habrá que resolver, por cuyo motivo lo conveniente sería abordarlo cuanto antes. La única manera de conseguir la convivencia civilizada entre todos consiste en establecer de forma clara y rotunda que el ámbito de las religiones es el espiritual y que fuera de ahí no se les admite. Se ha de llegar a un punto en que la tolerancia con el Islam será recíproca o no será. Habrá que exigir a los gobernantes islámicos que admitan la libertad religiosa en sus países, sin cuyo requisito no se deberían autorizar las mezquitas en los occidentales.
Los residentes en los países democráticos deberían saber, de forma clara y taxativa, que ningún líder religioso puede dar órdenes que contradigan las leyes del país en el que viven. Es bajo un Estado inequívocamente laico como se puede dar la hermandad entre creyentes y no creyentes. Cuando la religión se mezcla con el poder puede surgir algo tan terrible como la diabólica Inquisición de antaño. En nuestros días ya se ve de lo que son capaces los líderes religiosos islamistas.
Los sentimientos son claramente manipulables, como sabe la legión de manipuladores que pulula por el mundo. Los sentimientos, además, pertenecen al ámbito de lo privado y, salvo que sea estrictamente necesario, no deberían salir a relucir. Las creencias se mezclan con los sentimientos y con mucha frecuencia se imponen a la razón, lo que no deja de ser una sinrazón. Lo más noble que pueden hacer los líderes de cualquier sector de la vida humana es dirigirse a la razón de las personas y no excitar el interés o manipular los sentimientos. La multiculturalidad sólo puede darse en un entorno civilizado, con unas reglas de juego claras.

'Los más duros de la historia'
'Felipe V'
'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'
'Los tiburones han muerto'
'El Cid contado a los niños'

lunes, 20 de julio de 2009

Catalanofobia

Tenemos una financiación autonómica deficiente, que permite el reparto arbitrario por parte del gobierno de España, posibilidad que viene siendo utilizada por éste para comprar los votos que necesita en cada momento. De otro lado, los llamados fondos solidarios son utilizados por los distintos gobiernos autónomos de forma electoral.
Lógicamente, este estado de cosas precisaba de un cambio urgente. Lo que ocurre es que ese cambio ha sido llevado a cabo por el gobierno con la ayuda parlamentaria de un partido que odia a España, pasando por encima de todos los demás partidos. Por enésima vez, los intereses de los partidos han prevalecido sobre los de los ciudadanos. Si el PSOE no hubiera necesitado los votos de ERC, las cosas podrían haber sido de otro modo. Establecido el acuerdo, que es malo para todos, se han puesto en acción los manipuladores: “Coge el dinero y corre”, “catalanofobia”, etc. Los manipulares son una lacra, pero es que encima cobran de nuestros impuestos. Puigcercós escribió un artículo en El Mundo, en el que dice lo que quiere y calla lo que le conviene.
A nadie se le escapa que un acuerdo de estas características debería haber sido llevado a cabo por consenso general, cuanto más grande mejor. Se debería haber establecido un sistema de reparto de los fondos, lo más equitativo posible. Hay muchos motivos a tener en cuenta, muchas razones que escuchar, antes de tomar una determinación, que tampoco puede ser definitiva, puesto que las circunstancias cambian con el tiempo. Pero es que una vez establecidas las necesidades básicas de cada Comunidad Autónoma, habría que considerar el destino de los fondos de solidaridad, porque también habría que estipular en qué cosas habría que gastarlos, habida cuenta de que hasta ahora han venido siendo malgastados. O gastados atendiendo a criterios electoralistas. Tampoco estaría de más que estipulara en qué cosas no podrían gastar dinero las Comunidades Autónomas. Lo de la catalanofobia es increíble.


'Sopas bobas y pesebres'