Mostrando entradas con la etiqueta megalomanía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta megalomanía. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de diciembre de 2012

Gallardón privatizará el Registro Civil

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, se propone hacer una de las suyas, que no es otra que privatizar la gestión del Registro Civil.
Cuando lo nombraron ministro de Justicia no faltaron quienes pensaban que le habían dado ese ministerio porque no tiene presupuesto. Quienes pensaban así demostraron conocerlo poco. La megalomanía siempre encuentra cauces para manifestarse.
Dicen de Gallardón que le gusta que un mayordomo, vestido como tal, le lleve el café y que no tolera que sus subordinados le miren a los ojos. Un día, miré a uno a los ojos, como si le interrogara, y salió huyendo. Ya no recuerdo si fue Gallardón, pero no debió de ser porque ocurrió en Valencia; en cualquier caso, se trataba de uno de esos que cobran un sueldo descomunal por destrozar lo que tienen entre manos. Quizá esa sea una de las razones, y no sólo la megalomanía, por lo que no soportan que se les mire a los ojos, para que no vean qué es lo que hay en ellos.
Este Gallardón se cree que es listo y no sé si por iniciativa propia o porque se lo han hecho creer, y como tal listo no piensa que se puede equivocar. No tiene presupuesto, pero tiene poder. Y hace uso de él.
Algunos se creen que si algún servicio público no funciona el problema se resuelve privatizándolo. O eso quieren hacer creer. Porque a lo mejor ocurre que buscan una excusa para privatizarlo, no es que deseen que funcione.
No se les ocurre pensar que la mayor parte de los males de España provienen de la falta de democracia y los que no son capaces de darse cuenta de esto no son demócratas. Esta deducción es tan evidente que ni siquiera precisa demostración. Es incalculable el daño que pueden hacer a la democracia los no demócratas que gobiernan en su nombre. Y creo que en España hemos tenido muy pocos gobernantes demócratas.

'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'
'El primer viaje de nuestra vida'

sábado, 29 de octubre de 2011

La desesperación de las farmacias valencianas

No todas las farmacias ponen en sus escaparates carteles como el de la foto, pero de lo que no cabe duda es de que todas están apuradas. Según mis noticias, el mes de agosto no lo han cobrado todavía y, lógicamente, tampoco los siguientes. Se ha anunciado que cobrarán en enero. Falta por saber qué es lo que cobrarán en dicho mes.
El actual presidente de la Generalidad, con esa flema a la que nos vamos a tener que acostumbrar, ha dicho que no se trata de un impago, sino de un retraso. Es una afirmación sin contemplaciones de ningún tipo, propia de quien sabe que los interesados no tienen más remedio que aguantar. Pero a ver quién es el guapo que se atreve a decirle al Molt Honorable que eso está feo.
Dijo hace poco, y se conoce que nos tiene por tontos, que la Generalidad no gastaría ni euro en nada que no fuera rentable para el contribuyente. Lo cierto es que los proveedores, y entre ellos las farmacias, siguen sin cobrar, y mientras tanto sigue el derroche en otros organismos sin utilidad para los ciudadanos.
Puede preguntar a los ciudadanos si prefieren que pague los medicamentos que toman, o que siga manteniendo a la fenicia AVL, al obsecuente CVC, al rimbombante CJC, o el Sindic de Greuges, que al final no vale para nada.
Si la Generalidad eliminara todos esos organismos, inútiles, y dejara al mismo tiempo de derrochar en Canal 9, con ese dinero podría pagar sus deudas y las pequeñas empresas respirarían y podrían contratar gente, y lo mismo las farmacias, algunas de las cuales puede que se hayan visto obligadas a despedir empleados.
La situación en la Comunidad Valenciana puede calificarse de dantesca. La Nueva Fe está a medias, la vieja, que funcionaba perfectamente, está en situación de abandono, el Ágora está a punto de convertirse en un símbolo de la irresponsabilidad, si no tuviera la competencia del Puente de las Flores, o de la Fórmula 1.
¡Quién iba a pensar que en su megalomanía se atreverían a arriesgar el dinero de las recetas!

'La estrategia de los antílopes'
'Pedro I el Cruel'
'Episodios ocultos del franquismo'
'Bonaventura'
'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'

jueves, 30 de junio de 2011

La Fórmula 1 en Valencia, ese error

Insisten quienes gobiernan en la Comunidad Valenciana en continuar con la Fórmula 1, e incluso prorrogar el contrato hasta casi el fin de los tiempos. E incluso corre la desafortunada especie de que el circuito valenciano de quita y pon puede desbancar al de Cataluña. De modo que el Estado de las Autonomías sirve para que el listo que gobierna la Fórmula 1 se forre a costa de la rivalidad de dos de ellas.
La partida de gastos de la Generalidad Valenciana que más duele es la que se refiere al pago de los intereses de la deuda. Es más fácil dejar de pagar algunas nóminas que posponer el pago de esos intereses.
La deuda de la Generalidad es alta porque quienes deciden continuar con la Fórmula 1 también decidieron en su momento incurrir en ese gasto. Y a eso le llaman buena gestión. Los datos, sin embargo, son estos: la Autonomía valenciana tiene la mayor deuda porcentual de España y casi el mayor porcentaje de parados. Además de eso, se han ido a pique todas las entidades financieras valencianas.
Lo prudente, en estas condiciones, sería centrarse en la Educación. Todo el mundo está de acuerdo en que la Educación es fundamental, el futuro de los valencianos, del que tanto habla Camps, depende de eso.
Otra cosa en la que habría que centrarse de forma ineludible es en la atención a los más vulnerables, concretamente a quienes necesitan atención médica, y se han gastado un dineral en hacer la Nueva Fe. La anterior está en un lugar relativamente céntrico y la nueva está en un sitio alejado para la inmensa mayoría.
Estamos inmersos en una crisis que Camps no supo prever, porque de lo contrario no nos hubiera endeudado y en lugar de proceder como mejor conviene a todos insiste en sus megalomanías, en situar a Valencia en el mapa. ¿No se le ocurre otro modo?

'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'
'Espiritual mente'
'África en el corazón del viajero'
'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'


viernes, 30 de noviembre de 2007

“Terrorismo españolista”

Explotó un artefacto en la sede de ERC de Valencia, porque descerebrados hay en todas partes y dice Baltasar Bueno que desde el entorno catalanista se lanzaban acusaciones contra el “terrorismo azul” y el “terrorismo españolista” y también se llegó a decir que el Consell “es responsable del clima que ha provocado, con su explotación permanente de la tensión anticatalanista y del victimismo rancio”. Esta última palabra está muy de moda en Cataluña, unida al término españolismo. Todo lo que huela a español y sólo lo español es rancio en Cataluña. Cualquier otra ranciedad pasa desapercibida o no es tenida en cuenta. Pero la cuestión es que el Consell no fomenta la tensión anticatalanista, todo lo más se sirve de ella. Esa tensión, o gran parte de ella, desaparecerá en el mismo momento en que los catalanistas respeten la voluntad de los valencianos. Conviene imaginar lo que sucedería en Cataluña si la situación fuera la inversa. En esa bella y admirable región ha surgido la megalomanía. Tan es así que habiendo tanta gente admirable en la historia, en Cataluña ahora resulta admirable J. Pujol. Ahora bien, si se le compara con Arzallus, no cabe duda de que Pujol es admirable. En Cataluña conviven quienes se adhieren a la megalomanía, que incluye lo que ellos se empeñan en llamar País Valenciano, y quienes optan por defender su independencia. Estos últimos sufren algunas incomodidades. En la Comunidad Valenciana, que es el nombre oficial del Antiguo Reino de Valencia, hay sectores que padecen algún tipo de auto odio o complejo cultural y abrazan con fervor la causa catalanista. Pero todo parece apuntar a que se equivocan al tratar de explicar la personalidad valenciana. No comulga de buen grado el pueblo valenciano, en su generalidad, con esas tesis, y tratar de forzar el deseo de los valencianos puede ser hasta antidemocrático. Cada uno puede opinar lo que quiera, pero ha de respetar la opinión ajena. En lo que respecta a la lengua valenciana, el Consell le ha hecho un daño incalculable. Pero a los políticos de hoy en día sólo les interesa ganar las elecciones.