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miércoles, 24 de abril de 2019

Demagogia con las pensiones

Se conoce que el número de los que están dispuestos a dejarse engañar es tan elevado que continuamente se hacen promesas electorales que son pura filfa.
Como aquellos elevados intereses que prometía Madoff, y también algunas entidades aquí en España. Un listillo me dijo: he invertido mi dinero en las preferentes, porque así hago un servicio a la patria y encima gano dinero.
Dice ahora cierto cara dura, y esta condición suya está muy contrastada, que blindará las pensiones en la Constitución. Y, como he dicho, los habrá que lo crean. Los mismos que si la promesa hubiera salido de boca de otro dirían que eso es imposible. Y claro que lo es.
La única manera de garantizar las pensiones es que haya dinero para pagarlas. Todo lo demás es agua de borrajas. Y para conseguir que haya dinero para pagarlas, y que además se las deje de gravar injustamente por el IFPF, porque las pensiones no son renta del trabajo, la única solución es que el Estado deje de derrochar. Es decir, que deje de utilizar traductores de lenguas vernáculas y dialectos y que use únicamente el español, por ahorrar dinero y por actuar de forma lógica. También que se deje de utilizar el Falcon de forma caprichosa y que las vacaciones de los políticos no corran a cargo del Estado.
Por supuesto que esos gastos que he mencionado no son más que el chocolate del loro, pero ocurre que hay muchos loros y mucho gasto que no conlleva un beneficio para el contribuyente.
Hay muchas que suprimir en esta España de las Autonomías, que se instituyeron pensando en acercar el Estado al ciudadano y han terminado por utilizarse para exprimirlo, manipularlo y acogotarlo, imponiéndole normas absurdas y haciéndole creer que es por su bien. El final de esta vía, por mucho que manipulen y engañen, es el colapso. Y, luego, la historia se encarga de averiguar la verdad.

jueves, 25 de julio de 2013

A Soria le toca bailar con la más fea

Y si no es la más fea poco le falta. El problema surge del el interés de los políticos más encumbrados por formar parte de los consejos de administración de las empresas del Ibex al dejar el cargo presidencial o ministerial. Son varios los que lo han conseguido.
Hay otros que se conforman con menos. Con entrar en nómina se dan por satisfechos. Para conseguirlo “han de portarse bien” mientras son ministros o presidentes.
Y Soria es el ministro de la cosa. O sea, ha de convencer a los que, se pongan como se pongan, lo han de pagar todo, lo hace “por su bien”.
Un ejemplo podría ser el de las preferentes, aunque este asunto no es de la competencia de Soria. Ninguno de los que idearon y lanzaron las preferentes ha ido a la cárcel, ni es probable que lo haga por este motivo. Quienes perdieron todos sus ahorros por haberlos “invertido” en las preferentes es posible que vayan a la cárcel si no logran controlar su indignación.
Los servicios de “atención” al cliente de las operadoras de telefonía dan pistas muy fiables del respeto que merecen los usuarios al ministro Soria. O sea, ninguno.
Y ahora toca hablar de quienes invirtieron su dinero en los huertos solares, confiando en la bondad de los políticos elegidos en votación pública. O de que las compañías eléctricas al hacer sus planes saben que no saltan del trampolín sin red, sino que si se equivocan, cosa que ocurre, trasladarán los costes del error a los consumidores y contribuyentes.
Y luego el ministro Soria se mirará al espejo para ensayar el gesto solemne y una vez conseguido explicará que el gasto se distribuye entre las empresas eléctricas, el gobierno y los usuarios. Y los usuarios quizá se den cuenta de que lo pagarán todo. Los sueldos de los consejeros y presidentes de las eléctricas no se tocan a la baja si hacen algo mal.

viernes, 21 de junio de 2013

Blesa quiere un juez imparcial

O sea, que ha salido de la cárcel a petición de la Fiscalía, cosa que no debe de ser muy frecuente, y aun se queja. Quiero un juez imparcial, ha dicho.
Eso queremos todos, que los jueces sean imparciales. E independientes. Conviene obviar que los oligarcas suelen hablar con eufemismos y que la palabra 'imparcial' puede tener distintos significados, según quien la use. En lugar de poner el foco en la palabra imparcial, se puede poner en 'quiero'.
Blesa quiere. Quienes compraron preferentes y acciones de Bankia también quieren. Los empleados de CajaMadrid que han ido a la calle por la ruina de la Entidad también quieren. Los ciudadanos que se han quedado sin una Caja de Ahorros que, al menos teóricamente, cumplía una función social, también quieren. Y los afectados por la pérdida del mecenazgo que llevaba a cabo CajaMadrid también quieren.
Blesa tiene la esperanza de que le absuelvan de todo, y de que no toquen su capital. O de que le condenen y luego le concedan el indulto, como ocurrió con otro banquero. ¿Por qué iba ser menos Blesa? O de que tenga que ir a la cárcel, pero sólo a dormir. O de que lo condenen, pero que salga pronto de la cárcel por buena conducta. Tiene esperanzas Blesa, y además puede decir: 'que me quiten lo bailao'. Lo que disfrutan algunos sintiéndose poderosos es mucho.
Los contribuyentes que han visto que el dinero de sus impuestos se le ha dado a Bankia no tienen ninguna esperanza con respecto a ese dinero. Los ciudadanos que invirtieron sus ahorros en las preferentes pueden haber desarrollado alergia a la palabra esperanza. Los empleados de CajaMadrid que vendieron las preferentes han de enfrentarse cada día con quienes las compraron. Quienes compraron acciones de Bankia no dan crédito a lo que ven, después de tanta publicidad.

miércoles, 5 de junio de 2013

El Banco de España da risa

'Para justificarse ante el oprimido, el privilegiado aduce sus preocupaciones. Pero lo único que le preocupa es mantener sus privilegios.' Franz Kafka.
El Banco de España ha sugerido que se elimine el salario mínimo en algunos casos. Ahí están las cajas de ahorros desaparecidas para dar fe del celo del Banco de España en el cumplimiento de sus tareas. Ahí están los vecinos de los pueblos que se han de desplazarse a poblaciones vecinas a operar con los bancos, puesto que por primera vez en muchos decenios se han quedado sin ninguna entidad financiera en sus municipios.
El Banco de España aconsejó, o acaso impuso, la fusión entre CajaMadrid y Bancaja, que dio lugar a ese monstruo llamado Bankia, que ha llevado a la ruina a tanta gente. Antes de eso, había permitido que esas entidades y todas las demás hicieran negocios hasta mucho más allá de lo aconsejable, con la construcción.
El Banco de España consintió la venta de preferentes. La gente compró preferentes y acciones de Bankia con la tranquilidad que daba saber que el Banco de España apoyaba el asunto. La gente que hizo esas cosas se ha quedado en bragas o en calzoncillos y el Banco de España no sabe nada, se desentiende.
Quienes trabajan en el Banco de España cobran de los impuestos y no se les ha descontado nada por el hecho de que permitieran que las entidades financieras se comportaran del modo sabido. El Banco de España permite ahora que esas entidades financieras aumenten las comisiones y se inventen otras.
El Banco de España mandaba inspectores continuamente a una de las entidades financieras que están a punto de desaparecer, puesto que ha sido regalada a la oligarquía catalana. A pesar de tantas inspecciones, ha sucedido lo dicho anteriormente y muchos trabajadores han sido despedidos de mala manera.
Un contribuyente puede hacerse las siguientes preguntas: ¿La función del Banco de España es pedir que se rebaje el salario mínimo? ¿Por qué no da a conocer los trapos sucios de los banqueros?