domingo, 8 de diciembre de 2019

Los problemas del coletas

En sus buenos tiempos, Alfonso Guerra tenía espías en todos los partidos. Alardeaba de puro y de santo, pero recurría a prácticas ilegítimas, y alardeaba de ello. Famoso fue el bergante que le tuvo colocado a Fraga, para espiarlo y darle malos consejos. En la actualidad participa en escraches.
Alfonso Guerra sabía lo que pasaba en todos los partidos, aunque seguramente Pujol tenía más información que nadie. Sabía comprar voluntades y disponía de mucho dinero para ello.
También Rubalcaba presumió de saberlo todo. Era imposible no creerle. El PSOE siempre ha procurado estar al corriente de lo que ocurre en las entrañas de los demás partidos.
Sánchez dijo que tener a Podemos en el gobierno le impediría dormir. Tuvo a mano formar gobierno con Ciudadanos, y seguramente es lo que pensaba hacer tras las elecciones. Porque lo que pretendía con la repetición electoral era hundir a Podemos, y Errejón podía ayudar en el intento. Lo que ocurre es que las cuentas le salieron mal, el partido que se hundió fue Ciudadanos, de modo que el pacto con este partido no es suficiente, por lo que ha tenido que tragarse lo anterior, con el agravante de que con esto tampoco tiene mayoría absoluta y necesita hacer más encaje de bolillos, entrando en un juego muy peligroso para él y para los españoles.
Y en este momento crucial para Iglesias y Montero, que acarician la posibilidad de ser ministros, y quien sabe si también dar la puñalada definitiva a Sánchez e instaurar la dictadura boliviarana en España, es cuando van saliendo a la luz los pagos en B en el partido, la contratación irregular de la escolta, los despidos presuntamente irregulares, etcétera. Por cierto, la reacción de Iglesias y Montero, vertiendo acusaciones seguramente falsas contra los despedidos, tiene todos los visos de ser vil, lo cual tampoco sería nada extraño.

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