Mostrando entradas con la etiqueta imaginación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta imaginación. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de enero de 2019

Los Reyes Magos en 2019

Hay que insistir, porque los hay que lo niegan, en que la fiesta de los Reyes Magos es imprescindible para los niños, porque sirve para dar tintes de verosimilitud a ese mundo al que los transporta su imaginación y que les ayuda a soportar mejor las miserias de la realidad, de la que ya no se puede escapar una vez que no hay más remedio que entrar con todas las consecuencias.
Los niños necesitan creer que esos seres mágicos en quienes tienen depositada su confianza existen de verdad. Quienes manipulan a los niños politizando la cabalgata de Reyes son unos seres depravados y conociendo a ciertos individuos no extraña nada que lo hagan.
Hay personas mayores que imitan a los niños y también se piden su regalo de Reyes. Sabemos perfectamente lo que les ha pedido Pedro Sánchez. Es fácil: un falcón. O mejor dicho, el derecho a usarlo. Para él, los reyes son todos los ciudadanos que pagan impuestos. Tratará de engatusarlos. A los jubilados les ha subido la pensión, pero calla que la pagan los trabajadores en activo. O sea, les quita a unos para dárselo a otros, como Robin Hood. Es un Robin Hood de pacotilla. También querrá que le voten los trabajadores. A éstos trata de engatusarlos diciéndoles: ¡Somos la izquierda! ¡Ah, la izquierda! Pero no se priva de ningún lujo, mientras que a los trabajadores les impide que los tengan, porque los fríe a impuestos. 
Los trabajadores les podrían pedir a los Reyes Magos que hagan que el gobierno les alivie la carga fiscal que soportan, suprimiendo todos esos chiringuitos que se tiene montada la casta política para colocar a sus familiares y amiguetes y que si desaparecieran no pasaría nada, porque son prescindibles. Pero saben que no les caerá esa breva. Lo que deberían pedir, para ser realistas, es que no les pongan ningún impuesto más.



miércoles, 10 de agosto de 2011

Francesc-Marc Álvaro no es tan listo

En el diario La Vanguardia, antaño uno de los dos o tres mejores de España, Francesc-Marc Álvaro escribió un artículo titulado Teorías sobre Zapatero, con el que presume de haberse percatado ya en los primeros momentos de la vacuidad de este personaje. Pero no debería alardear tanto, puesto que se trata de algo que estaba a la vista y que sólo los que no querían ver no vieron. En el PSOE debieron darse cuenta pronto, pero demasiado tarde para cambiar las cosas.
Las maniobras en el seno de su partido para sustituirlo, probablemente, comenzaron de inmediato, pero en la política española resulta imposible descabalgar por las buenas a quien ocupa un sillón. Posiblemente, de ahí se derivan las filtraciones a la prensa mediante las que se descubren supuestas corrupciones. Son muchos los ejemplos que permiten pensar en ello.
Ah, pero el tal Francesc-Marc Álvaro, capaz de adivinar lo obvio, en el mismo artículo, escribe más adelante “Santiago y cierra España”. No es el único que lo escribe así en ese periódico; es más, estoy por pensar que lo habitual en ese periódico es escribirlo de ese modo. ¡Y cuesta tan poco documentarse! Cualquiera que pretenda hacer las cosas bien se documenta antes de hacerlas. Las cosas rara vez son tal y como se las quiere imaginar, porque el deseo suele jugarle malas pasadas a la imaginación. La frase correcta es: ¡Santiago, y cierra, España!, con los signos de admiración y las dos comas, en la que “y cierra” actúa como conjunción sin función copulativa, con la finalidad de reforzar la vehemencia de ese grito de guerra, usual en otros tiempos, pero con un significado muy distinto al que imaginativa e interesadamente le quieren dar algunos en la actualidad.
Queda claro que una cosa es prever que Zapatero iba a resultar un desastre y otra muy distinta adivinar lo que significa una frase. Francesc-Marc Álvaro cae, en este caso, en el mismo error que Sancho Panza.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'

viernes, 2 de octubre de 2009

Ángel Colom, el honrado

Hay quien sostiene que Ángel Colom es honrado, o idealista, que vendría a ser lo mismo. Lo cierto es que su firma consta en dos recibos por un valor total de 25 millones de pesetas, 150000 euros, pero él afirma que sólo recibió 72000 euros. Hay que reconocer que la credulidad forma parte de la condición humana.
La imaginación también. Supongamos que se presenta Ángel Colom, con su idealismo a cuestas, ante Félix Millet, que es quien le dio el dinero, y le dice: Necesito 150000 euros (o 72ooo euros) para la Cruz Roja, que se ha quedado sin medios para atender a las personas dependientes que piden ayuda. ¿Se lo hubiera dado? Nunca lo sabremos, puesto que Ángel Colom no le pidió dinero para la Cruz Roja.
Imaginemos, pues, que le explica que hay un centro investigador de enfermedades raras, al que no le llega el presupuesto para avanzar en sus investigaciones. Tampoco le dio por ahí al idealista de marras. Es una pena, ahora que estábamos a punto de ponerlo en el altar.
Pensemos que, dada su honda preocupación por los problemas de los demás, se ha interesado por los afectados por la fibromialgia, esa enfermedad tan desconocida y que tanto y tanta gente hace sufrir, así que se presenta ante el supuesto benefactor: ¿Daría usted 150000 euros (o 72000 euros) para investigar la fibromialgia? Pero tampoco sabremos si la capacidad de convicción de Ángel Colom hubiera servido para ello, puesto que no es lo que le pidió.
La realidad es más prosaica que todo eso. Ángel Colom pidió el dinero para pagar las deudas de su partido independentista. He aquí, pues, que el idealista político tiene claras las prioridades. La cuestión que más le preocupa es lograr la independencia de Cataluña. Y lo segundo, pagar las deudas. Entonces, se presenta ante un señor, le pide dinero, se lo dan, firma lo que le ponen por delante, y no se pregunta que cómo es posible que ese señor le haya dado ese dinero para esa cosa ni porqué ha tenido que firmar por más cantidad de la que le han dado.

'La isla bajo el mar'
'En el laberinto de la inteligencia'

miércoles, 27 de mayo de 2009

Garzón, en portada

Lleva unos cuantos días siendo protagonista de las portadas de la prensa, cosa, por otra parte, habitual en él. Es, sin duda, el juez más famoso de España, y cabe la posibilidad que del mundo entero. Hasta la prensa de Estados Unidos se ha ocupado de él últimamente.
Como colofón, por el momento, a la serie de noticias que han propiciado la vuelta del juez Baltasar Garzón a las portadas, está su imputación por prevaricación por el Tribunal Supremo, a instancia del sindicato Manos Limpias.
Casualmente, el pasado lunes, el profesor Rafael Fontán había explicado en su blog cual era el vacío que se pretendió llenar con
La llamada jurisdicción universal, ya que antes de que existiera un dictador criminal o un narcotraficante procedentes de países cuya legislación fuera permisiva con ellos, podían venir a pasearse tranquilamente por España.
Transcribo a continuación el final del artículo del profesor Fontán:
Así las cosas, no me parece inidóneo el camino escogido por PSOE y PP: cambiar la ley para amoldarla al nuevo escenario, a las nuevas prácticas internacionales y, sobre todo, a la razón más elemental. Porque continuar con una legislación que permite una interpretación tan amplia de nuestra competencia respecto a estos supuestos sólo puede dar lugar a la proliferación de injusticias (¿por qué procesar a Pinochet y no a Fidel Castro?), al desarrollo ilegítimo de egos (¿quién no conoce a Garzón o a Pedraz? O, si lo prefieren ¿quién les conocería si no fuera por ser los instructores de estos casos?), y a la peligrosa posibilidad de tener que aceptar alguna vez la intromisión de otros países en asuntos propios (Carrillo/Paracuellos, negociación con ETA, participación de Aznar en la Guerra del Golfo…), que ya creíamos archivados o suficientemente superados.

Se trata de un artículo entretenido por lo clarificador que resulta. Las cosas que se hacen por un motivo determinado, pueden servir para que las personas con imaginación les encuentren otras utilidades.