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viernes, 1 de diciembre de 2017

La Manada y la Justicia

Es evidente que cuando un grupo de individuos asume ese nombre y actúa como tal cualquier cosa que haga estará lejos de ser razonable. Es posible además que ese acto por el que se les juzga, sea con aceptación de la chica o sin ella, es indigno. Puede suponerse que un día u otro tenían que verse ante un juez.
Llegados a este punto queda la otra parte que es la dificultad de emitir una sentencia justa, y en el supuesto de que sea condenatoria para los acusados, que la pena que se les imponga no sea excesiva ni demasiado blanda, porque ninguna de las dos posibilidades sería buena para la Justicia.
Y es que en contra de lo que piensan personas como Colau, que dijo que sólo aceptaría las leyes que le pareciesen justas, la Justicia no sólo es el principal pilar de la democracia, sino también de la civilización. En Valencia existe el Tribunal de Justicia más antiguo del mundo y sus fallos vienen siendo obedecidos a rajatabla, muy al contrario de lo que ocurre en otras latitudes, en las que paradójicamente se creen superiores, que se pasan las leyes por el forro y lanzan soflamas del tipo «la ley no puede estar por encima de la democracia», que responde a una concepción salvaje de la vida, en la que prevalece la ley de la selva, la del más tramposo, la de quien tiene más medios; en la que grupos como La Manada podrían ser abundantes.
En un mundo civilizado y con pretensiones de ser amable ha de prevalecer la ley sobre todas y es la ley, mediante el uso de la fuerza si es necesario, la que ha de impedir que se lleven a cabo actitudes contrarias a los intereses de la sociedad, como son, sin excepción, todos los hechos delictivos.

sábado, 16 de marzo de 2013

Los maestros suspendidos

La secta ha saltado, claro. Los tuits que yo he visto que han lanzado personajes relevantes son tremendamente ridículos, deberían tener vergüenza de haberlos escrito. Se nota claramente que para la secta todo lo que haga la derecha es malo, aunque convenga a los ciudadanos.
Lo que ha ocurrido es que han tenido lugar unas oposiciones para maestro en la Comunidad de Madrid y los aspirantes han demostrado, en su inmensa mayoría, que no tienen ni idea del trabajo que pretenden desempeñar. Claro que a los ciudadanos nos interesa saber eso. Lo más importante de un país es la Educación.
Se ha dicho que puesto que hay tanto paro en España esos aspirantes deberían haber hincado los codos y aprendido el cuestionario. Han demostrado, en cambio, una dejadez mitológica. Y a cierto sector le ha molestado que esta realidad se dé a conocer al público.
Se advierte también que el ansia de saber ha dejado de ser universal y ha pasado a ser patrimonio de unos pocos. Antes se decía que el saber no ocupa lugar y hoy en día el saber está mal visto. No se trata de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, sino de darnos cuenta de que, como sociedad, en algún momento hemos tomado un camino erróneo.
Eso de adorar al poder, eso de bailarles el agua a los oligarcas no puede llevar a ningún sitio bueno. Lo que persigue la gente común hoy en día es tener poder y para ello busca ganarse la voluntad de quienes lo tienen.
Lo que interesa a la sociedad es que los estudiantes rindan culto al saber, pero si quienes han de alimentar ese deseo en ellos no lo tienen el asunto es difícil.
Sin contar en quienes han venido estableciendo los planes de estudio se han lucido. Esta clase política cuyos componentes se vienen turnando en el desempeño del poder no da más de sí.

domingo, 27 de enero de 2013

La actitud de Carlos Floriano

Vivimos una grave crisis y en tal circunstancia resulta fundamental la confianza en quienes dirigen el país. Por tanto, la actitud ante los casos de corrupción, supuestos o reales, debería ser contundente. No debería caber ninguna duda al respecto. Por otro lado, no hay nadie imprescindible y cuando la permanencia de una persona en un partido resulta perjudicial para éste debería irse de inmediato. En la política no debería haber lugar para los egoístas.
No debería. Teóricamente, los políticos son personas que quieren servir a la sociedad. Por tanto, desde el momento en que se dan cuenta de que son una carga para el partido y no dimiten surge la evidencia de que en su caso no es así. Ya se puede pensar de ellos que no están en el partido para servir a la sociedad a través de él, sino para aprovecharse de la sociedad por medio del partido. No debería haber lugar para los egoístas, pero la experiencia va demostrando que ese modo de pensar en la España de nuestros desvelos es utópico.
Por de pronto, ante la escandalera que se está produciendo, y llueve sobre mojado, Carlos Floriano echa balones fuera. Se le nota que la intención del PP es echar tierra sobre el asunto e inducirnos a los españoles a que nos olvidemos del caso, puesto que no disponemos de cauces para cambiar el estado de las cosas.
Lo que dice Floriano es una tomadura de pelo. Lo serio, lo que realmente haría aumentar la confianza de los españoles en las instituciones sería que concedieran de una vez por todas la independencia a los jueces y que les asignasen por ley el presupuesto que necesitan. Y cuando los jueces sean totalmente independientes podrá presumir, si se da el caso, de que su partido no ha sido condenado por financiación ilegal.
Si es cierto que, como dice, quiere acabar con la corrupción, ya sabe el camino. ¿Por qué tienen tanto miedo los partidos políticos a que los jueces sean libres?

viernes, 6 de julio de 2012

Quitar la merienda a los presos

Se ha hablado por algún sitio de que se iba a quitar la merienda a los presos. No me extraña. A los donantes de sangre se les ha quitado el bocadillo. La cuestión es la siguiente: los bocadillos son mucho más pequeños y su número es limitado. Los donantes que llegan cuando ya no hay, no tienen.
Si se les quita a los donantes de sangre, no debe extrañar que se les quite a los presos. Ahora bien, convendría tener en cuenta algo en lo que todo el mundo debe estar de acuerdo: muchos de los presos no son peores personas que los que estamos en la calle. Si sus condiciones de vida hubieran sido normales, algunos de ellos podrían haberse incorporado a la oligarquía, o ser tenderos, o empleados o tener profesiones liberales. Otros delincuentes son realmente malos, a nadie se le ocurre pensar que puedan ser recuperados para la sociedad, y sin embargo las leyes les otorgan esa posibilidad.
Las leyes españolas y nuestro sistema penal no están orientados hacia la venganza, dicen, sino hacia la reinserción. Lo que ocurre es que para conseguir que los presos estuvieran en condiciones psicológicas de integrarse normalmente en la sociedad haría falta gastar un dinero que no hay, de modo que el asunto se queda en una declaración de intenciones. A los asesinos vocacionales, no obstante, les viene muy bien.
En la vida se cometen actos moralmente peores que los que han llevado a muchos a la cárcel, pero es que las leyes no pueden preverlo todo. Se cometen muchas traiciones y villanías en la vida ordinaria. Traiciones y villanías que o bien quedan impunes o bien generan venganzas igual de viles que los actos que las motivaron.
No me parece bien que a los criminales vocacionales se les permitan las cosas que se les permiten en las cárceles españolas, pero tampoco me parece bien que la vida de los presos comunes se endurezca más.


sábado, 4 de junio de 2011

El club de las mujeres obedientes

Es cierto que ese club se ha formado en Malasia, país lejano, y no en España; también lo es que en Malasia abundan los musulmanes polígamos; pero también lo es que en España abundan los dictadores. No escasean los que si tienen mando en plaza o una mínima ventaja sobre alguien exigen la obediencia absoluta en todo.
No nos es tan ajeno lo que ocurre en Malasia, aunque en este se refiera únicamente a las esposas. Pero quien quiere que le obedezca una persona desearía que le obedecieran todas las demás. La lógica, a la que hay que recurrir siempre, dice que eso no puede ser bueno. Las relaciones interpersonales no pueden ser plenas si no hay igualdad de por medio.
En ciertos ámbitos es imprescindible la disciplina, pero sólo en lo que respecta a la cuestión de la que se trate, sin embargo quienes mandan en ellos suelen exigir que se les obedezca en todo y que se les tenga por entendidos en todo, incluso en aquellas materias en las que son absolutamente ignorantes. Esto se ve claramente en la clase política española, que es la que está expuesta a las miradas de todos. Quienes no están de acuerdo con la dirección de sus partidos, en lugar de fijarse en los argumentos, calculan la relación de fuerzas con su oponente.
Una sociedad que somete a parte de ella y la hace sentirse inferior es una sociedad infantilizada y radicalmente injusta, cuestión esta que impide el progreso. Someterse voluntariamente y dar por bueno este acto es una prueba de cobardía y de pereza. Abandonar la capacidad crítica es lo mismo que renunciar a la plenitud. No reconocer el derecho de los demás a alcanzar esa plenitud es lo mismo que aceptar la propia incapacidad. Una mujer obediente es media mujer. O menos.

'África en el corazón del viajero'
'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'
'Deslenguados'
'La delgada línea azul de la inteligencia'
'El Gran Libro de las Citas Glosadas'
'En busca del Tesoro de Kola'