lunes, 22 de junio de 2020

Paul Preston, impostor


Nunca he sentido la tentación de leer a este historiador británico que lleva colgada la etiqueta de hispanista, pero que sospecho que su intención es vivir a costa de España. La publicidad de sus libros me quita las ganas. De uno de muchas páginas, creo que mil o más, recuerdo que decía que trataba a Franco de genocida y que ya desde el principio tenía esa intención, lo cual no puede ser cierto, porque yo desconozco lo que había en su pensamiento, pero lo que es obvio es que la guerra no le convenía, que se unió a ella cuando era imparable y una vez dado el paso todo lo que hizo tuvo como primer objetivo el de morir de viejo. Cuando tuvo la situación controlada, la dictadura se convirtió en dictablanda.
El caso es que a través de Guy Sorman que sostiene en un libro que la corrupción está especialmente arraigada en España, vamos, como si no tuviéramos modo de salir de ella. Lo primero que se piensa al leer eso es que esa estupidez es impropia de una persona inteligente. Y lo segundo es una pregunta: ¿a quién le conviene que sostenga esa tesis?
Demostraron los antiguos griegos, mediante el mito del anillo de Giges, que el ser humano es corrupto por naturaleza. El único modo que tiene cualquier país de disminuir la corrupción consiste en adoptar el sistema democrático, con la consiguiente separación de poderes. Los periodos democráticos en España son escasos y en este actual, que es el más largo, fueron los socialistas, hacia los que tiene tanta inclinación el ‘hispanista’ quienes acabaron con la independencia del CGPJ. También es el actual gobierno de izquierdas el que trata de instaurar una dictadura de hecho, mediante el control de todos los poderes. Son este gobierno de izquierdas y los nacionalistas, también tan gratos al ‘hispanista’, quienes gastan ingentes cantidades de dinero en sobornar a los medios.
Cuando en España haya separación de poderes la corrupción se reducirá, indudablemente, a los niveles del Reino Unido.


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