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miércoles, 18 de diciembre de 2019

La toman con Zozulia

Los padres de la Constitución, en su obsesión por ser más demócratas que nadie y en su inclinación a mirarse al espejo y, sobre todo, a imaginarse en los libros de historia, abrieron la puerta del sistema político que estaban diseñando a casi todos los que quieren el mal para los españoles.
Creo que lo hicieron de forma inadvertida, por eso hago hincapié en su narcisismo, porque al estar tan pendientes de sí mismos y de la importancia de sus cometidos, se olvidaron de que su deber era procurar por el bienestar y la seguridad de los ciudadanos.
Es por ello que ahora tenemos en política a unos fulanos que pretenden decir lo que está bien y lo que está mal. Ellos señalan a este, aquel o el otro, y las hordas acríticas, que cometen el error de seguirles, les acometen. Se valen de los acosos, de las cacerías en la red, de la difamación, de lo que se les antoje. Este es un juego muy peligroso, no hay más que recordar cómo acabó Gadafi, cómo habría acabado ya su Maduro del alma de no ser por la ayuda extranjera, cómo Morales ha tenido que huir.
Han señalado a un futbolista que juega en un equipo español. No es que lo hayan denunciado ante la justicia porque tengan pruebas en contra suya, sino que quieren acosarlo hasta que se vaya de España. Lo de estos individuos no es la civilización, desde luego. Parece ser, además, que este Zozulia no es del agrado de Putin.
Se da el caso de que estos que quieren echar a Zozulia de España se dan abrazos con Otegui, visitan en la cárcel a delincuentes que han hecho mucho daño, y ellos mismos, que llaman nazi a este, defienden a dictadores sanguinarios. El futbolista quizá no tenga instrucción, pero ellos tienen muy mala intención. 



martes, 9 de agosto de 2011

Mohamed es un fenómeno

El tal Mohamed es el VI, que es como si se dijera “el pájaro de cuentas”. Dicen que están estudiando el cerebro de Einstein, pero mejor sería estudiar el del tal Mohamed, mucho más creativo: tiene ideas para todo, algunas de ellas espectaculares, excepto para remediar el hambre de sus súbditos.
La penúltima de sus ideas geniales, porque seguro que se le está ocurriendo otra, consiste en reclamar a España la mitad de los beneficios económicos que genera la Alhambra de Granada. ¿Para qué querrá tanto dinero si ya es uno de los hombres más ricos del mundo? ¿Qué capricho queda fuera del alcance de su bolsillo? Aunque lo sabe perfectamente, se calla que España podría ponerle una demanda por daños y perjuicios por haber invadido la península ibérica y permanecer en ella durante ocho siglos. Se lo calla porque sabe que no se lo van a hacer. Lo impide el sentido del ridículo. Este sentido falló, no obstante, cuando un cretino español, no recuerdo cuál, fue a las Américas a pedir perdón por haberlas descubierto y conquistado. Este espécimen olvidó exigir que actuaran del mismo modo con España los ingleses, que tantas putadas nos han hecho, incluida Gibraltar, los franceses, que ídem de lienzo, los romanos, que impusieron su ley a sangre y fuego, todos aquellos que han venido a España en plan salvaje y nada conciliador, a la Virgen, que fue a aparecerse en Lourdes, pudiendo haberlo hecho en tantos lugares de España. La Alianza de las Civilizaciones debe de ser algo de eso, todos pidiéndonos perdón unos a otros, compartiendo ganancias y bebiendo vino.
El problema con Mohamed consiste en que nunca da nada más que palos, sólo pide y además pide lo que no es suyo. Y los hay que se lo permiten todo, como a los niños malcriados. Gadafi debe de estar mosca: ¿por qué a ese le consienten a mí no? Esa es la cuestión: hay que darle, pero no lo que pide, sino lo mismo que a Gadafi.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'

domingo, 19 de junio de 2011

Mohamed toma el pelo a los marroquíes

Si lleva haciéndolo desde siempre, ¿por qué no habría de continuar por ese camino? La suya es una de las fortunas más grandes del mundo, mientras que su país es uno de los más pobres. Pero los países democráticos, esos que atacan a Libia, para defender a la población de su dictador Gadafi, no tienen empacho en defender a Mohamed.
Hay que decir Mohamed VI, porque si se le quita el numeral se le falta al respeto, pero ¿cuándo ha respetado él a los marroquíes o a los españoles? Los marroquíes piden democracia, o sea que se les respete, y los españoles también exigimos respeto, aunque el gobierno español no se lo sabe explicar adecuadamente, más bien le tolera y consiente a Mohamed sus desplantes y agravios. Es incomprensible.
Mohamed le ha visto las orejas al lobo, no precisamente porque los marroquíes hayan salido a la calle, que su policía está preparada para reprimir esas cosas, sino porque el ejemplo de lo que ha ocurrido en otros sitios puede dar ánimos a los manifestantes y llevarles a resistir mucho más de lo habitual. En otras palabras: el miedo se le ha metido en el cuerpo a Mohamed. Ha hecho cambios, ha “democratizado” Marruecos. Ha cedido poder. Lo que ocurre es que tenía tanto que podía regalar bastante. Tal y como han quedado las cosas, sigue controlando la situación. Pero espera que los marroquíes piquen en el anzuelo y se calmen. Muchos periodistas españoles se han puesto a aplaudir a Mohamed. No se sabe por qué. Los marroquíes pedían democracia y siguen sin ella. ¿Qué es eso de que Mohamed ya no es sagrado? Apoyar o aplaudir a Mohamed es inmoral. Quienes lo hacen deberían ir a las cárceles de Marruecos a disculparse ante los presos políticos. Pero apoyarlo siendo español es peor todavía.

'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'
'Espiritual mente'
'África en el corazón del viajero'
'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'
'Deslenguados'


domingo, 3 de abril de 2011

Obama defiende la intervención en Libia

Es una obligación humanitaria, añade. Y es cierto, tal y como estaban las cosas allí hacía feo permanecer impasibles. Lo que ocurre es que Gadafi, al forzar la intervención de Estados Unidos y sus aliados ha puesto de manifiesto sus contradicciones. Obama, consciente de ellas, dijo también que Estados Unidos no puede usar su fuerza militar en cualquier sitio en el que hay represión.
Pero esa no deja de ser una afirmación hipócrita, porque si bien es cierta dicha así, ya no lo es si se añade la parte de verdad que falta y es que Estados Unidos apoya a gobiernos represores. Estados Unidos no puede permanecer impasible ante la masacre que está llevando a cabo Gadafi en Libia, pero no se inmuta ante la que lleva a cabo Mohamed VI en el Sahara. Los saharauis tienen los mismos derechos como personas que los libios, pero en este caso Obama agasaja al represor. No sólo él, también lo hacen otros defensores de los Derechos Humanos, como Sarkozy y Zapatero entre otros.
Y no sólo ocurren estas cosas en Marruecos y Libia. Otros dictadores son también aliados de los gobernantes de los países democráticos y mantienen a raya a sus ciudadanos con las armas que han comprado en éstos.
Los tiempos en que la hipocresía era una herramienta de primer nivel se han terminado. La tecnología actual impone nuevas formas de proceder, hoy todas las noticias se difunden rápidamente y no hay modo de camuflar la verdad de las cosas.
Estados Unidos no puede arrogarse el papel de gendarme del mundo, porque es muy caro y porque para ello necesitaría ser un país extremadamente virtuoso y capaz de dejar de lado el egoísmo nacional. Si no es así, cualquier cosa que hiciera sería mal vista en el resto del mundo.
Por tanto, el papel de gendarme del mundo corresponde a la ONU. Los países democráticos deberían dar ejemplo y respetar y cumplir todas sus resoluciones. El trato con países dictatoriales, por parte de los democráticos, debería estar sujeto a algunas condiciones.