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domingo, 11 de agosto de 2013

Ese Derek Medina

Probablemente, Estados Unidos es el país en el que sus ciudadanos gozan de más libertades individuales de todo el mundo, pero también es el país en el que mejor se puede observar como gran cantidad de gente renuncia voluntariamente a esas libertades y se dejan manipular y seducir por grupos de presión en los que no es descabellado pensar los psicópatas desempeñen papeles relevantes.
Eso del sueño americano. Eso de que los estadounidenses, y sobre todo los pobres, renuncien a ese Estado del Bienestar que con tanto sufrimiento se consiguió en Europa y con tanta facilidad se va a perder.
Estados Unidos es posiblemente el país más civilizado del mundo y paradójicamente está encadenado al salvajismo más profundo con la pena de muerte y el derecho a portar armas.
Dicen que las armas no matan, sino que lo hacen quienes las usan. Pero las armas no se fabrican para hacer flanes de leche y huevo con ellas.
Incluso algunos policías, que lógicamente han de tener permiso de armas, y han debido de pasar unas pruebas para demostrar su autocontrol, cometen asesinatos pasionales.
Cualquiera que tenga un arma en casa sufre alguna vez la tentación de usarla contra alguien.
Parece ser que este Derek Medina puede salirse de rositas, o sea con unos pocos años de cárcel. La pena de muerte es una salvajada, pero la impunidad viene a ser otra.
El hecho de que haya colgado la foto de su víctima en Facebook y haya confesado el asesinato puede actuar en favor suyo, aunque en principio parece que le incrimina. O sea, que no está en sus cabales y además todo fue por un arrebato. Y no se esconde, sino que confiesa.
A veces, el que parece tonto no lo es.
A la víctima no la va a resucitar nadie.

jueves, 16 de agosto de 2012

Gran Bretaña amenaza a Ecuador

Los británicos nunca hablan de Blas de Lezo. Piensan que basta con no citar las cosas que les disgustan para que sea como si no hubieran ocurrido. Así consiguen que su historia sea ejemplar y, por consiguiente, se sienten orgullosos de ella.
Dicen que quienes no conocen su historia están condenados a repetirla. Es decir, el papel de la historia no es el de servir de pretexto para la petulancia. La frase podría formularse de otro modo: la historia no sirve a los tontos. Porque su finalidad es la de servir de enseñanza para no repetir los errores. No obstante, los nacionalistas la utilizan en su propio beneficio, omitiendo lo que les conviene, tergiversando lo que no se ajusta a sus propósitos y exagerando lo que les gusta. Obviamente, precisan de una legión de tontos que se lo crea todo.
Pueden estar satisfechos los hijos de la Gran Bretaña. ¡Dios salve a la reina! (Y a nosotros de ella). Amenaza la Gran Bretaña a Ecuador y los súbditos de Su Graciosa Majestad, que yo no creo que tenga ninguna gracia, asienten complacidos. Es que el Reino Unido tiene razón, los tratados internacionales le amparan. Ah, pero cuando es al contrario, o sea, cuando el Reino Unido no tiene razón y la reina se pasa los tratados internacionales por donde quiere, esos súbditos suyos también aplauden complacidos. Siempre que salgan ganando, con limpieza o con extrema indignidad, aplauden complacidos. Luego, si es un hecho glorioso, lo apuntan en su historia. Si el hecho es ignominioso para ellos, lo olvidan. O lo cuentan de otro modo.
Pero Ecuador, por esta vez, ha encontrado un justificante de primer orden. Si los ingleses tuvieran lo que en España se llama vergüenza torera, le aplaudirían. Ecuador no se fía del Reino Unido. Lógico. Y el siguiente argumento todavía tiene más peso: En Estados Unidos rige la salvaje pena de muerte.

'La amante imperfecta'
'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'

viernes, 28 de octubre de 2011

Lo de Gadafi

El mundo es un poco mejor sin Gadafi, ha dicho alguien. Suelen hablar de este modo quienes viven en países en los que existe la pena de muerte y están de acuerdo con ella. Pero la forma en que fue matado Gadafi debería haberles devuelto a la realidad, porque quienes le lincharon no son unos angelitos precisamente.
El mundo es un poco mejor cuando alguien tiene un gesto altruista, pero no cuando se mata a alguien, y mucho menos si le lincha.
Por otra parte, y lamentablemente, los tipos como Gadafi abundan. En España, sin ir más lejos, hay clérigos, y no pocos, que asumen las tesis de ETA. Miedo darían si tuvieran el poder que tuvo Gadafi.
Esos líderes mundiales, a los que incomprensiblemente se unió Zapatero, a pesar de su Alianza de las Civilizaciones, hacen negocios con otros dictadores del calibre del dictador linchado, sin que aparentemente sientan remordimientos por ello. También los hicieron con el propio Gadafi, con el que se fotografiaron todos en repetidas ocasiones, y al que llenaron de elogios.
Porque Gadafi no se hizo malo de la noche a la mañana. Probablemente lo fue durante cada uno de los días de su existencia, quitados los primeros años en los que su edad todavía no le permitía serlo.
El mundo civilizado no es tal, puesto que resuelve de forma incivilizada problemas que él mismo ha contribuido a crear llevado por su egoísmo y también por su codicia. Y puesto que se habla de codicia, habrá que prestar atención a los contratos de gas y petróleo que firmen los nuevos dueños de Libia, en donde, presumiblemente, las cosas van a estar tan mal para sus habitantes como lo estaban cuando Gadafi. Y a ninguno de esos líderes, incluido Zapatero, le va a importar lo que les suceda.

'La estrategia de los antílopes'
'Pedro I el Cruel'
'Episodios ocultos del franquismo'
'Bonaventura'
'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'


sábado, 5 de marzo de 2011

Bradley Manning, forzado a dormir desnudo

Se trata del soldado al que se acusa de haber filtrado los documentos a WikiLeaks, y cuyo abogado denuncia que es sometido a diversas vejaciones. Por parte de la cárcel se afirma que dicha medida no es punitiva, aunque reconoce que se ha tomado varias veces.
En su celda, el preso es observado directamente y también a través de las cámaras que hay instaladas. Amnistía Internacional también ha tomado cartas en el asunto, puesto que, de forma improcedente, según esa organización, se encuentra en custodia máxima, lo que significa que lo tienen encadenado por las muñecas y los tobillos, sin mobiliario y sobre el colchón desnudo. Cabe la posibilidad, además, de que sea condenado a la pena de muerte.
Son cosas desorbitadas todas estas. Está bien que si cometió un delito y se puede probar que sufra una pena apropiada, que en ningún caso debería ser la cadena perpetua y mucho menos la pena de muerte. El hecho de que haya revelado esos documentos es una falta todo lo grave que se quiera, pero parece evidente que no debería haber tenido la posibilidad de hacerlo. Los responsables de que esos documentos estuvieran al alcance de Bradley Manning y de que pudiera hacerlos llegar a WikiLeaks tienen tanta culpa como él. Y también deberían estar en la cárcel en espera de juicio por negligentes.
Aparte de todo lo anterior, un preso también tiene derechos. A mí no me gustaría que a los etarras encarcelados se les tratara de esa manera, como tampoco me gusta que disfruten de privilegios. Una sociedad que se respete a sí misma debe tratar a sus presos con idéntico respeto. Tratarles como si fueran animales no conduce a nada más que a rebajar la citada sociedad. La pena de muerte es otra atrocidad. Es ponerse a la misma altura del delincuente al que se pretende castigar.

'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes contadas a los niños'
'El tiempo mientras tanto'
'La biblia contra el cáncer'
'Los sinsabores del verdadero policía'
'Ajuste de cuentas'
'En defensa de las vacunas'

jueves, 23 de agosto de 2007

400 ejecutados

Cualquier persona, sea lo que sea lo que haya hecho anteriormente, puede en un momento dado de su vida, a causa de una repentina inspiración o por cualquier suceso fortuito que le motive, iniciar un proceso reflexivo que le lleve a reconocer sus errores y las repercusiones que los mismos han tenido en los demás. El interesado puede no considerar conveniente dar a conocer este proceso interior suyo, aunque es evidente que no podría disimularlo en su comportamiento. Parece muy difícil que algunas personas, dados los horrendos crímenes que han cometido, puedan llevar a cabo un proceso reflexivo de este calibre, pero teóricamente no se puede descartar a nadie. Por otro lado, conviene tener en cuenta que lo único que salva al ser humano es precisamente la capacidad de redención. Con la pena de muerte se priva al condenado de esta posibilidad. Es decir, un grupo de seres humanos, organizados legalmente, con sus leyes privan a otras personas de su condición humana. Esto es una atrocidad de la que, es obvio, quienes la causan no son conscientes. Negar la condición humana a otro significa dar muy poco valor, más bien ninguno, a la propia. Sólo el propio interesado puede renunciar a la suya; lo ha hecho al cometer sus crímenes y, sin embargo, la naturaleza le permite aún que pueda redimirse. Los que anteceden son razonamientos que puede hacer cualquiera y que, por tanto, deberían bastar para erradicar la pena de muerte. Sin embargo, la respuesta del gobernador de Texas, estado en el que acaban de llegar a la cifra de 400 ejecutados, Rick Perry, resulta bastante descorazonadora
"Los tejanos desde hace mucho tiempo decidieron que la pena de muerte es un castigo justo y apropiado para los delitos más graves que se cometen contra nuestros ciudadanos"

puesto que da a entender que no hará nada para convencer a sus conciudadanos de que hay que cambiar la ley. Conviene resaltar que la ley ha sido establecida democráticamente y que habría de ser derogada del mismo modo. El procedimiento no es otro que el de convencer a los interesados de que no es una medida correcta. Si la Unión Europea fuera un hecho, su voz sería más escuchada.