miércoles, 18 de septiembre de 2019

Sánchez exige claridad a los votantes

Dicho de otro modo, que todo el mundo le vote a él, porque quiere ser presidente y es lo que ha querido toda la vida.
Además, ha retratado a sus oponentes, para que el personal sepa como son y no los vote: Iglesias es dogmático; Casado carece de sentido de Estado; y Rivera es irresponsable.
Él no es ninguna de esas cosas. Para que se sepa cómo es, Renfe regala a los viajeros la hagiografía (debe de serlo, porque si no lo fuera la esconderían) que le escribió Irene Lozano.
Esos ejemplares que regala la Renfe, para que sepan los viajeros a quien deben votar, porque Sánchez es un tipo tan excepcional que a cara dura es difícil que le gane alguien, están comprados con dinero público, y ya explicó Carmen Calvo que el dinero público no es de nadie, aunque ha tenido que salir de algún sitio y solo unos pocos lo puedan manejar. Carmen Calvo fue un descubrimiento de Zapatero, ese ‘benefactor’ de la humanidad. Las comillas en la palabra benefactor se justifican porque en realidad a quien intenta beneficiar es a Maduro, no a la humanidad. A la vicepresidenta la descubrió Zapatero, pero quien le está sacando todo el partido posible es Sánchez, un lince a la hora de descubrir gente con más desparpajo que vergüenza.
Total, que estamos abocados a votar otra vez, con el gasto que ello supone, de dinero público, ‘que no es de nadie’, y la culpa es de los votantes, por no haber votado anteriormente en masa, todos a una, a ese ser perfecto, que ha sabido hacer de la impostura un arte, de su absoluta falta de palabra, porque lo que dice para otros no vale para él, un motivo de diversión, del arte de plagiar, un derecho, y, además, se dispone a derrotar a Franco. 

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