sábado, 17 de enero de 2026

Boicot a Sydney Sweeney

 

Hacer boicot está absolutamente feo. Cuestión distinta es que a menudo cuesta mucho demostrar que se haya hecho, y menos ahora con la irrupción de partidos políticos antisistema al devenir español. Claro que la noticia que comento procede de otros países en cuya circunstancia no me voy a meter por falta de suficientes datos.

Me voy a referir a lo que ocurre en España que tras la aparición de Podemos se multiplicaron los casos de acoso, que ya eran muchos. Los podemitas los llamaron escraches, como si con ese cambio verbal ya estuviera todo dicho. Lo pueden llamar como quieran, pero es una actividad criminal, cuyo fin buscado es el suicidio de la persona señalada. De hecho, y por regla general, las personas señaladas por los podemitas han tenido problemas psicológicos. Los hay que no, porque los hay con carácter recio, pero han sido los menos. Fue famoso el caso de aquella señora contra la que ordenaron un ataque brutal porque no quiso poner el precio del alquiler que le ordenaron. Han acosado a gente famosa en España y hubo quien les supo ganar por la mano, lo que ocurre es que con este gobierno miserable no hay manera.

Lo que ha ocurrido con Sydney Sweeney es que se le ha ocurrido reunirse con unas víctimas de Hamás, esos sanguinarios terroristas, y toda la izquierda bestial ha dejado vía libre a sus instintos. Va a costar mucho hacer que el mundo vuelva a la normalidad. Esta chica se supone que tiene guardaespaldas de muchas clases, hombres, mujeres, negros, amarillos, blancos…, pero la mayor parte del personal no tiene. Parece que hay países que están despertando y la rebelión de Irán logrará que otros también lo hagan.

De cualquier modo, Sydney Sweeney tendrá que cuidarse mucho y los españoles tendremos que tomar nota de que hay mucho que cambiar en España.

Esos libros míos





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