Hay cosas difíciles de creer, pero luego ocurren. Lo habré dicho unas cuantas veces y no me importa repetirme: María Corina Machado tiene hecho el cálculo, al milímetro, del mundo entero. Le han dado el Nobel de la Paz por su bravísima lucha por la libertad de Venezuela. Y se sirve del galardón para terminarlo de lograr.
Consiguió que la recibiera alargó la entrevista durante casi una hora más y ahora están los mamones presidenciales sin entender nada, intentando explicar las cosas a su manera. Si no entienden de sutilezas, ¿cómo van a saber interpretar el gesto de ella de ofrecerle la medalla? Lo curioso es que él la aceptó y no consta que haya añadido ningún detalle. La tomó con todas las de la ley. Y ahora veremos como consigue sacar de quicio a Delcy, porque quienes la catalogan como inteligente no tienen ni idea. Que no tenga vergüenza y actuara arropada por un régimen infame no significa que tenga talento. La que sí que ha demostrado siempre que lo tiene es MCM y a partir de ahora aún se notará más, pues el temor prácticamente ha desaparecido y ahora solo tiene que llevar cuidado para que no le disparen por la espalda.
La idea que podía tener Trump de antemano ya no cuenta. Es decir, sí que cuenta, pero menos ya que ella irá poniendo todo en orden. MCM lo tiene claro: ha de ser un socio claro y fiable de Estados Unidos. A partir de esta premisa ya todo es posible. Edmundo González y María Corina Machado tomarán el mando más pronto que tarde, liberarán a todos los presos políticos y a bastantes de los otros y sin prisa, pero sin pausa configurarán el país para que funcione como un Estado moderno. Cuando se dé este caso, Trump ya no estará y quizá entonces pueda ver las cosas con calma, o acaso no.
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